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Martes , 16.10.2018 / 14:02 Hoy

Stephen Hawking: el cazador de agujeros negros

El trabajo del físico debe mirarse desde la especulación y desde un modelo de Universo con una geometría no cerrada. Sobre tales coordenadas y sus desencuentros con Dios gira este homenaje

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Hace cuatro años se estrenó el filme biográfico La teoría del todo. Desde que en México se anunció su proyección para noviembre de 2014, tuve claro que no iría a verla. No soy afecto a presenciar la glorificación de ninguna persona, por notable que sea, y todo parecía indicar que se trataba de una puesta en escena para enaltecer las capacidades diferentes, el nacionalismo inglés, la encomiable desventura de un físico admirable y la historia que nos ayudaría a superarnos frente a una vida fuera de lo común. Acabé asistiendo al estreno porque justo un día antes me invitaron a una entrevista de radio para el domingo posterior. Ahí debería externar mis comentarios sobre la producción cinematográfica y para eso debía acudir a la sala con la actitud de quien debe presentar el examen subsecuente.

La película resultó ser mucho mejor de lo que había esperado y creo que en buena medida se debió al hecho de que está basada en las memorias de Jane Hawking, ex esposa de Stephen. Jane condensó en su libro Viajando al infinito: mi vida con Stephen algunos aspectos de lo que fue vivir con el físico más conocido de nuestro tiempo. Ya en la versión de una escritora, doctorada en poesía medieval española, la narración fue considerablemente mejor de lo que uno hubiera podido esperar. Acabó ganando un Oscar a mejor actor y fue nominada en cinco categorías, incluyendo la de mejor guión adaptado.

La película cuenta la historia de un físico joven de Cambridge que se enamora de Jane. Durante su noviazgo, se percatan de que Stephen padece de una enfermedad neurodegenerativa que mina el control de sus movimientos y que amenaza con terminar su vida en solo dos años. Jane decide quedarse con él hasta el final. Transcurrieron más de cincuenta años desde entonces. Jane se divorció de Stephen, él se casó por segunda ocasión e hizo una carrera brillante en física teórica, generando ideas nuevas que provocaron discusiones en el mundo de la ciencia. Lo hizo desde una silla de ruedas, con una voz artificial y muchas dificultades para escribir. La historia terminó el 14 de marzo con la muerte de Stephen Hawking.

Sin duda, el aspecto más notable en la vida de Stephen Hawking es su capacidad mediática. Pocos físicos han logrado atraer la atención del público general como él lo hizo. Su trabajo divulgativo, que comenzó con la publicación de Una breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros en 1988, fue de un éxito inesperado. A éste le siguieron Agujeros negros, pequeños universos y otros ensayos, en 1993; El universo en una cáscara de nuez, en 2001; A hombros de gigantes. Los grandes textos de la física y la astronomía, en 2002; La teoría del todo: el origen y el destino del Universo, en 2007; La gran ilusión: las grandes obras de Albert Einstein, en 2008, entre otros.

Además de su trabajo como escritor, Hawking grabó numerosos documentales para televisión, series y películas en las que popularizó sus ideas sorprendentes sobre el tema que siempre le fascinó: los agujeros negros.

Su trabajo científico sigue siendo especulativo. La mayor parte de sus ideas quedan ahí para su posible comprobación y entre ellas la más conocida es la que teoriza la existencia de una radiación emitida por agujeros negros. El fenómeno que lleva su nombre, Radiación de Hawking, es difícil de comprobar. Según esto, las partículas, que de manera natural fluctúan produciendo pares de partícula y antipartícula que luego se aniquilan para seguir siendo la misma que las originó, al encontrarse con el borde de un agujero negro podrían sufrir una escisión que les impida reintegrarse en la partícula original. Una de las dos se precipitaría al agujero negro mientras la otra escaparía en la dirección contraria para darnos la sensación de que el agujero está emitiendo radiación. Ese hecho no ocurriría sin que el agujero cediera un poco de la energía que contiene, de tal manera que después de mucho tiempo el agujero negro podría haber perdido tanta energía separando pares de partícula y antipartícula que acabaría por desaparecer. A tal fenómeno se lo refiere como la evaporación de un agujero negro. Esta es la especulación más famosa de las que propuso Stephen Hawking. Quizá un día se podrá observar este fenómeno que une dos aspectos de la física moderna que hasta la fecha siguen siendo incompatibles: la mecánica cuántica, que describe la producción de pares de partícula y antipartícula como fluctuaciones de una partícula original, y la teoría general de la gravedad que describe a los agujeros negros como deformaciones extremas del espacio y el tiempo.

Hawking sugirió también la producción de pequeños agujeros negros que se debieron haber formado después del Big Bang. Propuso un modelo de Universo con una geometría no cerrada y escribió, junto con otros físicos, lo que podría ser la entropía de un agujero negro en función del área del mismo. Estas ideas de carácter hipotético quedan para su posible comprobación o refutación en experimentos aún impensables.

Un aspecto insidioso en la vida de Stephen Hawking fue su uso reiterado de la idea de “Dios”. De manera intrigante y quizá astuta citó continuamente a Dios en sus exposiciones, libros y declaraciones destinadas al público lego en ciencias. En una de las primeras frases del libro Una breve historia del tiempo, Stephen Hawking escribió: “Si llegamos a descubrir una teoría del todo… conoceríamos la mente de Dios”. Sobre esto, Jane Wilde llegó a decir: “Él es ateo porque aparece Dios”.

Jane Wilde señaló este hecho como una conducta poco loable destinada a vender más libros. Siendo creyente, Wilde se sentía incómoda ante los pronunciamientos públicos de Stephen Hawking, incoherentes con su postura real. Por lo mismo, Stephen Hawking salió a los medios de comunicación con declaraciones más concretas sobre su ateísmo. En su libro El Gran Diseño, descarta a Dios como creador del Universo y considera que el Big Bang fue la inevitable consecuencia de los principios físicos.

En una entrevista en español realizada en 2015, Jane Wilde dijo: “pienso que Stephen Hawking quiere que lo recuerden al mismo nivel que Einstein”. Con todas las limitaciones que la esclerosis lateral amiotrófica le impuso, Stephen Hawking consiguió hacer una gran carrera en el estudio de los agujeros negros. Sin duda será recordado por su entereza, por la capacidad para generar ideas provocadoras en condiciones difíciles de movilidad y comunicación. Stephen Hawking ha sido y seguirá siendo una fuente de inspiración para muchos jóvenes que decidieron dedicar sus vidas al estudio. La creatividad que mostró al generar ideas frescas en lugar de hacer cálculos largos y complicados es un ejemplo de la importancia y el potencial de la imaginación, la alegría de vivir y la pasión por el saber.

*El autor es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y del Panel de Instrumentación, Innovación y Desarrollo del International Committee for Future Accelerators (ICFA) desde 1996.

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