En 10 años habrá tecnología que emulará al cerebro

Un investigador mexicano dirige el Departamento de Física de la Universidad de Texas, donde crea proyectos de punta con recursos del gobierno de EU.
Miguel José Yacamán cuenta con un equipo de 30 personas, 80 por ciento de origen mexicano.
Miguel José Yacamán cuenta con un equipo de 30 personas, 80 por ciento de origen mexicano. (Especial)

México

El investigador mexicano Miguel José Yacamán dirige el Departamento de Física en la Universidad de Texas, donde con recursos otorgados por el gobierno de Barack Obama, de Estados Unidos, desarrollan varios proyectos de nanotecnología, entre estos, la creación de un gran cerebro computarizado que revolucionará la comunicación y contribuirá a hacer más accesible la medicina.

El equipo de Yacamán, que cuenta con 30 personas, 80 por ciento de origen mexicano, se dedica a entender, copiar, sintetizar y emular las neuronas del cerebro así como el ADN humano con todas sus funciones biológicas en el área de la computación.

"Estamos desarrollando computadoras capaces de actuar como el cerebro humano, con todas sus neuronas. Su implicación será múltiple, desde revolucionar el sistema de comunicación actual, hasta el desarrollo de nuevas aplicaciones que tendrán la capacidad de entrar en contacto con el ADN y diferentes proteínas para identificar los problemas de salud del usuario", comentó en entrevista.

En la actualidad, explicó, "nos encontramos a punto de emular el cerebro de una rata", aunque reconoció que resulta difícil descifrar el cerebro de una persona, pero en su laboratorio han logrado entender cómo opera, almacena, hace cálculos y reacciona ante el peligro, entre diferentes escenarios.

"Estamos diseñando las primeras computadoras que actuarán como humanos, capaces de auto-programarse y de hacer funciones inteligentes", aseguró.

"No son computadoras comunes. Todo esto estará concentrado en un microchip que medirá centímetros y se colocará en los dispositivos que la industria desarrolle, sean de comunicación, médicos, de cualquier índole" detalló.

"Nuestros avances se han dado tan rápido que en 10 años, máximo, tendremos los primeros neurochips que se usarán en esos novedosos dispositivos electrónicos", vaticinó el experto.

Vistazo al futuro

Para Yacamán, así como hace más de 10 años los celulares solo servían para hablar y ahora abren un mundo de posibilidades, en una década todo cambiará.

"La gente posiblemente ya no cargará los celulares como los conocemos ahora, sino que esos neurochips podrán clocarse en la ropa, en cualquier parte del cuerpo, sin necesidad de pila y cables", dijo.

El experto explicó que un celular tiene 100 millones de chips, en 10 años serán 10 mil millones. "En la medicina, por ejemplo, nuestro trabajo contribuirá a que las tomografías computarizadas ya no sean tan costosas ni requieran de un equipo pesado", opinó.

"Estos aparatos serán portátiles y estarán en los consultorios de un médico general, claro, requerirán de la lectura e interpretación del especialista; pero lo importante es que más gente tendrá acceso, habrá mayor posibilidad de hacer diagnósticos de enfermedades sin esperar meses, se tendrán en segundos", aseguró.

Con el superchip que desarrollan se sabrá, por ejemplo, la predisposición que tendrá una persona para tener cáncer y contribuirá a evitar infartos fulminantes, no solo porque avisará con tiempo al médico, a la familia y a la persona, sino porque hará las veces de desfibrilador.

También tendrá aplicación automotriz, ya que "en el mundo ya hay autos inteligentes; será común que los autos se manejen solos", dijo.

Este tipo de computadoras, que en absoluto sustituirá a la raza humana, aclaró, también se puede usar para cuestiones comunes. "Se pondrá a disposición de la gente lo que ahora solo es exclusivo de centros como la NASA. Podrá, por ejemplo, predecir los riesgos de casarse con una persona determinada basándose en esos simuladores de escenarios", dijo.

Yacamán recordó que, así como los descubrimientos nucleares en el siglo XX permitieron el uso de la radiación para tratar pacientes con cáncer o el láser se utiliza para corregir problemas ópticos, en el siglo XXI la física marcará una nueva era en el comportamiento humano.

El especialista en física de materiales refirió que en su laboratorio, que trabaja con más de un millón de dólares anuales en 12 proyectos diferentes, también se busca la manera de regenerar el famoso tendón de Aquiles.

"El tendón es el más difícil de imitar. Tiene una fuerza impresionante. Estamos en el laboratorio tratando de copiarlo entendiendo la naturaleza de los tendones. Todo esto para que una persona que sufre una lesión por accidentes o por enfermedad crónica tenga la posibilidad de cambiarlo durante una simple operación", concluyó.