El suicidio de la sociedad

En el caso de las matanzas con motivos religiosos o políticos, generalmente se denomina a estos actos “terrorismo”.
Columbine: claves esquizofrénicas.
Columbine: claves esquizofrénicas. (AP)

México

En años recientes, es cada vez más frecuente leer noticias de individuos (o grupos de individuos) al interior de la sociedad que, por razones religiosas, políticas o incluso de agravios personales, deciden ejercer la violencia indiscriminada contra civiles que, en sentido estricto, no eran específicamente los culpables del agravio que condujo al acto violento. En el caso de las matanzas con motivos religiosos o políticos, generalmente se denomina a estos actos “terrorismo”. Sin embargo, también se producen cada vez más matanzas —que todavía no cuentan con su propio epíteto— a manos de sujetos sin ningún motivo aparente más que considerarse víctimas de maltrato y rechazo por parte de la sociedad a la que aspiraban pertenecer, sin mucho éxito.

La puesta en escena posterior es casi siempre idéntica: consternación, indignación, indagación en la historia de los monstruos que privaron a esos chicos inocentes de un futuro que ya no llegará, los padres demonizados diciendo que no lo entienden, tan solo era un poco retraído, pero esto… Los medios de comunicación aúllan por leyes más duras, se instalan detectores de armas en las escuelas, hasta que poco a poco el rumor se va esfumando y se pasa a lo siguiente. Semanas o meses después aparece un nuevo acto de barbarie que desencadena nuevamente el espectáculo posterior.

Sin que ninguna de las reacciones de indignación sean injustificadas, si las tomamos como algo dado y las hacemos a un lado por un instante, cabe ir un poco más allá y preguntarse, además de lo vil, lo cobarde y lo monstruoso, ¿qué más hay ahí? ¿Por qué la sociedad está produciendo cada vez con mayor frecuencia el recurso de asesinar arteramente y de manera indiscriminada como única vía para escapar de un infierno mental tan tortuoso que ya no distingue ni las más elementales normas que hacen posible que la convivencia humana continúe?

Quizá se puedan hallar algunas claves en la esquizofrenia producida por el contraste entre una narrativa imperante que define a la realidad como abierta, incluyente, libre de prejuicios, con oportunidades y opciones para todos, y una realidad estratificada, clasista, racista, con un énfasis tan temprano en la belleza, la simpatía y el talento, que a quienes desde niños son excluidos de este tipo de categorías se les condena a estas celdas de acoso, maltrato, rechazo y exclusión de las que terminan convirtiéndose en sus propios celadores, y la forma que encuentran para dinamitar el encierro es llevándose entre las piernas a muchos de los culpables anónimos de su tormento.