Se va en silencio exponente del teatro tampiqueño

Sin reconocimiento por parte de las autoridades, tanto municipales como del gremio cultural el dos de noviembre murió José Luis López Vázquez uno de los principales pilares del teatro.

Tampico

El pasado dos de noviembre, José Luis López Vázquez, uno de los principales exponentes del teatro en Tamaulipas, pero principalmente en Tampico, falleció.

Fue actor, vestuarista, escenógrafo y atrezzista en varios otros tantos proyectos de generaciones de artistas dedicados a la escena en el estado, aunque inició su trayectoria dentro de la Compañía de teatro "Bocana" de Refugio Hernández.

Su casa siempre fue el aula Magna de la UAT cuando era aprovechable (hoy está en remodelación) y cuando el teatro local tenía un impulso importante.

Participa en diversas puestas en escena como "Plouft el fantasmita" "El Brillo de la ausencia" "Tienes que o de lo contrario S.A" "Yo también hablo de la rosa" "Aguila o sol" "El amor de don Perlimplin con Belisa en su jardín" "Llera" y la que fuera quizá su obra más representativa "Aquí Bailando" del dramaturgo Tamaulipeco Arturo Castillo Alva.

El cuentacuentos Jorge de la Peña, quien dedicó una escrito en su perfil de red social Facebook comenta "tenía conocimiento de actuación, creación de personajes, escenografía vestuario, creación de títeres".

Actualmente ningún organismo o representación de cultura municipal o estatal ha hecho una mención oficial acerca del recién fallecido y tampoco se ha informado de alguna agenda al respecto.

"No sé si las autoridades de cultura, de parte de los amigos me imagino que sí, que de antemano te digo que él ya era un homenaje... un gran ejemplo de compromiso, amor, constancia, tenacidad para la realización de puestas en escena el motivarnos a siempre estar en constante preparación", comenta el artista.

"Ha sido un referente de disciplina, profesionalismo y pasión por los escenarios, convirtiéndose en un referente inevitable para el movimiento teatral en el estado, de los mejores actores que ha dado Tamaulipas, que hoy le reconoce ampliamente su labor y homenajea su invaluable trayectoria", señala el director de Teatro del Fin del Mundo, Ángel Hernández, "él fue mi ejemplo a seguir".

"Nunca buscó el reconocimiento público, aunque traté de motivarlo a respecto, tampoco quiso guardar o tener registro de sus trabajos, siempre decía, 'no quiero ratones en mi casa".

Aunque dominó casi todas las áreas de producción y actuación dentro del teatro, nunca quiso dirigir, y tampoco dedicarse al 100 por ciento a la escena.

Faltaban solo unos años para que se jubilara como camillero, donde se ejerció toda su vida compartiendo su amor por el teatro.