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Sábado , 22.09.2018 / 19:59 Hoy

Tabakov estrenó en México una pieza para contrabajo

“En nuestros días cada vez hay más y más autores que escriben conciertos para este instrumento”, aseguró el músico búlgaro.

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Aunque dedica la mayor parte de su tiempo a la dirección orquestal, Emil Tabakov también es un compositor y contrabajista destacado. Invitado por la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPN), el músico búlgaro nacido en 1947 dirigió el estreno en México de su Concierto para contrabajo y orquesta.

Tabakov dirigió a la OSIPN el jueves y el sábado en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet, con un programa que, además de su su pieza para contrabajo y orquesta, incluyó Finlandia, de Jean Sibelius, y la Sinfonía número 5 en fa mayor, op. 76, de Antonin Dvorák. Al colocar su propia obra en medio de dos piezas románticas, dijo en entrevista con MILENIO, “le da un dinamismo especial al recital”.

Escribió su concierto en 1975 para aprobar su examen como compositor en el Conservatorio de Sofía, Bulgaria, año en que también se recibió de contrabajista. La obra, explicó el músico, “no es ni de vanguardia ni de tono experimental, sino muy clásica, tanto para el contrabajo como para la orquesta. Contiene muchos cambios de medida, algo a la manera de Stravinsky, bastante complicados para la orquesta y el contrabajo, pero especialmente para el director. Si hoy en día volviera a escribirla, sería muy diferente”.

Históricamente, el contrabajo no ha sido un instrumento frecuente en el terreno de la música orquestal como solista, aunque, indicó el director y compositor búlgaro, “en nuestros días cada vez hay más y más autores que escriben conciertos para este instrumento. Ahora es posible tocar cosas muy complicadas y virtuosas en el contrabajo. Mi concierto es especialmente virtuoso para mi instrumento”.

Refirió que el compositor Giovanni Botessini, también contrabajista, “compuso obras muy interesantes para contrabajo en el siglo XIX. Por ejemplo, su Gran dúo concertante para violín y contrabajo. Hoy en día hay muchos compositores que escriben para el contrabajo e incluso lo utilizan como un instrumento melódico. Sin embargo, la gente no está acostumbrada a escucharlo y por ello no resulta muy práctico que una orquesta tenga un solo de contrabajo”.

Para Tabakov todo es cuestión de tiempo y de conocimiento. “Cuántas anécdotas hay sobre violinistas o pianistas en plan de solistas, pero hay pocas sobre contrabajistas. Pero poco a poco se empieza a conocer el papel del contrabajo como instrumento solista. Además, cada vez hay más y más contrabajistas virtuosos”.

Las cosas han cambiado en los últimos años, dice Tabakov: “Recuerdo que, cuando era estudiante, toqué en contrabajo por primera vez las Variaciones sobre un tema rococó para violonchelo y orquesta, de Tchaikovsky. La gente se asombraba: ‘¡Cómo se atreve a tocar esta obra para chelo en contrabajo!’. Ahora hay obras que permiten a los contrabajistas tocar gran música. Yo mismo he escrito otras obras, como Lamento, para 12 contrabajos, y Motivi, para instrumento solista, que suele tocarse en competencias”.

Autor de nueve sinfonías, un réquiem y cinco obras de danza para orquesta, Tabakov comentó que disfruta ser director y compositor por igual: “Cuando eres compositor conoces muchas cuestiones técnicas que el director debería saber al hacer su trabajo. Pero al componer no piensas
solo como compositor sino también como director, por lo que ser lo primero facilita hacer las tareas como director. Pero actualmente muchas veces los conductores cambian los conceptos de los autores porque es más fácil de dirigir de esta o de aquella forma. Al ser ambas cosas es más fácil dirigir tu propia música”.

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