El jazz, en buena forma para el futuro: Ted Gioia

El también intérprete explica en entrevista a MILENIO que “el individualismo alentado por la música es incompatible con las reglas autoritarias”.
El trompetista y cantante Louis Armstrong es un gran punto de entrada para los nuevos escuchas.
El trompetista y cantante Louis Armstrong es un gran punto de entrada para los nuevos escuchas. (Especial)

México

Ted Gioia, compositor, crítico, historiador, profesor y pianista estadunidense, considera que “el jazz siempre ha sido una fuerza positiva de cambio. En Estados Unidos mostró el camino para el movimiento de los derechos civiles: allí las bandas de jazz fueron integradas mucho antes que las escuelas, los equipos deportivos y otras instituciones”.

Autor de Blues. La música del Delta del Mississippi, El canon del jazz. Los 250 temas imprescindibles y Canciones de amor, entre otros libros, todos publicados en español por Ediciones Turner, Gioia indica en entrevista por correo electrónico que “por eso los nazis se opusieron al jazz en Alemania, y Stalin hizo lo mismo en la Unión Soviética. El individualismo alentado por la música es incompatible con las reglas autoritarias”.

Aunque los tiempos han cambiado, al abundar sobre el poder social de esta música, Gioia sostiene que “el jazz es todavía un arte que
respeta la individualidad y estimula la libertad de expresión. En el escenario cada músico tiene la libertad de improvisar, de hacer declaraciones personales e impactar en la dirección de la canción. Políticos y negociantes pueden aprender de las bandas de jazz. Duke Ellington hubiera sido un director ejecutivo excelente”.

Recientemente Ediciones Turner lanzó a la venta Cómo escuchar jazz, libro en el que, de un modo profundo y desenfadado, el autor analiza las estructuras de esta música y las bases de la improvisación, además de proponer estrategias para acercarse a esta música. También habla de jazzistas fundamentales y propone una lista de artistas vivos a quienes hay que seguir la pista, entre los que incluye al baterista mexicano Antonio Sánchez.

Gioia asegura que su intención no fue escribir un libro similar al célebre Cómo escuchar la música, que Aaron Copland escribió en 1939: “No, no trataba de imitarlo, él está en una categoría única. En mi escritura con frecuencia he sido influido por escritores que están fuera de la música. He aprendido de Susan Sontag, José Ortega y Gasset, Isaiah Berlin, Lionel Trilling y Michel Foucault, entre otros. Ninguno de ellos escribía sobre música o era compositor, pero son grandes ejemplos para quienquiera que escriba sobre arte y cultura”.

¿Louis Armstrong es una buena elección para quien quiera acercarse al jazz?

Es un gran punto de entrada para los nuevos escuchas. Su música captura los mejores elementos de esta forma de arte: expresión personal, emoción rítmica, inmediatez emocional, virtuosismo y entretenimiento. No hay que subestimar la importancia del entretenimiento. Siempre les digo a los escuchas que deben sospechar de cualquier músico o crítico a quien parece no importarle si disfruta de una presentación. El jazz ha sido herido por defensores que lo tratan como una especie de vitamina o suplemento alimenticio: a la gente se le dice que debería escucharlo porque los mejorará. No me sorprende que la gente se aleje de los clubes de jazz cuando se encuentra con esta actitud.

¿Cuál sería una mejor actitud?

La primera razón por la que la gente debería saber sobre jazz es por el disfrute que le proporcionará. Me volví fan por el placer que da. Trato de ayudar a otros a descubrir esa misma fuente de placer y disfrute en la música. A la gente le digo que el jazz es como el vino: tal vez algunos aprenden cosas sobre él para poder impresionar a otras personas con todo lo que saben, pero eso es una tontería, ¿no? La razón para saber más es para acrecentar el placer que recibimos al saborearlo. El jazz no es diferente: fue hecho
para saborearse”.

¿Existe el riego de que el jazz se vuelva música de conservatorio?

Hoy en día los músicos de jazz aprenden su oficio en la universidad. Muchos de sus seguidores se quejan de que esto hace a la música árida y aburrida, y tal vez eso es verdad en algunos casos. Pero los mejores músicos de la escena actual son ejecutantes emocionantes que merecen nuestra atención. En mi libro proporciono una lista de 150 músicos nacidos después de
1960 que bien vale la pena escuchar, que incluye a Kamasi Washington, Antonio Sánchez, Melissa Aldana, Miguel Zenón, Cécile McLorin Salvant, Chris Potter y Robert Glasper. Al escucharlos sabes que el jazz está en buena forma para el futuro.

¿Cuál es la recompensa por dedicar su vida al jazz?

Cualquiera que se relacione con el jazz por dinero está loco. Pero todos hemos sabido esto desde el principio. La música es su propia recompensa.