15 Semana de Cine Alemán: Una muestra de la nación diversa de los inmigrantes

En el marco de los 50 años del Instituto Goethe en nuestro país, así como del año Dual México-Alemania, se lleva a cabo este foro de producciones germanas.

Ciudad de México

Agosto es el mes del cine en México. El 6 se conmemora el trigésimo aniversario luctuoso del cineasta Emilio ElIndio Fernández y el 3 el aniversario 112 del natalicio de su musa, Dolores del Río. Pero en agosto también se cumplen las primeras 15 ediciones del mayor festival de cine alemán fuera de Europa, que desde 2000 organiza el Goethe-Institut Méxiko en la Cineteca Nacional de la capital del país así como en otras ciudades. En esta ocasión incluye una retrospectiva con filmes restaurados de Rainer Werner Fassbinder.

De la primera a la decimocuarta edición los cinéfilos mexicanos han podido disfrutar de unas 202 películas alemanas, a las que se sumarán este año una treintena para la XV Semana del Cine Alemán, auspiciada por el centro cultural que fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2005, junto con los institutos Cervantes y Camões, el British Council, la Societá Dante Alighieri y la Alliance Française, por sus labores de preservar y difundir el patrimonio cultural europeo.

Jenny Mügel, responsable de las actividades cinematográficas del Goethe-Institut Mexiko, comenta que en la edición de 2011 la Semana del Cine Alemán —que también va a otras ciudades del país como Guadalajara y Monterrey— llegó a su clímax de asistencia con unos 34 mil 122 cinéfilos, aunque después el número de funciones haya bajado porque la Cineteca Nacional ya no compra derechos de filmes del ciclo.

“En 2011 llegamos al pico de visitantes. Pero desde hace algunos años la Cineteca Nacional ya no compra los derechos de las películas de la Semana del Cine Alemán por lo que disminuyó después el número de asistentes, pues solo el Instituto Goethe compra los derechos, por ello bajó el número de funciones en la Cineteca y en general”, señala Mügel. Aun así la edición de 2015 tuvo 21 mil cinéfilos y la del 2013 unos 26 mil 439.

“No obstante, el interés sigue siendo grande, el público ha aumentado por película”, celebra la coordinadora del departamento de Cultura del Goethe, maestra en Historia del Arte por la Frei Universität Berlin y en Letras francesas por la Sorbonne Nouvelle III parisina, cuyas cifras son contundentes. Cuando en 2000 se inició el entonces Festival de Cine Alemán, hubo en sus nueve filmes mil 324 asistentes. En esta década, el mínimo fue 19 mil 300, en 2014.

En años recientes, cada filme del ciclo llega a 15 funciones en los foros del país —Cineteca, cineclubes en los estados, Cinépolis Diana y Perisur— y por Semana todas las cintas alcanzan unas 150 funciones. Pueden verse también en Oaxaca, Guanajuato, Zacatecas, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí.

En la edición pasada, sorpresivamente el filme más popular de la Semana fue el documental Amor de concreto. Los Böhm (Die Böhms: Architektur einer Familie, 2014), de Maurizius Staerkle-Drux, sobre la dinastía de arquitectos alemanes encabezados por Gottfried Böhm, premio Pritzker 1986. En cambio, la sensación de la Berlinale 2015, Victoria, de Sebastian Schipper, no tuvo en México gran acogida.

Solo en dos años el festival no se realizó, 2002 y 2003, y hasta su sexta edición, en 2007, cambió a su actual nombre. Desde su décima edición la inauguración ya no se celebra en la Cineteca Nacional, por la creciente cantidad de personas que acudía a la función gratuita que concluía siempre con una velada donde se repartían salchichas alemanas, papas fritas y grandes volúmenes de cerveza alemana o local.

Desde agosto de 2011 la función inaugural se lleva a cabo en el Teatro de la Ciudad, donde se proyecta un clásico del cine alemán musicalizado en vivo. Por supuesto, esa ocasión abrió con Metrópolis (1927), de Fritz Lang, con música interpretada por la Filarmónica de la Ciudad de México.

La XV Semana del Cine Alemán, adscrita dentro del programa del Año Dual Alemania-México y de la conmemoración de los 50 años del Goethe-Institut en el país, no será de siete días, de hecho nunca lo ha sido. Arranca oficialmente el 11 de agosto en el Teatro de la Ciudad, con Der Müde Tod (Las tres luces), otro clásico mudo de Fritz Lang, musicalizado en vivo por la banda mexicana Cinema Domingo Orchestra, y con el artista de culto Steve Brown, y concluye oficialmente el 4 de septiembre.

El programa de lujo incluirá en la selección oficial unos 14 largometrajes, documentales y dos películas infantiles, todos presentados este año en los festivales de cine más importantes de Alemania como la Berlinale, Dok-Leipzig, las Jornadas de Cine de Hof y el FilmFest München. También destaca una retrospectiva de 11 películas restauradas y dos cortos de entre las 44 obras de uno de los mayores cineastas de la historia, R. W. Fassbinder, además de la cinta Baal de Volker Schlöndorf donde aquél actúa. El homenaje arranca el 25 de agosto con El amor es más frío que la muerte.

Las otras cintas de Fassbinder que podrán verse son Katzelmacher, El comerciante de las cuatro estaciones, Atención a esa prostituta tan querida, Las amargas lágrimas de Petra von Kant, El mundo en el alambre, Effi Briest, Todos los otros se llaman Alí, La ley del más fuerte, La ruleta china, El matrimonio de María Braun, además de los cortos El pequeño caos y El vagabundo, todas restauradas por la Fundación del cineasta, que preside la ex editora y última pareja del director, Juliane Lorenz, quien será la invitada especial de esta Semana de Cine Alemán, junto con el director Philipp Eichholtz, participante en el Max Ophus Prix con el filme Luca tanz leise, y Saskia Walker, quien participó en la edición 2015 de la Berlinale con el cortometraje Sprache: Sex, entre varios otros personajes del ámbito cinematográfico.

Con semejante banquete, el festival festeja sus 15 Años. No obstante, señala Mügel, la tradición de traer cine alemán tiene su inicio justo casi desde la instalación del Goethe-Institut Mexiko en la calle de Tonalá, un año después de su inauguración hace medio siglo. Desde 1967 el centro cultural ha propiciado un acercamiento entre el público mexicano con una de las mayores cinematografías del globo, que dio, entre otros a realizadores, a Fritz Lang, Friedrich Wilhelm Murnau, Erich von Stroheim, Max Ophus, Robert Wiene, Ernst Lubitsch, Werner Herzog, Wim Wenders o Alexander Kluge.

“Críticos de cine como Jorge Ayala Blanco, Carlos Bonfil o Nelson Carro siempre han reconocido la importancia del Goethe-Institut para el conocimiento del cine alemán en México, porque apenas se presentaba un filme en algún festival en Alemania casi de inmediato se proyectaba acá. No obstante, nosotros no queremos tener el monopolio de las películas alemanas en México, al contrario, estamos felices por cada cinta que encuentra un distribuidor o un festival mexicano que la exhibe”, dice Mügel.

Solo como ejemplo, cada lunes, desde el 13 de junio pasado y hasta el 17 de julio de 2017, se proyecta un filme alemán en el auditorio Altana de Tonalá 43, dentro de la muestra 50 películas 50 años, organizada en el contexto del Año Dual con motivo del medio siglo del Goethe-Institut en México.

“Es una historia del cine alemán y una historia del trabajo de difusión fílmica del Goethe en 50 años. Son cintas que forman parte de nuestro acervo, de 800-900 películas, que ahora rescatamos para la efeméride. Nuestra central en Múnich tiene un consejo de cineastas y expertos que deciden qué películas comprar para su distribución no comercial en los institutos en todo el mundo”, explica Mügel.

Además, el auditorio Altana del Goethe-Institut proyecta cada martes del año un filme dentro de su cineclub, uno de los de mayor tradición en el país junto con el del Instituto Francés de América Latina, que apenas hace un par de años resucitó. Desde que Mügel asumió la coordinación de las actividades culturales del centro, el cineclub se convirtió en “temático”, en los que se mezclan películas de directores alemanes famosos con otras de cineastas no tan conocidos para llamar la atención de público.

Al año el Goethe-Institut adquiere en Múnich los derechos de exhibición de alrededor de 40 títulos nuevos, una cifra menor a décadas anteriores porque, al distribuirlos a sus 159 institutos en 98 países, debe subtitularlos a por lo menos seis o siete idiomas, lo que aumenta los costos. En México y Centroamérica, el centro cultural presta al año alrededor de 400 películas de su acervo a cineclubes, cinematecas y festivales en diferentes ciudades de la región, según datos oficiales del organismo.

Por si fuera poco, la Biblioteca del Goethe también cuenta con un acervo de unas 500 películas de ficción y documentales para préstamo al público en general con credencial de socio. Respecto al préstamo de películas del acervo del Goethe, Mügel subraya que recientemente acudió a un encuentro de Distrital con representantes de cineclubes para acercarse a éstos. “Nuestra encargada del acervo, Eloísa Suárez, va ahora a los encuentros de cineclubes que están bien organizados en estados como Sinaloa o Oaxaca, ahí ha impartido talleres sobre cine alemán y sus vanguardias. Pero sobre todo, ha ido a hacerles saber a los cineclubes que todo nuestro acervo está abierto para ellos”, destaca Mügel.

Gracias a estas 15 ediciones de la Semana de Cine Alemán llegaron al país obras de Margarethe von Trotta, Andreas Dresen, Doris Dörrie, Tom Tykwer, Ulrike Ottinger, Thomas Heise, Hans-Christian Schmid, Christian Petzold, Harun Farocki y Fatih Akin. Sobre el caso de Akin, tal vez el cineasta alemán —de origen turco— más popular actualmente en México, Mügel destaca cómo gracias al cine se pueden hacer a un lado clichés sobre un país y su gente para complementar una visión real de ellos.

“Directores como Akin presentan un cine enfocado en los migrantes en Alemania, alemanes de segunda o tercera generación con un origen familiar fuera de Alemania. Presentan así a una parte de los alemanes que no puede excluirse de la imagen del país ni de sus políticas públicas. El Goethe-Institut es representante de esa Alemania diversa y quiere mostrarla con el cine y cultura que difunde”, subraya.

También el festival se preocupa por traer a las nuevas generaciones de realizadores y actores alemanes, como Heise, Drese, Schmid, Ursula Werner, Feo Aladag, Sibel Kekilli, Andres Veiel, Florian Cossen, Lena Luazemis, Marten Persiel, Barbara Sukowa, Anne Kordura, Ben von Dobeneck, Bettina Blümmer, Lana Cooper, Maurizius Stärkle-Drux, Maike Mia Höhne y Helene Grass.

“Los invitados a la Semana del Cine Alemán quedan fascinados con México, porque los lugares donde se exhiben sus películas son como salas de arte pero con un público masivo, muy interesado, que busca siempre el diálogo con ellos. Los invitados y público disfrutan mucho de ese intercambio”, dice Mügel.

“El cine es fantástico para acercarse a otros países y otras realidades, incluso el mismo cine de ficción”, añade.

Algunas películas incluidas en esta 15 edición de la Semana de Cine Alemán

24 semanas, de Anne Zohra Berrached, única cinta alemana en la competencia de la Berlinale 2016.

Der Staat gegen Fritz Brauer (El Estado vs. Fritz Brauer), de Lars Kraume, ganador de seis premios, entre ellos el Premio Alemán de Cine 2016.

Escaleras arriba, de Mia Maariel Meyer.

— ¿Quién es Oda Jaune?, documental de Kamilla Pfeffer presentado en la Perspektive Deutsches Kino de la Berlinale 2016.

— Cuatro cortos programados por Maike Mia Höhne, curadora de la sección Cortos de la Berlinale.

— Las películas infantiles Hördur, Mi amigo Raffi, Oskary el misterio del bingo, y El hijo de Winnetou.