Taraf de Haïdouks: gitanos que curan heridas con música

El grupo rumano dará un concierto en el centro de la capital para reunir ayuda para los damnificados de la comunidad de Santiago de Niltepec.
Taraf de Haïdouks tiene una trayectoria que supera los 25 años de existencia.
Taraf de Haïdouks tiene una trayectoria que supera los 25 años de existencia. (Cortesía)

Guanajuato

Música para sanar heridas ofrecerá el grupo rumano Taraf de Haïdouks este 12 de octubre a las 19:00 horas, en una presentación a beneficio de los afectados por los sismos de septiembre pasado.

Con un concierto gratuito en la Biblioteca Andrés Henestrosa —situada en el centro de la capital oaxaqueña— el grupo se suma a una iniciativa convocada por la asociación civil Sonidos y Tradiciones XXI, Independent Recordings y la Biblioteca Henestrosa para concentrar ayuda para la comunidad de Santiago Niltepec, en el distrito de Juchitán. Además, el domingo el grupo de música gitana clausurará el Festival Quimera de Metepec.

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Entrevistar a Taraf de Haïdouks es una labor imposible, al menos de manera directa, sobre todo porque no hablan español, inglés o francés, y uno no tiene la mínima noción del húngaro. Además, mantener tranquilo a un gitano es como tratar de capturar una ola con las manos. De ahí que recurriéramos a su representante Margareta Manole, quien comparte la vida de gitanos con Taraf, para que respondieran algunas preguntas.

Para Taraf, la música es todo lo que hacen, es toda su vida, no importa el tamaño del público o del lugar

Grupo con 25 años de existencia que cuenta entre sus seguidores al actor Johnny Depp, el diseñador de moda Yohji Yamamoto, el violinista Yehudi Menuhin y la coreógrafa Pina Bausch (estos dos últimos ya fallecidos), desde hace muchos años goza de popularidad en México, sobre todo entre los jóvenes. En los últimos años algunos de sus miembros han fallecido, lo que ha cambiado un tanto el concepto de la banda.

Desafortunadamente, dice Margareta, “la vida sigue, y la gente que ha tocado con nosotros durante tantos años ha fallecido. Pero su sabiduría de la música tradicional y su pasión por ella sobreviven gracias a los nuevos integrantes, jóvenes que tomaron esta tradición como si fuera suya. Las influencias son las mismas, pero el estilo ha cambiado. Los músicos más jóvenes tienen su propio estilo, su propio toque”.

No importa el contexto en el que toquen, la esencia de Taraf de Haïdouks se mantiene, asegura su agente. “El espíritu es el mismo. La música es todo lo que hacen, es toda su vida, así que ya sea en una gran sala de conciertos o en una boda, el espíritu es el mismo. No importa el tamaño del público o del lugar que toquen, siempre son los mismos”.

—¿Cómo afecta o influye la música contemporánea en su trabajo?

Bueno, tal vez la generación más joven ha experimentado un espectro de influencias más amplio y ha estado relacionada con varios estilos mientras la conexión entre Rumania y el resto del mundo es más amplia. Influye en su estilo y su gusto, pero como digo, todavía cargan con el conocimiento de sus ancestros.

—¿Por qué el grupo gusta tanto a los jóvenes?

Taraf siempre ha atraído a públicos jóvenes, desde el principio. Su música es de espíritu libre, tiene el calor del corazón y el alma y apela al bailador que tenemos dentro. Incluso los niños muy pequeños bailan con la música. Como dicen ellos con frecuencia, su propósito es hacer a la gente más feliz, hacerla sentir bien en el momento. Y, por supuesto, mostrar quienes son y lo que su música significa para el mundo. 

Para asistir al concierto, sólo se pide una aportación en especie para los damnificados de Santiago Niltepec. Se requiere primordialmente de lonas, casas de campaña, cobijas y bolsas para dormir para el resguardo de quienes perdieron sus casas, así como de personas que quieran sumarse a la reconstrucción emergente y de los inmuebles colapsados en el pueblo.



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