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Viernes , 22.06.2018 / 02:52 Hoy

Me siento orgulloso del cine mexicano: Alejandro de Icaza

El diseñador de sonido, que tiene tres nominaciones al Ariel en la misma categoría, cuenta su experienca haciendo cine y su proceso creativo.

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Ángel Soto

Un monstruo de mil cabezas (Rodrigo Plá, 2016), Las elegidas (David Pablos, 2015), 600 millas (Gabriel Ripstein, 2015). Este trío de películas tiene dos elementos en común. El primero: las tres compiten por el Ariel a mejor película en la entrega 58 que se celebrará este 28 de mayo. El segundo: el diseño sonoro estuvo a cargo de Alejandro de Icaza.

Seducido por la cualidad evocadora del sonido y sus posibilidades narrativas, desde hace diez años Alejandro ha orquestado la apariencia sonora de un buen número de producciones nacionales. Su trabajo se ha ganado la preferencia de los cineastas mexicanos. Quizá por eso, su nombre no ha dejado de replicarse en los créditos de una cantidad cada vez mayor de películas.

Ya había aspirado al galardón que entrega la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas en un par de ocasiones. En 2010 con Parque vía (Enrique Rivero) y en 2013 con Los últimos cristeros (Matías Meyer). No obstante, este 2016, en un escenario insólito, ocupa tres de las cinco nominaciones en la categoría de mejor sonido.

En entrevista con MILENIO, Alejandro de Icaza nos cuenta sobre esta triple nominación y sobre su proceso creativo.

¿Cómo asimilas la triple nominación?

Fue un poco de suerte que salieran las tres películas al mismo tiempo. Nosotros las acabamos el año pasado. Primero empezaron a circular en festivales y comercialmente este año. Más que nada fue suerte que se hayan juntado las tres. Yo hago más o menos diez películas al año. En otras ocasiones he hecho hasta once películas y ninguna ha llegado al Ariel. Es una combinación de factores.

Pero has estado trabajando en muchas de las producciones mexicanas recientes. Eso, de cierto modo, es un síntoma.

Sí, sin duda. La verdad es que trabajo un montón. Tengo un equipo de trabajo que colabora conmigo; tengo un estudio que me permite avanzar más rápido y abarcar varios proyectos. Me gusta mucho la colaboración. Tradicionalmente en México, la gente que hace lo que yo hago trabaja sola o en grupos muy pequeños, de dos o tres personas. Yo poco a poco he ido encontrando gente con la que me gusta trabajar y he ido formando una pequeña empresa que cuenta con varios estudios. Todos los que estamos en el estudio estamos involucrados con todos los proyectos y todos hacemos un poco de todo, lo cual es una manera más eficiente y creativa de trabajar. Y la verdad es que soy súper workaholic; es muy difícil que yo rechace una película.

Además, la calidad de tu trabajo es innegable

Siempre buscamos que nuestro trabajo esté lo mejor posible dentro de los parámetros de la producción. Todas las producciones varían y tienen la barrita de calidad más arriba que otras. A veces para nosotros es complicado tener la barra de calidad hasta arriba si la producción no la tiene.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar en cada una de estas películas tan diferentes?

Las tres son complicadas en su propia forma. A la que más tiempo le invertimos fue Un monstruo de mil cabezas. El diseño sonoro es un complemento increíble, sin embargo a nivel de imagen está todo lo que necesita la película narrativamente. Si el audio no existiera, la película no se contaría igual de bien, pero sobreviviría.

La que marca una diferencia (aunque no estoy seguro de decir esto) es Las elegidas, porque el diseño de audio cuenta una parte indispensable que no aparece en la imagen, porque sólo lo sugiere. Es la parte fea, la parte del abuso sexual que no se ve, sólo se escucha. Si eso no estuviera, la película daría una impresión muy distinta. En esos momentos, es realmente el audio el que narra el sufrimiento, el que hace que el espectador se sienta mal. Si eso se mostrara visualmente no sería estético, ni poético, ni cinematográfico, sería horrible.

En 600 millas el diseño sonoro es muy meticuloso. Gran parte de la película sucede dentro del coche y es la relación entre Tim Roth y de Kristyan Ferrer. El sonido podría ser muy monótono porque casi todo ocurre en la carretera. Ahí el reto era lograr que el sonido tuviera dinámica, que tuviera puntos álgidos y bajos, picos y valles, para que como espectador no te aburras. Eso lo logramos buscando cuándo el silencio ayuda a atrapar la atención y cuándo es el sonido lo que te mantiene.

¿Cómo notas el estado del sonido en la cinematografía mexicana?

Somos una industria joven, eso aplica para todas las áreas. De diez años para acá se están haciendo un montón de películas y se ha creado una pequeña nueva industria. Los diseñadores sonoros de Hollywood tienen cuarenta años de experiencia y además aprendieron de tipos que traían otros cuarenta años encima. Allá siempre hay alguien con mucha experiencia en algún área específica y hay mucha gente. Nosotros somos menos. Ahora ya hacemos unas cien películas al año, pero aun así es una producción pequeña comparada con otras industrias. Por eso uno es todólogo, aunque nos hemos ido especializando en los últimos años.

En las primeras películas que hice no era raro, por ejemplo, ver que el sonidista era también el músico. Ya ni hablar del editor de diálogos o el de foleys. Hoy en día, por lo menos, todas las películas tienen un sonidista, que es un tipo distinto al diseñador de audio, y hay un ingeniero que mezcla y un músico. Esas categorías están muy bien definidas.

¿Qué le falta al sonido mexicano?

Le falta lo mismo que le falta a las películas mexicanas. De repente escuchas “las películas mexicanas suenan muy mal, pero se ven bien”, pero en realidad lo que tenemos es un cine de una cierta calidad. Es muy raro ver una buena película que suene mal. Generalmente las buenas películas son buenas porque los elementos que la conforman reúnen una calidad equitativa.

Algo que sucede con el sonido es que es muy evidente cuando está mal. Quizá inconscientemente, estamos acostumbrados a entender cómo suena la realidad. Entonces cuando no la identificas como tal, te parece que suena mal. El color o el encuadre es algo que tiene mucho que ver con el gusto y con el ojo educado, por eso quizá es más fácil reconocer que algo está mal en el audio que saber que está mal iluminada la toma.

Entonces, al sonido mexicano le falta tiempo, el mismo tiempo que le falta a la cinematografía nacional en general. Para que empecemos a hacer buenas películas nos faltan años.

Yo tengo la sensación de que, dentro de la industria, prevalece la idea de que hay una hegemonía de la imagen sobre el sonido. ¿Cuál es tu experiencia con eso?

La gente que se dedica al cine es gente que viene del mundo de la imagen o que le nace esa curiosidad del cine por una afinidad a la imagen. Generalmente, la gente que se dedica al sonido es gente que viene de la música. Te acercas al sonido como tal o a la manipulación del sonido por una afinidad musical. La gran mayoría de los ingenieros de sonido, empiezan de jóvenes tocando algún instrumento. Les gusta la música y es así como se acercan al sonido. La gran mayoría de los cineastas empiezan por la fotografía. Luego empiezan a contar historias y acaban en cine.

Cuando un director hace su primer película, generalmente es un tipo que lleva muchos años pensando en imagen, cómo contar una historia a través de imagen y probablemente es alguien que tiene alguna concepción sonora o algún gusto sonoro musical, pero no quiere decir que lo entienda y no quiere decir que tenga algún conocimiento ni académico, ni artístico con respecto al sonido.

El sonido no es algo muy fácil de entender, justamente porque es algo que no ves. Si te digo que una frecuencia está a 440 Hertz, no quiere decir absolutamente nada. También hay gente a la que le cuesta trabajo reconocer la diferencia entre graves y agudos. Sin embargo, entre rojo y azul, es muy clara la diferencia.

Generalmente, los directos tienen poca experiencia con los conocimientos de audio y de ahí que muchas veces no tengan la capacidad de imaginar o de dirigir concepto sonoro. Pero para eso estoy yo y la gente que hace lo que hago, para decirle que existe un universo sonoro que le ayuda a tu película de diversas formas y podemos contar con estos recursos.

Digamos que es su tema con el que tenemos que lidiar. Toma mucho tiempo, toma tiempo el que puedan entender el lenguaje, descubrirlo, hacerlo correctamente.

¿Te interesa quedarte en la industria mexicana?

La verdad sí, yo estoy contento. Creo que hay muchas buenas películas. Me gusta la industria. Creo sinceramente que cada vez hacemos mejores películas, cada vez nos especializamos más y hacemos mejor nuestro trabajo. Me siento afortunado de vivir esta época cinematográfica. Estamos haciendo cultura y me parece muy importante que un país tenga visión cultural. Las películas viajan con el nombre de nuestro país y nuestra sociedad.

Si en algún momento me llega la oportunidad de trabajar en alguna producción extranjera, seguramente lo voy a hacer por la experiencia, pero no es que lo esté buscando.


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