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Tim Girven, traductor y editor de escritores latinoamericanos en Londres

El director de Ragpicker Press habla sobre la experiencia de traducir al inglés a autores de habla hispana y de la respuesta a su reveladora antología de literatura venezolana contemporánea


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Latinoamérica merece una nueva lectura desde la cultura anglosajona, una comprensión distinta mediante otros ángulos y aristas, más aún tratándose de Venezuela, de cuyos infortunios y paradojas han brotado plumas tan sobresalientes como ignoradas. La reciente antología Crude Words: contempoprary writng from Venezuela (Ragpicker Press, 2016) editada en Gran Bretaña, recoge los episodios sociales e históricos de ese país traducidos por primera vez a la lengua inglesa.

“Yo había viajado desde Miami hasta Caracas y cuando le comentaba a la gente que me iba allá por una semana, casi sin excepción me decían de golpe: ‘vas a morir’. Ciertamente no era un lugar para salir por la noche, pero lo que encontré dentro de estas lamentables circunstancias fue literatura de gran calidad que no estaba saliendo del país en ningún idioma”. Habla Tim Girven, editor con estudios latinoamericanos, licenciado en letras inglesas y fundador de Ragpicker Press. Como coordinador de este proyecto, que se inició en 2014, dice que su antología incluye crónicas y cuentos de autores como Alberto Barrera Tyszka, Héctor Torres, Boris Muñoz (reportero actual en The New York Times) y la veterana Victoria De Stefano (finalista del Premio Rómulo Gallegos, a quien en 1998 Roberto Bolaño le ganó la presea con Los detectives salvajes). La portada de Crude Words es una ilustración del artista mexicano Ernesto Muñiz.

“Uno de los autores que particularmente me impactó fue Héctor Torres por su colección Caracas muerde. Regresando a Londres me puse en contacto con un viejo colega: el escritor Montague Kobbé y con Katie Brown —sus coeditores— recién egresada de un doctorado en temas venezolanos. También tuve la fortuna de reunirme con Alberto Barrera en la Ciudad de México; nos sentamos a conversar en un café y tuvo la generosidad de acordar escribir el prólogo cuando vio que se trataba de un proyecto serio”.

Girven, asociado a Jethro Soutar, traductor profesional al español y portugués de escritores como Tomás Ávila Laurel y del libro biográfico Gael García Bernal and the New Wave, sobre la estancia de este actor por Londres, le fue dando forma a Ragpicker Press. Su primer lanzamiento consistió en una compilación cuyo tema central fue el futbol en el marco mundialista de Brasil, titulado The Football Crónicas (2014), con otra serie de autores latinos traducidos, como Alberto Salcedo Ramos, Juan Pablo Meneses y Leonardo Haberkorn, entre otros. Los ingresos del libro se destinaron a la caridad.

Como fervientes lectores de nombres de culto como Francisco Tario o Jesús Gardea, Girven y Soutar, decidieron devolverle a América Latina un fragmento de lo mucho que les ha otorgado a ambos tanto en lo profesional como personal. “El nombre de Ragpicker proviene de estas figuras que recogen cachivaches, un pepenador, porque estas personas son vistas con frecuencia a lo largo de toda esta región. También, dado que parte de la idea original fue obtener piezas de escritura que habían salido solo en publicaciones efímeras, queríamos evitar que se perdieran”. Explica Girven. En la Feria del Libro de Londres de 2015, donde México fue invitado, recibieron una mención dentro del catálogo del mercado literario. Esta es una charla con Tim Girven profundizando en Venezuela:

Después de publicar este libro, ¿consideras que aún hay alguna alternativa para Venezuela? ¿Cuál sería?

Es la pregunta del millón, ¿que el país no pase por un baño de sangre de algún tipo antes de escapar de este callejón sin salida?, ¿cómo desatar el terrible nudo de corrupción, castrismo, desgaste de las instituciones públicas? Su resultado es, a estas alturas, difícil de prever, como la profunda desconfianza mutua e incluso odio, entre los dos lados del espectro político. Pero el acto de escribir es un acto de esperanza en cierto sentido. Y, como cualquier otro tipo de producción cultural, esta esperanza está aquí en estos escritos, en los personajes que salen de estas páginas, tanto como en los escritores mismos y sus lectores. Es decir, saliendo del contexto de lo político formal, claro que hay que mantener la esperanza.

¿Crees que en la actualidad la crónica latinoamericana vive una moda más que un auténtico auge?

Buena pregunta… Si la respuesta es “sí”, quizá es por culpa de gente como nosotros. Pero, sin duda, la forma de la crónica ha llenado una necesidad comunicativa y profunda sobre temas importantes que —en la mayoría de países— no recibe la cobertura que debería en la prensa local. Pero lo que me interesa más es que sin duda hay escritores excelentes, e incluso no muy conocidos por descubrir. Pienso en el libro Ecuador escondido del guayaquileño Francisco Santana, o quizás el santacruzeño Roberto Navia Gabriel, responsable, junto con Claudio Ferrufino de Crónicas de perro andante, o la nueva voz costarricense Adriana Sánchez, con su pequeña colección futbolística La pasión.

Tras tantos años de migración latina al Reino Unido, ¿cuáles consideras que sean las máximas aportaciones o retroalimentaciones que han surgido?

En el Reino Unido el impacto de la inmigración ha variado de manera radical en distintas partes del país. Mi único punto de referencia profunda es Londres, una ciudad que desde antaño he experimentado sucesivas olas, más recientemente de polacos y colombianos (y en menor grado, bolivianos y peruanos) que llegaban en los noventa, antes de lo cual, escuchar español en sus calles era una rareza —solo los (relativamente) pocos chilenos y el ya pequeñito número de españoles que habían estado acá desde la Guerra Civil. Y más recientemente, desde 2008 y la crisis, los jóvenes españoles. Esto sin hablar del subcontinente indio y los sectores más ricos de los países árabes, los rusos, etcétera. Y la verdad es que ha sido simplemente otra fase de un proceso difícil pero ya largo de contar. Para un visión contemporánea del tema, recomiendo la lectura de This is London: life & death in the world city, de Ben Judah. Sin embargo, en otras partes del país sin esta historia, es decir país adentro, el proceso ha sido bastante más difícil por numeroso y rápido.

Ragpicker Press difunde autores latinos que a veces ni siquiera son muy conocidos en sus países. ¿Cuáles han sido los resultados en la población angloparlante?

No estoy seguro si es que tenemos un ‘resultado’ de un tipo que puede ser medido en tal forma. Hemos recibido varias reseñas positivas para Football Crónicas. Ojalá que uno u otro escritor, quizás conocido por una de nuestras traducciones, llegue a la atención de una editorial más grande que tenga la capacidad de traer más de su obra al inglés.

¿Cuál es el siguiente proyecto para la editorial?

Hay un proyecto originado en Alemania sobre refugiados, una colección que incluye un par de piezas latinoamericanas: el salvadoreño Juan José Martínez y la brasileña Andrea Del Fuego, pero no hay nada concreto en este momento. Y yo estoy trabajando en la traducción de una crónica larga escrita por la colombiana Patricia Nieto; a mi juicio, una pieza profundamente impactante que se llama: Los escogidos.

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