Palomitas con sabor a capirotada

No tardó mucho de que se inventó el cine, para que en Italia alguien rodara una pasión de Cristo y pegara. Y a partir de eso se constituyó el género histórico, precisa el fotógrafo Flavio Becerra ...
Cabiria, película de género colosal, de Giovanni Pastrone, estrenada en 1914 y ambientada en la antigua Roma.
Cabiria, película de género colosal, de Giovanni Pastrone, estrenada en 1914 y ambientada en la antigua Roma. (Especial)

Torreón, Coahuila

Iniciaba el siglo XX. Georges Meliès tenía don de mago y con la cámara instrumentó el encantamiento del cine contando breves historias desde Francia. Por su parte David Wark Grifith desde los Estados Unidos logró perfeccionar el discurso visual y contar historias a detalle, creando diversos géneros, entre ellos el de los personajes históricos donde la figura de Cristo se convirtió en la reina.

Sin embargo la primer película del personaje que se conserva aun se tituló Vida y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, del francés Ferdinand Zecca y data de 1902. Con ausencia de sonidos y diálogos, en menos de cinco minutos la historia cuenta en retrospectiva la muerte y vida de Jesús de Nazareth.

"El primero que hizo una casa productora fue Meliés, obvio para producir sus películas y pasarlas en su propio cine. Se trata de una microempresa porque como todos los inventos, sobre la marcha el cine se va inventando. No se inventa el cine y la gente dijo 'Ah, qué bueno porque ahora ya podemos entregar Los Óscares'", precisa el fotógrafo Flavio Becerra Delgado, quien es de formación diseñador gráfico y pintor.

Jesús de Nazareth es la primera película mexicana que aborda la vida, pasión, y muerte de Jesús de Nazaret.

De acuerdo al analista de imagen los historiadores coinciden en que las primeras películas sirvieron de ensayo a los directores, algunos geniales como Meliès, quien dio al cine un aspecto de espectáculo, y Grifith, que genera la idea de contar historias largas mediantes su corte, ensamble y la narrativa propia del cine.

"El primer país donde se ve el cine como industria, como un producto que se puede maquilar, vender y distribuir fue en Italia. Y uno de los primeros temas que se dio fue el de los personajes históricos. Como género se le dice película de romanos a cualquier histórica, aunque no salgan romanos.

"No tardó mucho de que se inventó el cine, a que en Italia alguien rodara una pasión de Cristo y pegó. Y a partir de eso se constituyó el género histórico. Como bien señalan los historiadores en poco tiempo cada personaje fuera romano, griego o mitológico que necesitara producción de escenarios, vestuarios, se filmó, pero era por maquila", apunta Becerra Delgado.

Aunque muchas películas italianas no resistieron el paso del tiempo, la primer superproducción fue Cabiria, del director Giovanni Pastrone, basada en un texto original escrito en 1914 por Gabriele D'Annunzio.

"Se perdieron cientos de historias pero una de las primeras superproducciones italianas que pegó fue Cabiria. Es de las pocas películas que, aunque como lenguaje cinematográfico no aporta mucho, lo que sí era maravilloso eran sus escenarios. El cine ya era negocio en Italia y cada vez se invertía más en las producciones".

DE LO GRANDIOSO A LO GRANDOTE

En ese tiempo, refiere el fotógrafo, la gente iba al cine con la idea de ver algo asombroso, sensación que hasta la fecha no se ha perdido y que explica Becerra Delgado al referir la última producción del Titanic, donde no se escatimaron costos de producción y se destruyó un barco para vender la idea de una película importante e imponente.

"La gente iba a ver el cine como acudiendo a un espectáculo de feria, en eso no ha cambiado mucho la cosa, es algo pa' invertirte, pero se buscaba una sensación de grandiosidad y hay una lógica: hay más películas de romanos que de griegos u otras culturas porque los gringos siempre le han apostado al parecerse a los romanos por la cuestión imperial y es algo que se nota no sólo en el cine sino en su arquitectura".

EL PARECERSE AL IMPERIO ROMANO

Sintomático de todas las potencias es el querer ser republicanos y el querer reproducir la construcción de una arquitectura grandiosa basada en el imperio romano. No es fortuito, dice Flavio Becerra, que Napoleón haya edificado el Arco del Triunfo o que Hitler cuando llega al poder, convierta su noción arquitectónica del imperio a lo romano.

"No es gratuito que las películas de romanos se hayan generado como un producto de consumo masivo en Roma y que los que entendieron que eso funciona a la perfección como espectáculo y como propaganda ideológica fueron los gringos. De hecho Grifith cuando vio Cabiria, dijo 'Yo quiero hacer algo así'".

Todos los directores italianos de la época con sus particularidades, asevera, no eran talentosos o geniales, hacían películas que le apostaban "a lo grandote, al show o espectáculo". De ahí que históricamente se recuerde los valores de Intolerancia, ya que su director logró construir un lenguaje netamente cinematográfico.

"Intolerancia no es estrictamente de Romanos, sino que habla en cuatro episodios sobre el sectarismo humano, el más fastuoso es el de los judíos conquistados por los babilónicos, un tema completamente de Grifith, que él era judío, como todos los directores de Hollywood. Esos son los antecedentes y los orígenes del género de romanos".

CINE DE JESÚS PARA LA MASA

Al posicionarse la idea de Grifith, con un discurso grandilocuente, el género se abandona, pero una década después llega su momento dorado en los años veinte, donde se ruedan películas consideradas hoy como clásicas.

"El director por antonomasia es Cecil B. DeMille que rodó El Rey de Reyes, Los Diez Mandamientos, Cleopatra, Sansón y Dalila y El Mayor Espectáculo del Mundo. Es el cine que todos conocemos porque son las películas que todavía nos pasan en Televisa durante semana santa", acota.

Irónicamente DeMille se convirtió en un especialista del género e incluso pudo crear sus propios remakes usando sus historias clásicas, recontándolas a través del tecnicolor, cinemascopio y dice Flavio Becerrra, ahora más grandotas, coloridas, sonoras y con grandes estrellas.

"La versión que todos conocemos de Los Diez Mandamientos con Charlton Heston es rodada por el mismo Cecil B. DeMille. Toda su vida se dedicó a eso, no podemos decir si con genialidad o talento, pero el chiste es que cumplía con los requerimientos que la industria le requería.

"Que el género tuviera importancia económica, masiva y de propaganda queda claro. Si tuvo dos momentos dorados, en los años veinte y los cuarenta, fue porque cumple con la necesidad de decirle a la gente que está viendo algo importante, religioso histórico, además pesa mucho el chantaje sentimental y cumple con el rollo de ser un gran show, con efectos especiales y la superestrella".

Por su parte Charlton Heston como actor, era especialista en esos personajes pues podía interpretar a Ben Hur o Moisés o incluso al mismo Miguel Ángel pintando en Roma la Capilla Sixtina.

CINE LATINO DEDICADO A CHUY

En cuanto a producciones cinematográficas latinas, en 1942 se rodó en México la película primer película de género histórico. Con el título Jesús de Nazareth y dirigida por José Díaz Morales, el actor argentino José Cibrián interpreto a un Jesucristo acartonado, casi sacado de una estampa religiosa en tanto se interpreta el sermón de la montaña sobre piedras de papel maché.

Lo mismo ocurrió 1953 con la película El mártir del Calvario de Miguel Morayta Martínez. Con Enrique Rambal Júnior, se presenta a un Jesús de estética al cual jamás se le mueve un cabello. De túnica impecable, lacónico rostro y con frases repetitivas hasta el hartazgo, se deshumaniza al personaje hasta dejarlo convertido en una caricatura.

Intolerancia, dirigida por David Wark Gri th en 1916, fue una de las películas más caras de la historia del cine.

"Se vuelven curiosidades, un catecismo filmado que se sufre en los ciclos de cine en televisión abierta durante semana santa. Y no creas que esto ocurre sólo con el cine mexicano, tenemos por ejemplo, Jesucristo Súperestrella o La Pasión de Mel Gibson, que luego de verla el Papa dijo que era la más apegada a los cuatro evangelios cuando se trata de otro show religioso y fue cuestionada desde el punto de vista antropológico", dice Flavio Becerra.

Sin embargo en el rescate histórico recupera aquellas que logran hacer un verdadero cuestionamiento de la fe. Ejemplo de ello La última tentación de Cristo, del director Martin Scorsese.

Filmada en 1988 se convirtió en referencia obligada del cine que no obstante, fue censurada por 15 años. "Ese tipo de películas obliga al espectador, sea cristiano o no, a cuestionar lo que tú crees saber, por eso resulta tan incómoda, porque te obliga a salir de tu zona de confort y a revisar la historia como te la han contado. Desmitifica y eso ayuda en términos sociales".

Con ánimo chocarrero Flavio Becerra remata evocando la película La Vía Láctea de Luis Buñuel, que si bien no intenta retratar la vida y obra de Cristo, lo considera. "En esta película Jesús tiene la intención de cortarse la barba. Se le ve preparándose con un tarrito de jabón, y su madre, María, le dice: '¡No, déjatelo! Se te ve mejor'.

Nunca lo sabremos de cierto pero conociendo a Buñuel podemos pensar que fue una ironía para decir que hasta la virgen prefería conservar el mito"