'Exiliados', la obra en la que Joyce cuenta su infidelidad

La obra se presentará en una corta temporada en el teatro El Granero, Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque hasta el próximo 9 de julio. 
El montaje se presenta en el teatro El Granero.
El montaje se presenta en el teatro El Granero. (Especial)

México

El montaje de la única obra de teatro escrita por James Joyce, Exiliados, comienza hoy una corta temporada. En ella el literato narra la historia de dos parejas, cuatro amigos, que se ve complicada por un tema que lo obsesionó: la infidelidad.

La pieza dramática se desarrolla bajo la mirada de Richard Rowen (Pedro de Tavira Eugurrola), quien observa cómo su amigo de la infancia Robert Hand (Tenoch Huerta) vive enamorado de su esposa Bertha (Verónica Merchant), y quien en aras de demostrar que el ser humano no puede vivir cautivo en la monogamia, está dispuesto a que ambos sostengan relaciones sexuales. Simultáneamente Richard reconoce estar enamorado platónicamente de su amiga Beatriz (Carmen Mastache).

El director, Martín Acosta, dijo en entrevista a MILENIO que Joyce explicó en su momento que Rochard y Bertha son álter egos de él y su esposa Nora Bernacle.

Para entender lo que sucede en el escenario el director recordó el concepto “simétrico rival”, de Roland Barthes, según el cual las personas materializan sus miedos, prejuicios e ideas opuestas en los otros; es lo que sucede en la psique de Richard Rowen, lo que lo hace incidir en las decisiones de su esposa y amigo, para demostrar con ello poseer una personalidad antipática y controladora.

Después de hacer un análisis del texto, el elenco de la obra se reúne bajo la idea de que fue la creación del llamado amor romántico en el siglo XVIII lo que ha moldeado las relaciones de pareja hasta la actualidad, y, por consecuencia, del que se desprende el rechazo a la infidelidad y que Joyce disecciona a través de los diálogos de sus personajes. “La obra no trata de la validez del matrimonio sino de las necesidades de los humanos según su espíritu”, aclara Acosta.

Por su parte Carmen Mastache comenta: “La obra plantea la duda: ¿qué tan libres podemos ser? ¿Qué tanto se puede compartir con otros? ¿Qué tanto duele? Porque una cosa es lo que uno piensa y qué tanto se cree libre, y otra es lo que se siente pasionalmente”.

El director recuerda que Joyce fue un gran lector del dramaturgo Henrik Johan Ibsen, y que probablemente de esa admiración nació su intención de escribir una obra de teatro. Igualmente aseguró que Exiliados no logra estar a la altura del resto del trabajo de James Joyce debido a la formalidad con la que está escrita y que rompe en textos como Ulises y Finnegans Wake.

“El Joyce dramaturgo es encantador, pero no tiene el vuelo que tenía Ibsen. Lo que sí tiene es que es muy visceral al contar una historia que él (Joyce) padeció. Por otro lado tiene un mundo filosófico y espiritual muy profundo”, cuenta el director, quien también se declaró un gran lector de Joyce desde que se encontró con Retrato de un artista adolescente.

La obra, adelanta Acosta, tiene al desarraigo como segundo eje temático, por lo que puso énfasis en realizar una representación fiel a ese sentimiento. Según él el mismo Joyce lo vivió al alejarse de su tierra natal, Dublín, para jamás poderlo suprimir en sus historias: “Eso va haciendo que la trama se vuelva oscura y seria […] Esta no es una obra de gente agradable, sino de gente que sufre por muchas razones”, dijo.

Exiliados se presenta en el teatro El Granero, Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque hasta el próximo 9 de julio.