Sede canadiense de la UNAM festeja su 20 aniversario

La instalación en la ciudad de Gatineau fue fundada en 1995 con el objetivo de difundir la cultura mexicana y fomentar el intercambio académico.
La escuela cuenta con un programa de becas para ocho estudiantes.
La escuela cuenta con un programa de becas para ocho estudiantes. (Especial)

México

En el número 55 de Promenade du Portage, una calle de la ciudad de Gatineau, separada por un río de Ottawa, la capital canadiense, se ubica una de las ocho sedes de la UNAM fuera del país, que también es una especie de embajada con el encargo de difundir la cultura mexicana y fomentar el intercambio académico.

Si en un principio se tenía el propósito de ofrecer cursos de español para habitantes de aquella nación, ahora se imparten allí clases de inglés y francés a alumnos de México, principalmente de la UNAM y en primavera y otoño, en condiciones inmejorables, porque Gatineau es la frontera entre las provincias de Quebec (francófona) y la de Ontario (anglófona), es decir, donde se experimenta la condición bilingüe de los habitantes de la región.

“Deseamos que alumnos, profesores e investigadores mexicanos de todas las especialidades (ciencias, humanidades y artes) vengan, y viceversa: que canadienses vayan a México a realizar estancias académicas”, señaló Ramón Peralta y Fabi, director de la sede canadiense.

Aprender otro idioma

Anualmente, en la UNAM-Canadá se inscriben poco más de mil alumnos. El pasado fue el primer año en que se igualó el número de canadienses que aprenden español con el de mexicanos que estudian inglés, sobre todo, pero también francés.

“Para algunos de los alumnos mexicanos venir a nuestra escuela es una experiencia de vida; para otros significa salir por primera vez del país. En cuanto a los alumnos canadienses, asisten a cursos intensivos que duran tres, seis y hasta 12 semanas, a lo largo de 11 periodos al año”, explicó Peralta.

La escuela cuenta con un programa de becas para ocho alumnos, cuyo financiamiento procede de sus ingresos extraordinarios. “Se les ofrecen cursos de inglés o francés y una práctica profesional; por su parte, ellos nos apoyan al hacerse cargo de ciertas actividades académicas”.

Los alumnos de otras instituciones públicas de educación superior de México igualmente pueden ser aspirantes a cursar idiomas en la UNAM-Canadá y optar por una beca.

“Estos cursos son reconocidos por la universidad no con una certificación, pero sí con un documento que hace constar que el alumno asistió en tal periodo del año; además, son supervisados por el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE)”, informó Peralta.

En la UNAM-Canadá también han diversificado las actividades de difusión cultural: se imparten cursos de historia de México, de arte y de temas de actualidad relacionados con el país; asimismo, se organizan funciones de cine mexicano, conferencias, presentaciones de libros, lecturas de cuentos, discusiones de novelas y clases de baile.

“El personal de la embajada de México nos apoyó con una serie de litografías de José María Velasco para presentar una exposición sobre los grandes paisajistas mexicanos”, ejemplificó Peralta.

Sobre la Biblioteca Juan Rulfo en la instalación canadiense, el directivo comentó que “su acervo es de más de 8 mil volúmenes... Puede decirse que es la mejor biblioteca en español de la región y esperamos que siga en crecimiento”.

 Infraestructura

En referencia a la infraestructura de la UNAM-Canadá, apuntó que “de las cuatro habilidades que reclama el marco de referencia europeo para la enseñanza de idiomas, priorizamos la oral, porque es la más importante para nuestros alumnos”.

Esta escuela tiene 11 salones con capacidad para 12 alumnos cada uno, dos salas grandes (una con cupo para 25 personas y otra para 100), dos salas destinadas a los profesores, varios cubículos para los de tiempo completo y una sala de videoconferencias que permite a los alumnos conectarse a diversas sedes en México.

El personal académico cursó estudios de posgrado en enseñanza de idiomas o en lingüística. Su formación comprende la estructura del idioma, métodos, pedagogía y una estrategia dirigida a la enseñanza del español, del inglés o el francés como segunda o tercera lengua, para atender las solicitudes de la población regional, que es bilingüe.

“La formación de nuestros profesores es de alto nivel y permanentemente tratamos de mejorarla. Con frecuencia se piensa que para enseñar un idioma basta con hablarlo y esa idea no es correcta”, remarcó Peralta.

Con motivo del 20 aniversario de la instalación fundada en 1995 se han programado algunas actividades, como la publicación de un libro que abordará la breve historia de esa escuela.