Crean lentes y sillas 'inteligentes' especiales para discapacitados

Los artefactos son impulsados por el mexicano Raúl Rojas, quien detalló que ofrecen seguridad y ayudan al usuario a realizar diversas labores por sí solos.
El científico lleva a cabo sus proyectos en la Universidad Libre de Berlín.
El científico lleva a cabo sus proyectos en la Universidad Libre de Berlín. (Blanca Valadez)

México

Lentes que orientan el andar de los ciegos y sillas de ruedas robotizadas con sistema GPS que trasladan a los discapacitados de un lado a otro sin necesidad de palancas forman parte de los proyectos que impulsa el mexicano Raúl Rojas dentro del laboratorio de inteligencia artificial de la Universidad Libre de Berlín.

Los dos proyectos representan soluciones a corto plazo dirigidas a resolver el problema de la discapacidad visual y motora, así como el acelerado envejecimiento poblacional que se registra en el mundo, dijo Rojas en entrevista a MILENIO.

En el laboratorio de inteligencia artificial, Rojas y un equipo de científicos han desarrollado todo tipo de robots, desde los que son del tamaño de insectos, máquinas autónomas de 18 centímetros de diámetro que juegan futbol, carros que cargan y mueve material pesado dentro de una fábrica hasta el primer taxi capaz de trasladarse en las calles sin chofer a bordo.

Ahora han emprendido dos proyectos igual de ambiciosos. “La sillas de ruedas es autónoma, es decir, el tripulante no tiene necesidad de maniobrar, ya que se mueve sola. Bastará con darle sencillas instrucciones: ‘¡Quiero ir de un edifico a otro!’, para que el vehículo encuentre la ruta más segura”, explicó el científico.

La silla responde a cualquier tipo de indicación de la persona aun cuando su movilidad y habla sean muy limitadas. Tiene el programa GPS de localización que mide distancias, establece rutas y puede atender indicaciones de médicos y familiares.

“Se necesitan sillas que mejoren la movilidad, vehículos que transporten a las personas de un lugar a otro sin necesidad de que alguien las empuje o de palancas artificiales”, abundó Rojas.

Señaló que de igual manera construyeron lentes para ciegos conformados con cámaras de video que capturan un texto determinado, de un periódico o de un libro, y reproduce un audio que dice lo que está escrito a través de un auricular.

Se trata de un aparato inteligente  que da respuesta inmediata a un estímulo enviado por el cerebro o que está previamente programado.

El trabajo que realizaron, a diferencia de otros proyectos, resulta todo un reto por estar dirigido a invidentes, sector que dependiendo del origen de su problemática puede o no tener imágenes de objetos.

Para ello se diseñó el aparato con base en el sistema de lectura y escritura táctil conocido como braille para que la persona reciba la información adecuada.

Los lentes computarizados también mandan señales cuando la persona está caminando; le indican si se va a topar con alguna barda, ramas de árboles o algún tipo de boquete o coladera. Además indican las salidas comunes y de emergencia dentro de un edificio con solo girar la cara.

Tienen en la función de indicar si las calles están saturadas de gente o si están libres, sobre cruces seguros de calle, respecto a si el semáforo está en verde o en rojo, reduciendo los riesgos de que sufra un accidente de tránsito. “Si la persona está en un salón de conferencias, también le indica el número de gente que hay”.

Su función es orientar a los invidentes, quienes pueden, incluso, perder el miedo a salir solas o de manera restringida y tener una marcha natural.

Este tipo de aparatos ya fue probado con éxito en 50 personas con ceguera en la Universidad Libre de Berlín. “Creemos que la gente recuperará, por decirlo así, parte de su vista perdida”.

Solo es cuestión de ajustar algunos detalles para que sean comercializados. Se está trabajando en aumentar el tiempo de la batería, que todos los elementos de cámaras y dispositivos lectores no resulten pesados, también en solucionar contingencias como la caída de uno o de los vidrios y que éstos no se descompongan.

“Hay que llevarlos a ese grado de resistencia, de economía, de uso y esperamos que a más tardar en una década se cuente con una comercialización masiva”, dijo el científico mexicano.

Abundó que el laboratorio de inteligencia artificial de la Universidad Libre de Berlín está sentando las bases para que la industria desarrolle robots en miniatura capaces de inyectar desde insulina a diabéticos hasta reparar problemas cardiacos o detectar cuestiones moleculares de cáncer.

En tanto sucede, dijo, también están perfeccionando el taxi sin chofer, vehículo que se presentó en México en 2012, con el que se espera resolver en un futuro no lejano el problema de la saturación de tráfico en tres cuartas partes.


VIDEOJUEGO PARA TOMAR MEDICAMENTOS

Un grupo de antiguos directivos de la industria de los videojuegos busca solucionar el problema de los enfermos que no toman sus medicamentos.

Jason Oberfest comenzó a pensar en 2011 en usar trucos de diseño de juegos en problemas médicos, mientras que trabaja aún en la compañía de Ngmoco.

Oberfest diseñó una aplicación para que los usuarios estén pendientes de su salud, pero conservó algunos de los aspectos clave de juegos móviles, como por ejemplo los regalos y la posibilidad de ver cómo les está yendo a los amigos en su tratamiento.

La aplicación también incluye una base de datos de medicamentos y envía alertas a los pacientes para nuevas tomas.

“Cumplir con las tomas de medicamentos es un problema que asciende a 300 mil millones de dólares al año”.

Según la revista Annals of Internal Medicine los estadunidenses no toman de forma cuidadosa sus fármacos, lo que cuesta al sistema de salud de EU entre 100 mil y 289 mil millones de dólares al año. El informe llegó a la conclusión de que 50 por ciento de los medicamentos para las enfermedades crónicas no se toma según lo prescrito.

Desde píldoras inteligentes hasta aplicaciones para teléfonos avanzados, los empresarios llevan años experimentando con las distintas formas para motivar a los pacientes a tomar sus medicamentos.
(Reuters/San Francisco)