• Regístrate
Estás leyendo: 'The Square'
Comparte esta noticia
Miércoles , 18.07.2018 / 14:18 Hoy

'The Square'

Casta diva


Publicidad
Publicidad

Avelina Lésper

La burguesía se aburre: las drogas, las redes sociales, los viajes, el sexo, no son suficientes, quieren algo más que los excite unos instantes. El arte contemporáneo VIP es una de las diversiones de moda, patrocinarlo, mirarlo unos segundos y esperar a que otro artista VIP “transgresor con preocupaciones socio-filosóficas” aparezca y los entretenga. El patronato de un museo de arte contemporáneo dona 50 millones de euros para adquirir una obra VIP: un cuadrado cincelado sobre la explanada del museo, obra de la “socióloga y artista Lola Arias”. Al hacerlo destrozan una escultura en bronce de un rey sobre un caballo y dan sitio al “espacio seguro” que significa la obra. La película The Square dirigida por Ruben Östlund es una comedia, las estupideces de sus personajes desatan la acción, sucede dentro de un museo de arte contemporáneo como podría ser en un hotel de lujo, es el “espacio seguro” para la estulticia de la realidad. Montículos de arena en la sala del museo y la declaración de principios: puesto dentro del museo es arte. La teoría no es suficiente, el prodigio requiere un equipo de marketing y relaciones públicas, que les da lo mismo si es un cuadrado o una sartén, su objetivo es crear controversia para que el “donativo” de los sponsors sea famoso, les dé una noche de diversión y visibilidad social en una cena con un performance simiesco. La excentricidad se cansa consigo misma, quieren arte al nivel de su desidia intelectual, bufones que limpian la incomodidad del despilfarro y le dan “sentido artístico-social”. El ridículo es que el arte VIP es ultra solemne, los absurdos de esta comedia son completamente serios en los museos y las escuelas de arte, ahí se creen sus personajes y nos explican sus chistes, los coleccionistas compiten por la obra más estulta, los galeristas se enfurecen con la gente haciendo selfies con las obras VIP, los artistas posan su rebeldía, los académicos y curadores se tragan los diccionarios de sinónimos y antónimos para escribir sus textos. En la película los personajes son idiotas declarados, y en la vida real estas mismas personas son consideradas la cúspide de la cultura del establishment. La risa no la provoca la trama, estamos contemplando a la frivolidad entretenerse con la escena artística, manteniendo a una burocracia impostada en clichés. Los bufones del siglo XVIII costaban más baratos a los reyes y daban mejores servicios. Reserven un palco para aplaudir el nuevo espectáculo: quemar los museos de arte VIP.

www.avelinalesper.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.