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Viernes , 19.10.2018 / 09:10 Hoy

Seki Sano, el revolucionario

Tanto en el ámbito teatral como en su militancia, el actor y director japonés buscó innovar de manera vanguardista a la vez que desarrollar su compromiso político de izquierda.

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La declaración de principios firmada por Seki Sano el 1 de agosto de 1939, para el proyecto de Teatro de las Artes del Sindicato Mexicano de Electricistas lo retrata: crear un teatro del pueblo cuyo repertorio estuviera constituido por obras progresistas, contemporáneas y clásicas. De acuerdo con el sistema de Stanislavski, este teatro nacía “libre de mercantilismo, de profesionalismo degenerado, del sistema de estrellas”.

Así fue Seki Sano, de quien en septiembre próximo se cumplirán 50 años de su muerte. Para conmemorarlo, la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH y El Colegio de México (Colmex) han organizado una conferencia magistral impartida por Michiko Tanaka.

A lo largo de 40 años de trayectoria, Tanaka, investigadora del Colmex y del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli, ha realizado diversas investigaciones sobre el director teatral.

En la conferencia El mundo y teatro de Seki Sano, que Tanaka impartirá el próximo martes a las 17:00 en la DEH (Allende 172, col. Centro de Tlalpan), la investigadora abordará los tres periodos teatrales que definen la vida y la obra de Seki Sano: revolucionario, de resistencia y liberador.

Fue un artista, pero creía en el arte comprometido; influido por los vanguardistas de su tiempo, llevó la dirección teatral hacia un método que dejó una profunda huella en México y Colombia. Fue comunista por convicción.

Cuenta Tanaka que en 1923, cuando fundó junto con sus compañeros la Asociación de Estudios Teatrales, el terremoto de Kanto sacudió Japón y él, que tenía 18 años de edad acudió a ayudar a su padre, que era médico, a evacuar su hospital en Tokio. Esta catástrofe, que produjo más de 100 mil muertos, produjo en él y en toda su generación una toma de conciencia.

Las tres etapas

La etapa revolucionaria de Seki Sano proviene de su época de juventud cuando, influido por vanguardias artísticas el teatro ruso-soviético y el expresionismo alemán, buscó formas alejadas del teatro tradicional de Japón.

“Cómo él era activista teatral comprometido con la izquierda revolucionaria, fue arrestado, detenido, encarcelado y torturado. Partió a EU en 1931 a estudiar el cine sonoro, y conoció el gran movimiento del teatro realista estadunidense. Después viajó a Alemania, donde conoció el teatro político u obrero, teatro de cantinas obreras, como una forma de cabaret político”, dice Tanaka.

En 1932 se refugió en la Unión Soviética, donde permaneció hasta 1937. Aquí conoció, trabajó y aprendió de los maestros Meyerhold y Stanislavski. Cuando fue asistente del primero, su tarea era registrar el proceso creador: “En el archivo del teatro de Moscú existen decenas de álbumes que él y sus colegas realizaron para el Laboratorio de Investigación Teatral de Meyerhold”, dice la especialista.

La etapa de resistencia llegó cuando su tío, que pertenecía al Partido Comunista y que estaba encarcelado, lo delató como traidor; después Stalin empieza a cercar a Meyerhold, y Seki Sano fue expulsado.

Su llegada a México en 1939 marcó un cambio en las artes escénicas nacionales: influyó en directores y actores mexicanos a mediados del siglo XX; innovó con sus montajes de obras como La coronela, La rebelión de los colgados, Un tranvía llamado deseo y El rey Lear, además de que fundó la Escuela de Artes Dramáticas. “Aunque fue un japonés, su teatro más importante lo hizo aquí”, dice Tanaka a MILENIO.

Tras el fin de la guerra en 1945, “comenzó a replantear el objetivo de su teatro y de su vida. Pienso que a partir de entonces él reflexionó y empezó a trabajar el tema de la liberación humana como una tarea cotidiana de educación del pueblo, de la sociedad, de algo que tiene que ir cambiando desde el fondo de la existencia humana”, señala Tanaka.

Llegada a México

A pesar del respeto del que gozó en México, mucha gente veía a Seki Sano con distancia. En Nueva York conoció a Rufino Tamayo y le pidió por carta comunicarse con Celestino Gorostiza, entonces jefe del Departamento de Bellas Artes, para ser invitado a hacer teatro en México. Propuso montar obras sobre los esfuerzos de los pueblos para alcanzar la paz y la libertad.

Tamayo envió la carta, y Gorostiza respondió: “el presupuesto del Departamento de Bellas Artes es tan limitado, que sería inútil intentar una actitud como la que propone el Sr. Seki Sano”.

El director de teatro llegó a Veracruz el 26 de abril de 1939; residentes japoneses trataron de impedir su ingreso al país, pero una petición directa al presidente y el apoyo de artistas mexicanos y extranjeros contribuyeron a que Lázaro Cárdenas le otorgara una visa por cinco años como exiliado político, por su conocida militancia antifascista y antimilitarista.

En números

1905, año en que nació.

40 años dedicados al teatro.

27 montajes en México.

60 obras ensayadas.

1966, año en que murió.

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