“El teatro es inmortal, la tecnología no lo afectará”

Es un arte popular que no necesita de ningún recurso para ejercerse. Es como el futbol y esa es la razón de su éxito, su carácter inmortal, asegura Cecilia Thumin, directora del Instituto Boal.

Puebla

Socialmente nos hace falta el teatro, sí, absolutamente porque todo lo que dice es más fuerte cuando se practica y cuando se ve. Es un poco también la propuesta del Teatro del Oprimido: venga a hacerlo usted; haga la prueba, usted, con su cuerpo, con su voz, para sentir los límites de lo posible, hasta dónde usted puede ir con sus propuestas, qué alternativas usted puede ensayar, afirmó en entrevista exclusiva Cecilia Thumin.

Viuda de Augusto Boal, teórico nacido en Brasil en 1931, quien murió en el año 2009 y creó que el Teatro del Oprimido, Thumin estuvo de visita en Puebla para asistir al coloquio que la maestría en Estética y Arte de la facultad de Filosofía y Letras de la UAP hizo para reflexionar sobre el legado del brasileño.

Con más de 30 años de no venir a México, a donde llegó por primera vez con Böal en una gira para presentar dos obras de teatro, una sobre un héroe negro brasileño y otra sobre Simón Bolívar, Cecilia Thumin declaró: "Estoy muy contenta de estar acá, y en el avión me he dado cuenta de que América Latina me hace mucha falta".

Acaso vivir en Brasil ¿no es vivir en Latinoamérica?, se le preguntó, a lo que replicó: "es muy importante retomar y reanudar así los lazos con América Latina, pues Brasil es un país que está un poco como encapsulado por el problema del idioma. Y en la época de Böal, al contrario, había mucha comunicación, a pesar de que no había internet ni esas comunicaciones entre los liderazgos teatrales latinoamericanas, particularmente las de una cierta tendencia, con preocupaciones, políticas y sociales, como era el caso de él".

Sobre nuestro país, la mirada de la entrevista es que "México es un país que me intriga, porque tienen un pasado de luchas impresionante; creo que es el país que más ha combatido todos los imperialismos y los colonialismos en América Latina, y en este momento me da un poco de pena y me pregunto cuándo México va a retomar sus luchas (ríe)".

Más que nada lo suyo es el teatro, sobre el que dijo: "nunca me pareció que el teatro corriera riesgos de morirse. Puede acabarse, a lo mejor, un cierto modo dentro de los teatros, de los edificios, pero el teatro es un arte popular que no necesita de ningún recurso para ejercerse. Es como el futbol y esa es la razón de su éxito, de su carácter inmortal porque basta con que un grupo decida hacer una obra de teatro, la fabrique, la escriba o la improvise para que haya otros que se pongan a mirar y que les interese. Las otras cosas pueden morirse, la televisión, el cine, el internet, porque sí necesitan muchos recursos técnicos, dinero y el teatro no necesita nada" de eso.

Romper barreras entre países, objetivo de Thuim

En este momento no he podido tener una percepción muy grande en materia teatral de México, primero porque llegué hace poquísimo tiempo; también porque llegan muy pocas noticias del teatro latinoamericano en general a Brasil, y creo que pasa lo mismo con el resto de los países latinoamericanos, que conocen muy poco el teatro brasileño; lo que más se conoce es el teatro argentino, por la proximidad y por la cantidad y la fuerza que tiene; es un fenómeno nacional que todavía quiero explicar de alguna forma: hay más de 200 grupos de teatro en Buenos Aires; es impresionante, explicó Cecilia Thumin.

Desde la muerte de Augusto Böal, hace cinco años, explicó Thumin “yo me propuse, a través del Instituto Böal tratar de romper esa barrera; no soy la única; existe en Brasil en este momento un interéspor América Latina”.

Pero, agregó, “nuestros países, todos, tienen un gran defecto: que, en general, lo cultural no les parece tan importante. Entonces, nunca hay dinero para promover más encuentros, para que haya más festivales y hay que traer a las compañías, a la gente, sobre todo a grupos que no hacen una propuesta comercial y que no tienen cómo financiar un viaje y deben tener apoyos”.

Cecilia Thumin opinó sobre la actualidad del Teatro del Oprimido: “lo que yo lamento es que, muchas veces hay una utilización, en mi opinión, un poco equivocada del Teatro del Oprimido, donde se retira la fuerza política de la propuesta y aparecen otras propuestas que pueden ser interesantes pero que no estaban así en el catálogo de lo que Böal había imaginado. Por ejemplo, las propuestas de género”.

Detalló: “a pesar de que Böal era muy sensible a la cuestión de la opresión sufrida por las mujeres, pienso que hay, hoy en día, en muchos grupos un manejo un poco equivocado de esas cuestiones donde el hombre aparece como un enemigo y no lo es”.

La entrevistada fue enfática: “todos necesitamos del teatro; lo necesitamos y lo practicamos, de hecho: acá, en la entrevista, en este lugar, estamos haciendo teatro también (ríe)”.

Teatro del Oprimido de Boal, tendencia poco desarrollada

Creo que Augusto Boal es todavía muy desconocido, porque tenemos la tendencia a pensar que lo que es de Latinoamérica es menor, y lo que viene de Estados Unidos es mejor; incluso nos dejamos impactar por los apellidos muy rimbombantes, europeos, tanto, que en los programas de estudio del Centro de Arte Dramático (CAD) de la UAP, no se incluye el Teatro del Oprimido como una materia; se ve en un seminario optativo pero no tiene la importancia que se le da a otras teorías teatrales, recordó en entrevista Ana Lucero Troncoso, actriz, directora de teatro, dramaturga, pilar fundamental en la organización del coloquio sobre Augusto Boal en Puebla.

La entrevistada precisó sobre el coloquio: “hice mi tesis en la maestría de Estética y Arte de la UAP sobre el Teatro del Oprimido de Augusto Boal; hubo otro tesista con el mismo tema y coincidimos en una cantidad de aspectos teóricos que enriquecen algunos de los temas que se están trabajando en la maestría, como es la Teoría Descolonial y su relación con la estética y el arte”.

“Pensamos que las teorías de Boal son fundamentales para esta área del saber y para este momento en nuestro país en el que, más que nunca en nuestra nación o quizá igual que siempre, es muy importante, muy necesario tener una praxis que coincida con los discursos. Y el Teatro del Oprimido es un teatro fundamentalmente popular, accesible a todas las personas, pues esa es su búsqueda, que pretende ser una herramienta de transformación social”.

El coloquio sobre el brasileño, además, coincidió con el quinto aniversario del fallecimiento de Boal, explicó Troncoso y habló sobre el homenajeado: “Boal es un teórico latinoamericano importantísimo, universal; sus aportaciones al campo de la estética deben ser reconocidas, utilizadas en los programas de estudio de nuestra universidad y de todas las escuelas de teatro. Por eso queremos difundirlo, hacer que la gente lo conozca, se interese y, sobre todo que puedan llevarlo a la práctica en alguna modalidad”.

Sobre quiénes conocen y practican el teatro propuesto por Boal habló la entrevistada: “en Puebla, actualmente, hasta donde yo sé, existe un grupo de teatro de mujeres, El Taller, asociación civil donde trabajan temas muy interesantes, muy importantes: sobre las mujeres, sobre la comunidad Lésbico Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT); y hay otros grupos pequeños que trabajamos en escuelas, que utilizamos algunas herramientas. Pero creemos que esto puede ir en aumento y sería ideal que así fuera”.

Crear actores sociales en el escenario: El Taller

¡Nos vemos en tu tortillería feminista El Taller AC a las 7:30 pm! ¿A poco todavía eres de los que no han visto a la mujer invisible? ¿Qué esperas...? Este martes ella luchará por su visibilidad. ¡Y de paso hasta nos salvará de los telezombies!

Mónica Ponce, directora de la obra “The 4 Mex-Men vs Telezombies”, anuncia así a su grupo y el lugar donde actúa y agrega: “Veamos, teatro, colaboremos como actores sociales, hagamos conciencia, hagamos colectividad ya que este sistema capitalista patriarcal nos está matando todos los días”.

En entrevista a propósito de este montaje que, a decir de Ana Lucero Troncoso utiliza fundamentos del Teatro del Oprimido, Ponce explicó: “El Taller es un centro de sensibilización y educación humana, que lleva laborando más de siete años; una organización feminista que busca fomentar la cultura y el respeto con enfoque en derechos humanos. Contamos con un foro donde hacemos teatro del Oprimido y Cabaret”.

Sobre la obra que presentan los martes, Mónica Ponce detalló: “crear una conciencia atreves del impacto y sensibilización que provoca el teatro, generando así públicos críticos y participativos en las problemáticas sociales, crear actores sociales en constante crecimiento, critica, reflexión y acción social”.

Sobre la pretensión al presentar el montaje, la directora afirmó: “es claro que vivimos una época de coyunturas en la que la inestabilidad es la regla. El cotidiano devenir nos obliga a vivir situaciones absurdas que nos gobiernan y sobrepasan, dignas de ser traducidas al lenguaje teatral. “The 4 Mex Men” busca hacer trabajo en colectividad, trabajo de voz, en voz ya que tenemos claro que el sistema nos está ganando, y creemos que la mejor manera es reconstruyéndonos entre el pueblo mismo”.

Mónica Ponce especificó: “mucho público ha venido a vernos, las críticas han sido muy buenas, más allá de que les guste, nuestro objetivo está trabajando en la creación de conciencias”.

Y aclaró sobre el montaje: “es Teatro Cabaret, aunque, como también hacemos Teatro del Oprimido, nos damos cuenta, que van de la mano, ya que siempre buscamos la participación del público. Este se hace un actor más de nuestro espectáculo”.

Finalmente Ponce afirmó: “como somos una organización de colectividad, todas y todos estamos involucrados en las mismas obras que tenemos en el Taller, esta “Priankestein”, “The 4 Mex- Men”. Y como Las Oprimidas de El Taller, tenemos en temporada “Te mataron mujer” (que presentaron en el coloquio sobre Augusto Böal en la UAP), que es una denuncia sobre el feminicidio; también hacemos teatro Invisible”.