Termina la loca travesía en altamar

La puesta en escena “Todo se vale” fue presentada los días 8 y 9 de marzo en Teatro Convex, en la cual estudiantes de la UR divirtieron al público con impecables actuaciones y precisos bailes de tap. 

Monterrey

Impredecible, los líos que aguarda un trasatlántico con dirección a Londres, pues más allá de los peculiares personajes que lo abordan, talentosos bailarines y grandes voces lo han posicionado como el favorito de los regios.

Así es como “Todo se vale”, comedia musical que reúne historias de amor, gánsteres y bellas cabareteras, fue presentada en el Teatro Convex por el departamento de Difusión Cultural de la Universidad Regiomontana.

Sin embargo, cuatro funciones no fueron suficientes para complacer al público, quien despidió de pie y con un minuto de aplausos a los más de 60 estudiantes que participaron en la puesta en escena.

La inversión, que fue de más de dos millones de pesos, se vio reflejada en la calidad de los vestuarios, pues algunos personajes contaban con más de cinco cambios, en los cuales cada detalle era cuidado con el fin de transportar al público a la época de los años 30.

Por otra parte, la escenografía no sólo hizo lucir a los jóvenes artistas, pues por sí misma denotaba perfección y vivacidad, ya que ubicar a la audiencia en la embarcación, no fue su única función, pues se prestó para el desenvolvimiento de excelentes números de baile y caracterizaciones de cada escena.

Al abrirse el telón y durante toda la obra, desde la protagonista Reno Sweeney, interpretada por Ana Karen García, hasta cada miembro de ensamble, demostraron una dominación del escenario, ya sea con voces bien colocadas, pasos calculados y coordinados hasta gesticulaciones precisas acorde a los papeles que personificaban.

Esto no sería posible sin la Orquesta de Cámara de la Universidad Regiomontana, quienes ejecutaron con diversos instrumentos, desde una batería hasta siete violines, las 22 piezas musicales que conforman la obra.

La emoción del público iba incrementando en cada carcajada, número musical e interpretación actoral, sin embargo, el momento cúspide que conquistó a los más de 300 presentes fue cuando los tripulantes del loco navío ejecutaron un espectacular número de tap.

De esta forma se cerró el telón para culminar el primer acto que dejó boquiabiertos a los asistentes, pues pocas veces un ‘ejército’ de taperos invade los escenarios de la ciudad.

Aunque la trama parece tener un cierto rumbo, amores entrelazados, personajes tras las rejas y tres bodas simultáneas rompen con el esperado final, pues una vez zarpando el crucero “Todo se vale”.