El teatro infantil mexicano resiste

La agrupación celebra con la presentación de su espectáculo, todos los domingos hasta el 7 de junio, en el Lunario del Auditorio Nacional.
Su sueño sigue siendo el mismo: “Hacer cosas nuevas, hacer lo mejor en el escenario”.
Su sueño sigue siendo el mismo: “Hacer cosas nuevas, hacer lo mejor en el escenario”. (Especial)

México

La compañía de teatro La Trouppe cumple 35 años. Si bien habrá festejos, actualmente sus integrantes viven un momento de autocrítica y replanteamiento: “Los últimos dos años han sido muy críticos y de resistencia económica”, dice Carmen Luna, integrante de la agrupación.

“Hemos reafirmado que no queremos hacer otra cosa. Pero también nos hemos replanteado el manejo interno de la agrupación. Siempre hemos respetado el papel que cada uno de nosotros tiene en la compañía”, cuenta en entrevista con MILENIO.

En Michoacán, por ejemplo, hace poco una señora les dijo: “Gracias por regresarnos la confianza de salir a la calle”, cuenta Carmen frente a Sylvia Guevara, Marco Antonio Serna y Mauro Mendoza, sus compañeros en la compañía, al tiempo que Mendoza asegura: “Llevamos varios sexenios que no nos dejan reír”.

Para empezar los festejos por los 35 años, todos los domingos hasta el 7 de junio se presentarán con el espectáculo Titerino Circus Trouppe, en el Lunario del Auditorio, a las 13:00 horas. Será hasta  finales de septiembre o principios de octubre cuando regresarán a la que fue su primera casa: el Teatro Julio Castillo. Allí habrá invitados de las disciplinas artísticas que ellos han desarrollado.

El espectáculo que ahora presentan trata de un circo en el que lo mismo confluyen elefantes de dos patas, focos y un perrito, que se establece un duelo de canto con una afamada prima dona o un trío de hermanos equilibristas que en cada acrobacia arrancan una carcajada.

“Es importante luchar porque el Estado voltee a ver lo que pasa en el teatro para niños. A pesar de los años no hemos logrado ser autosuficientes. Hay muchas obras infantiles que no tienen canales de salida. Cuando el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) apoyaba a las compañías, el país veía teatro, danza y música”, cuenta Guevara, integrante de La Trouppe.

“En la actualidad, a la política cultural le cuesta entender la situación de los actores. Los primeros 15 años de trayectoria tuvimos mucho más trabajo que en la actualidad. Antes, el teatro escolar duraba casi todo el año; ahora, muy pocos meses. Antes no nos dábamos abasto para atender todo el teatro escolar”, explica Mendoza.

A pesar de esta situación, los integrantes de la compañía no se han cansado de estar en los escenarios. Su sueño, dice Sylvia, sigue siendo el mismo: “Hacer cosas nuevas, hacer lo mejor en el escenario”.

Por su parte, Marco Antonio Serna explica: “Estamos abiertos a crecer, organizarnos y visualizar nuestro trabajo”.

Para los integrantes de este colectivo humorístico, la figura del payaso ha cambiado en las últimas tres décadas y media: “Cuando decidimos ser payasos, dedicarse a esto era denigrante. Hoy, sin embargo, creo que fue muy bueno hacerlo. En nuestra generación en la Escuela Nacional de Arte Teatral había 60 alumnos, pero hoy solo tres somos actores; los demás, o trabajan en algo más relacionado con las artes escénicas o se dedican a otra cosa”, comenta Guevara.

Decidieron ser payasos por varias razones: cuando empezaron la gente no iba al teatro, por lo que creyeron que una buena manera
de que fueran era incentivarlos desde niños, además había que formar público en la materia, menciona Mauro Mendoza.

CarmenLuna cree que La Trouppe fue fundamental para que se quitara la estigmatización sobre el payaso común. “Nosotros hemos retomado el trabajo de la carpa. Algunos de nuestros ejemplos son Tin Tan y Cantinflas, entre otros”, destaca Marco Antonio Serna.

Orígenes

En 1980, para terminar su carrera en la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA, Sylvia Guevara y Mauro Mendoza se presentaron con su generación en el Segundo Festival Latino de Nueva York, representando a México con la obra Guadalupe Años Sin Cuenta, dirigidos por uno de los pilares de la creación colectiva colombiana: Santiago García.

De regreso en México decidieron empezar una empresa que parecía un sueño: “Crear una compañía teatral independiente, de repertorio para toda la familia y con un elenco estable”. Aunque Seki Sano ya lo había soñado y lo llamó “Conjuntos permanentes”, al parecer nadie le hizo caso en los años sesenta.

Así, a pesar de que los augurios de maestros y compañeros no eran alentadores, con la premisa de trabajar en disciplinas teatrales menospreciadas o consideradas “artes menores”, La Trouppe pulió un pequeño montaje de títeres y payasos que ya funcionaba, y empezó a rentar un local. El 8 de diciembre de 1980 —día en que murió John Lennon y fecha en la que se celebra el Día del Payaso— empezaron a funcionar como agrupación.