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Viernes , 20.07.2018 / 21:25 Hoy

'Te prometo anarquía' o de cómo vivir entre paréntesis

La película del realizador mexicano Julio Hernández Cordón llega a la cartelera este fin de semana tras haber triunfado en algunos de los festivales más importantes del mundo.


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Ángel Soto

Ser actor no era una de sus prioridades. La oportunidad le llegó más bien por accidente. Él no lo sabía, pero durante algún tiempo alguien lo había estado observando: miraba sus fotos en Facebook, leía sus publicaciones, lo vigilaba a la distancia.

Poco después, un mensaje lo puso al tanto de la situación: un amigo le reveló la identidad de su stlaker. Lo presentó como cineasta: Julio Hernández Cordón, dijo. Estaba buscando a un actor amateur, que supiera patinar y que no tuviera problemas con escenas homosexuales.

La propuesta lo sedujo de inmediato.

Diego Calva se convirtió entonces en Miguel, un hijo de la Ciudad de México que comparte con Johnny (Eduardo Martínez, Pelukaz) algo más que una relación amorosa y una devoción totémica por el skate. Convertidos en personificaciones del vampirismo contemporáneo, se ganan la vida vendiendo su sangre y la de sus conocidos. El negocio resulta tan exitoso que les permite recorrer en cuatro ruedas las calles del a Ciudad de México sin el menor atisbo de inquietud.

Esa es la premisa de Te prometo anarquía (Hernández Cordón, 2015), que recorrió un largo camino antes de llegar al circuito comercial este fin de semana. Su estreno mundial fue en el Festival de Locarno, en Suiza —un encuentro cinematográfico que destaca por su selección audaz y la innovación de sus propuestas—. Formó parte, además, de la programación del Toronto International Film Festival (TIFF), del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y, hace unas semanas, del 36 Foro de La Cineteca Nacional.

Diego le contó a MILENIO que aunque la oferta era atractiva, estuvo a punto de declinarla. “Cinco meses antes de empezar a rodar la película me había fracturado la pierna en tres o cuatro partes. De hecho cuando conocí a Julio estaba en muletas. Cuando me ofreció el papel lo rechacé porque el guión estaba lleno de acotaciones donde mi personaje patinaba o hacía trucos”.

Pero la creatividad obstinada de Hernández Cordón no admitía inconvenientes. Quería a Diego en su película y estaba dispuesto a transformar su propia obra para adaptarla a la condición del actor.

A Julio nunca le interesó que sus personajes se vieran estéticos patinando, pero me sentía muy inseguro y había gastado mucho dinero en mi operación. Me dijo que podíamos cambiar el personaje, que podía tener la pierna rota, patinar poco”.

Te prometo anarquía hace algo más que reflejar el estado de una juventud condenada a lidiar con la caótica Ciudad de México: desentraña la preocupación, muy local, de una generación que vive entre paréntesis, que se encuentra en permanente estado de excepción.

Entonces el contraste cultural se vuelve significativo. En Europa, donde la película fue no sólo bien recibida, sino aclamada, la gente no concebía que en un momento de peligro inminente los protagonistas no recurrieran a la policía. “Les parecía muy difícil entender que lo último que haría Diego Calva es ir con la policía. Lo más complejo fue tener que explicarles que en México la realidad supera a la ficción”, sentencia.



ASS

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