Algunos textos solo esperan la fama: Constantino Bértolo

La tradicional cita de esta fiesta editorial madrileña comenzó hace más de una semana en el Parque del Retiro; finalizará el 15 de junio.
En la actualidad el sector del libro en España sigue en crisis.
En la actualidad el sector del libro en España sigue en crisis. (Sergio Barrenechea/EFE)

Madrid

La pregunta que dicta la inercia es qué buscamos en los libros, qué les pedimos, para qué los necesitamos. El editor español Constantino Bértolo piensa, sin embargo, que es necesario subvertir los términos de la cuestión y preguntarnos qué es lo que quieren los libros de nosotros.

"Damos por supuesto que todos quieren lo mismo: ser leídos desde la primera a la última página", dice Bértolo, una de las voces que se han escuchado estos días en la 73 edición de la Feria del Libro de Madrid, la tradicional cita que comenzó hace una semana en el Parque del Retiro, donde se llevará a cabo hasta el próximo 15 de junio.

Algunos libros, expone Bértolo, "quieren ser leídos en el silencio de las noches y con luz artificial, mientras que otros prefieren ser asaltados en playas al borde del mar, algunos simplemente quieren ser comprados, porque su único deseo es llegar a ser famosos para salir en la lista de libros más vendidos; son esos libros que se abren sitio a codazos, a golpe de marketing y publicidad y buscan desesperadamente ser montón y ocupar las primeras filas de los escaparates".

De todo eso hay en las más de 300 casetas que se extienden a lo largo de casi dos kilómetros por el Paseo de Coches del parque madrileño, donde la oferta librera posibilita la confluencia de políticos, presentadores de televisión, celebridades fugaces y, por supuesto, escritores, editores, libreros, lectores y libros, miles y miles de nuevos libros, algunos de los cuales, como observa Bértolo, que "se dan a conocer desde la complicidad del boca oreja, desde la recomendación amistosa, desde el regalo en clave de amor o confidencia; libros que quieren darnos paz y sosiego y otros que ofrecen agitación y aventuras".

Por desgracia, en la actualidad el sector del libro en España sigue en crisis, afectado por la recesión que desde 2008 ha provocado una contracción acumulada del negocio editorial de 40 por ciento. Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro de Madrid, explica que "quizá cueste mucho trabajo salir de esta crisis, porque hay que pensar que al no tratarse de un bien de primera necesidad, la compra por impulso de un libro al entrar en las librerías se ha retraído, razón por la cual hay que hacer un esfuerzo mayor para recuperar el flujo hacia las librerías, y a partir de ahí reconvertir esta situación tan anómala que vivimos ahora".

Los datos, sin embargo, no son muy alentadores. El más reciente "barómetro" sobre hábitos culturales, que elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas de España (CIS), revela que los españoles leyeron el año pasado una media de ocho libros al año, aunque el mismo estudio indica que hasta tres de cada diez españoles no han abierto un solo libro nunca.

Las nuevas tecnologías tampoco anuncian tiempos mejores. El "barómetro" del CIS también menciona que de cada diez descargas de libros electrónicos que se hicieron en España el año pasado, solo se han pagado cuatro. Por ello, Sacristán subraya que la Feria del Libro de Madrid lo que pretende seguir explotando es el perfil que tiene desde hace más de 70 años, un perfil anclado al libro de papel. No obstante, Sacristán aprecia un dato esperanzador que tiene que ver con Latinoamérica. "Con mayúsculas América Latina ha sido la tabla de salvación para muchos editores españoles. De hecho, muchos de ellos, tanto los grandes grupos editoriales como los pequeños editores independientes, han encontrado en esa región el lugar donde han podido vender sus libros de una manera que les ha salvado las cuentas", destaca.

Lo cierto es que para muchos lectores de esta feria, la vida sin libros no sería la misma. Es lo que resume el filósofo José Luis Pardo, quien se pregunta: "¿cómo habríamos podido, sin los libros, aprender que en la vida no todo es aprovechamiento ni ensimismamiento; cómo habríamos llegado, sin los libros, a complicarnos la vida, a buscar más allá de lo inmediato, a ponernos en el lugar del otro, de cualquier otro? Hay muchas clases de pobreza, pero la miseria de un mundo sin libros haría de nosotros, de pronto, unos completos desdichados".

Así, pues, no olvidemos la exhortación que hace el editor Constatino Bértolo a quienes visitan las ferias de libros: "Los libros requieren atención y generosidad. No olvidemos que también los libros nos desean y acaso nos están buscando. Preguntarnos qué quiere este o aquel libro de nosotros puede ser una buena forma de elegir, para hacer que su lectura se convierta en la historia doble de un encuentro feliz e inevitable".