“La música es la sangre que corre por mi cuerpo”

La soprano Cristina Ortega se presentó en el Palacio de Bellas Artes el 7 de junio de 1964, interpretando el papel de Violeta Valery en "La Traviata".
La cantante radica en San Antonio, Texas.
La cantante radica en San Antonio, Texas. (Especial)

México

En su debut en el Palacio de Bellas Artes, la soprano Cristina Ortega no salió con su domingo 7, como se dice popularmente, a pesar de que el 7 de junio de 1964 fue domingo. Su interpretación de Violeta Valery en La Traviata fue el éxito que prácticamente inició su carrera, aunque ya se había presentado en Monterrey en 1963.

El domingo 5 de octubre, la cantante regresará al palacio para celebrar medio siglo de trayectoria a una gala operística a la que han sido invitados cantantes de varias generaciones, como Angélica Alejandre, Elisa Ávalos, Oralia Castro, Jesús Suaste, Gilberto Amaro y Fabián Rodríguez. Serán acompañados por los pianistas Carlos Alberto Pecero, Rogelio Riojas-Nolasco, Andrés Sarre y Alejandro Miyaki. La actriz Irma Dorantes dedicará algunas palabras y luego cantará la homenajeada.

Con experiencia en la ópera, la opereta, la zarzuela y la música popular, la cantante que ha compartido el escenario con Montserrat Caballé, Plácido Domingo, Juan Pons y otras figuras, declara en entrevista telefónica desde San Antonio Texas, donde radica, que se siente muy emocionada por la participación de intérpretes jóvenes. "El concierto va a ser el presente, el futuro y el pasado de la ópera. El grupo de jóvenes es muy brillante, con un talento en verdad impresionante."

¿Qué interpretará en su homenaje?

Romanzas de zarzuela, de opereta, un aria de La Traviata, que guarda un gran significado para mí, pues fue la ópera con la que debuté en el Palacio de Bellas Artes, y cierro con tres canciones mexicanas de Alfonso Esparza Oteo, Tata Nacho y Manuel M. Ponce.

¿Cómo definiría su carrera?

He tenido varias trayectorias, pero la que me dio fama antes que la ópera fue la canción tradicional romántica de México. Eso fue cuando era solista de la Orquesta Típica de la Ciudad de México. Tuve la fortuna de conocer a dos grandes músicos: Jesús Corona y, principalmente, al gran compositor Ignacio Fernández Esperón, mejor conocido como Tata Nacho. Mi trabajo como solista de la orquesta me dio relevancia; había un público en los conciertos gratuitos que dábamos en los parques. ¡No sé por qué ahora no la promueven, no hay una orquesta como esa en el mundo! ¡Qué mariachi ni qué nada, la Orquesta Típica de la Ciudad de México!

¿Cómo recuerda su debut?

Creo que cumplí con las oportunidades que me brindaba Bellas Artes. Antes del concierto ya quería que buscaran a otra soprano: "¡que llamen a Alicia Aguilar o a otra soprano, no voy a poder cantar!", le pedía a mi mamá. Pero ella me regañó y tuve que salir. Los primeros instantes que estaba en esa bellísima escalera monumental que pusieron para que yo bajara, sinceramente estaba sin voz, no podía hablar. La primera frase me costó trabajo, pero al momento empezó a fluir la voz y canté La Traviata con mucho éxito.

¿Con qué artistas ha tenido una relación cercana?

Tuve una relación muy particular con los compositores de México. Tengo un gran reconocimiento por el maestro Tata Nacho, quien consideró que yo era una artista y me introdujo a la popularidad porque entonces era presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de Música (SACM). Me codeaba con todos los grandes cantantes de la época y, en ocasiones, hasta con los presidentes.

¿Y en los terrenos de la ópera?

Tuve la oportunidad de cantar con grandes cantantes internacionales, como cuando trabajé en Estados Unidos con la señora Montserrat Caballé y el tenor John Alexander, un cantante finísimo. Luego hubo una función también extraordinaria en México en los años setenta, con el barítono Canadiense Louis Quilico. No puedo olvidar esa función por la comunicación que tuve con él. El dúo del tercer acto, "La venganza", no podré olvidarlo en mi vida: la gente se paraba para darnos una ovación que no terminaba.

¿Qué ha sido la música para usted?

Mi vida entera. Ahora que me faltan mi esposo y mi madre, y mis hijos están lejos, vivo sola en San Antonio, pero la música me sostiene, es la sangre que corre por mi cuerpo.