Dos del teatro regio joven

El teatro regiomontano me parece que ha dado pasos agigantados respecto a una década atrás.
"La Maga: homenaje a la obra de Julio Cortázar".
"La Maga: homenaje a la obra de Julio Cortázar". (Especial)

México

El Encuentro Estatal de Teatro (EET) de Nuevo León, que concluye el 20 de junio, como otros festivales similares en otras entidades del país, sirve para tomarle el pulso a la disciplina, para ver fortalezas y debilidades. Rara vez los encuentros sirven para que el convivio entre pares se extienda y el intercambio de ideas florezca: la grilla no lo permite, los viejos rencores o la simple indiferencia en lo referente a lo que el otro hace. Y, con todo, el teatro regiomontano me parece que ha dado pasos agigantados respecto a una década atrás. Los —muy— viejos estilos de actuación han sido abandonados (aún pervive uno que otro montaje que te regresa 40 años en el tiempo), el trabajo de creativos ha avanzado aunque no todo lo que se quisiera, existe un recambio generacional en directores, y dramaturgos varios procuran hacerse de herramientas para consolidarse y hallar una voz.

La Maga: homenaje a la obra de Julio Cortázar es una dramaturgia del joven Arturo Torres, quien también emprende la dirección con no pocos problemas. Para la escritura parte del cuento de Cortázar “Continuidad de los parques”, para adentrarnos en un Horacio Martínez (ausente de escena) obsesionado con el Horacio Oliveira de la novela Rayuela. Martínez sostiene una relación con Elena, a quien no para de comparar con La Maga de la novela. La idea del juego de espejos entre una pareja regiomontana en el 2015 y los personajes cortazarianos parece una premisa fabulosa, pero no termina por cuajar, por establecer los puentes, los paralelismos y discordancias entre una y otra realidades. Lissette Treviño (Elena-No Maga) posee, sin duda, dotes actorales potentes que demuestra en escena. La falta de asideros estructurales, a pesar de graves, no la hacen naufragar pero tampoco le permiten llegar más lejos. Trabajo que se me antoja en proceso. Arturo posee, sin embargo, otros textos de mejor factura e incluso alguno excelente, como su obra para niños Campo de mariposas.

También de otro joven dramaturgo-director, Luis Guerrero, en este EET se presentó Sólo un vampiro puede amarte para siempre, con un evidente éxito de público. Mi impresión es que este texto, bien estructurado, encuentra muy rápido la facilidad del chiste y de los resortes que complacerán a un espectador poco exigente. Lo que podría adquirir otra dimensión sobre amores y expectativas de los adolescentes, se queda en la superficialidad del tuit, del inbox, del gag. La puesta en escena trabaja en la mayor de las condescendencias. Al igual que con Torres, creo que Guerrero está en una búsqueda, pero será bueno que no se vaya con la finta del aplauso fácil.