Sostienen a Tochimilco los andamios de la fe

El ex convento franciscano, considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, sufrió pérdidas de 75 por ciento, según el informe del INAH.

Atlixco, Puebla

Los trabajos de remoción de escombros han comenzado con decisión y fe a casi 20 días del sismo. Los fieles, armados con cascos, palas, carretillas y escobas se proponen recuperar el ex convento franciscano de Tochimilco, considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Es uno de los 14 monasterios del siglo XVI de la ruta conventual, ubicado en las laderas del volcán Popocatépetl, en la región de Atlixco, Puebla.

Se les ve marchando en fila, con disciplina, uno tras otro con su carretilla, sacando los escombros que dejó el sismo del 19 de septiembre en la capilla de la Iglesia Santa María de la Asunción. Su misión: colocarlos en un camión de tres y media toneladas. 

Al interior, en la capilla de este magno conjunto erigido por los franciscanos, se observa un boquete en la pared del altar, como si hubiese sido bombardeada; ahí está la señora María Enriqueta Analco devota y vecina de Tochimilco, con todo y mandil, agarrando la pala para echar los escombros en las carretillas. “Si puedo ayudar, adelante, por amor y por aprecio a nuestra parroquia; aquí nací, como toda mi familia, mis padres, mis abuelos y mis hijos”, relata mientras llega la otra carretilla.

Recuerda que cuando vio cómo había quedado la iglesia, sintió “que algo se me había desprendido, porque todo el tiempo, desde pequeñita, siempre asistí aquí a misa, estamos entre los grupos, casi ha sido mi segunda casa, por eso sentí que algo se me había desprendido y le dije a mi esposo: ‘¿Cuándo vamos a reconstruir nuestro templo?’”

También con la pala en mano y cargando escombros, el padre Miguel Campos Robles, encargado de la Parroquia de Santa María de La Asunción, Tochimilco, dice a MILENIO que las pérdidas que sufrió este monumento religioso son de 75 por ciento, según la evaluación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). “Pero primero Dios esto se va a reconstruir, con la ayuda de todos”.

El templo de Santa María de la Asunción está cerrado porque reporta enormes grietas en sus bóvedas y muros. Todavía cuelgan los lienzos azul y blanco con los que se adornó el templo el 15 de agosto para celebrar a la virgen, patrona de la comunidad.

“El ex convento se empezó a construir en 1540 y se concluyó más o menos en 1560”; en esta edificación participaron los indígenas, quienes dejaron su huella en la pintura mural. El padre precisa que de la iglesia no se podrán sacar los escombros hasta que no esté apuntalada; de lo contrario, con cualquier fuerte ruido o vibración se podría colapsar, por lo que prefiere no arriesgar ninguna vida. “Los daños se registraron en la bóveda, desde el presbiterio y hasta el coro; entre otras, hay dos cuarteaduras severas en la parte central”.

Hace un poco de historia para contar y demostrar la relevancia de este inmueble: “Los franciscanos llegaron después de la Conquista de los españoles, fueron escogiendo lugares estratégicos, por eso también en Tochimilco fundaron este convento, pero también levantaron otros en la región en Calpan, Huatechula y Huejotzingo.

El exconvento de Tochimilco consta de un atrio rodeado por muros con almenas, de la parroquia de Santa María de La Asunción, un claustro, una capilla abierta, un portal para peregrinos y una casa parroquial.

El padre Miguel Campos sostiene que  con el amor a Dios, la fe y la devoción, todo este patrimonio se va a recuperar.

Se pudo haber evitado la gran afectación, dice perito

Francisco Pérez de Salazar, doctor en arquitectura y perito valuador consultado por Arturo Balandrano, coordinador nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dice a MILENIO que los daños que sufrió el ex convento franciscano de Tochimilco se pudieron evitar.

“No estaría en estas condiciones si las personas a cargo del inmueble hubiesen hecho caso y seguido las recomendaciones arquitectónicas que les realicé cuando también resultó dañado a raíz del sismo de 1999. Los encargados de estos trabajos salieron con que no había dinero suficiente para hacer lo que yo aconsejaba, que era colocar unos tensores de acero, lamentablemente ahora ya es peor”, dice Pérez de Salazar.

El perito valuador, quien fue en 2000 uno de los autores del Catálogo del Fonden, donde literalmente está la radiografía de los monumentos, sus daños y las recomendaciones para  su restauración, lleva consigo el expediente que él mismo levantó, así como los planos donde se indican las acciones a seguir para reforzar y consolidar el inmueble.