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Martes , 25.09.2018 / 01:12 Hoy

"Se paladea la perfección", afirma Miguel Canseco

El pintor y grabador capitalino nos guía por los pasillos del Museo Arocena para apreciar la exhibición de los artistas mexicanos más destacados desde el virreinato hasta la época contemporánea.

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El dominio europeo continúa y como espejos o luces de identidad, el reflejo del pasado nos remite al presente al ver los cuadros de la colección de pintura del Banco Nacional de México en el Museo Arocena, donde el paseillo por la galería nos lleva del reconocimiento de la pintura virreinal al arte abstracto mexicano.

Cada uno de los pintores que considera la colección es pieza clave de su tiempo y el pintor y grabador capitalino, Miguel Canseco, refirió que por el estado de conservación de las obras, su representatividad en contexto y los mismos autores, es una de las mejores del país.

"Es una colección espectacular, sin duda es un lujo tenerla porque son piezas muy bien seleccionadas: todas son muy importantes, todas representativas de su período histórico y todas excelentes ejemplos del arte mexicano, algunas realmente excepcionales".

La sala que ocupa la colección de Banco Nacional de México en el Museo Arocena, que comprende 350 metros cuadrados y que concentra 60 piezas, recibe al público con una pintura de gran formato.[OBJECT]

Se trata de la Virgen del Carmen de Miguel Cabrera, que por sus dimensiones y la condición de conservación impecable, se piensa como la mejor carta de presentación.

Miguel Canseco explicó que por la calidad de la pieza y porque anuncia lo que será el resto de la exposición, se promete y se cumple con requisitos de sobriedad y exquisitez sobre la colección.

"La labor de restauración y conservación de esta colección es un lujo. A veces cuando son exposiciones ensambladas de distintos sitios, se ve cómo ciertas instituciones o particulares le ponen más énfasis a la conservación".

"Puedes ver una pintura del siglo XVIII totalmente lamentable y la obra de otro coleccionista que se ve perfecta. En este caso las restauraciones son increíbles".

"Sí es el acercarse a cada pieza en su esplendor porque evidentemente son pigmentos y soportes que con el tiempo, como cualquier cosa, se desvencijan, entonces ver un Miguel Cabrera en este estado a escasos sesenta centímetros siendo un pintor novohispano de gran calibre, es un placer".

De la obra "Virgen del Carmen", Miguel Canseco apuntó, es un excelente ejemplo de la pintura virreinal pues Cabrera integró no sólo a figuras religiosas con rasgos europeos sino además algunas figuras indígenas. En ella la paleta de colores mexicanos se deja sentir.

"Si uno ve una pieza contemporánea europea, sí hay similitudes pero, sin ser un especialista en la pintura novohispana, sí puedo decir que la paleta mexicana es una muy fina y muy característica. Yo creo que nada más por ver este Miguel Cabrera, vale la pena venir".

No obstante Canseco dijo que el período es absolutamente representado en la colección, que considera a autores que son como "los rockstars" de la pintura virreinal.

Desde Miguel Cabrera, Cristóbal de Villalpando y Juan Correa, las obras de los autores serían el "Top Ten" de la pintura mexicana del siglo XIX.

"La figura de San Cristóbal que es tan socorrida, es el santo de los viajeros, es un deleite y más aún en un ámbito museográfico porque fue una pieza hecha para un espacio eclesiástico".

"Aunque es impresionante ver estas obras en los sitios originales, en una sala de museo, con perfecta iluminación, con una museografía cronológicamente ordenada, uno puede ir apreciando algunos matices que en otro contexto no".

"Lo hermoso de la colección es cómo va hilando la secuencia de estilos que va adoptando el arte mexicano, que en realidad siempre es tributario del arte europeo pero tiene un sello muy peculiar".

"Desde mi punto de vista pienso que tiene que ver con la paleta, con los colores, sí hay una total adhesión a los moldes europeos pero tiene una identidad particular", detalló el pintor.

Miguel Canseco detalló que en piezas pequeñas como la del Virrey Don Juan Vicente Güemes, de autor anónimo, se aprecian figuras clásicas del arte del renacimiento, obedeciendo a moldes italianos y franceses estas se fusionan con la identidad indígena y con signos de la mexicanidad como la serpiente y el águila.

"Realmente sí hay un mestizaje en esta obra y eso es muy evidente en la pintura de castas que a mí me encanta, porque tiene un aire aparentemente rudimentario y popular que en su austeridad se me hace de una extrema elegancia".

El academicismo

Después de los cuadros virreinales se presentan ejemplos académicos en la colección. Canseco estableció que no debe pasar desapercibido para el espectador que la primera gran academia de arte en el continente americano se instaló en México.

A través de la Academia de San Carlos y bajo la tutela de Manuel Tolsá, se conformaron varias generaciones de artistas con una técnica intachable.

Ejemplo en la colección es Juan Cordero que aspiraba a la perfección de un Ingres o un Jacques-Louis David.


"Exactamente igual que un artista joven conceptual mexicano que se basa en lo que está pasando en Berlín, creo que un artista joven académico del siglo XIX se basaba en lo que le llegaba de Europa".

"A veces eran noticias atrasadas, por lo general, pero la técnica es incuestionable en las piezas que aquí se exhiben".

"La técnica académica son pocos los pintores que realmente la tienen y de esos son todavía aún menos los que manejan un cuerpo conceptual que sustente una pintura de esta naturaleza, que no sea mera reproducción".

"Porque aún encuentras gente que hace naturalezas muertas y jarrones, pero este nivel de perfección que de verdad uno lo paladea con la mirada, se debe también a un contexto en el cual era toda una academia volcada en la enseñanza", acotó.

El impresionismo y muralismo mexicanos

El academicismo comenzó a derrumbarse con la generación de Joaquín Clausell, máximo exponente mexicano del impresionismo.

Miguel Canseco aseveró que a pesar de su formación sólida, tuvo el valor de romper sus propios esquemas y comenzó a innovar sus técnicas.

"Joaquín Clausell es un personaje clave de la cultura mexicana porque fue lo más cercano que tuvimos a un Monet o a un Pissarro, y más o menos del nivel".

"En la colección está el guión cronológicamente estructurado porque Clausell y José María Velasco, fueron los maestros de la generación que realmente ocupó la primera mitad del siglo XX, es decir, los muralistas".

De José Clemente Orozco el entrevistado establece que la pieza de Banco Nacional de México es muy estimulante, pues exhibe un "clásico Orozco" donde se representa un sacrificio humano.

Son cuatro hombres quienes sostienen las extremidades de un prisionero, en tanto un quinto personaje le extrae el corazón, la pintura está confeccionada desde una panorámica superior.

"Éstos ángulos son propios del maestro porque el cúlmen o lo que más recordamos de Orozco en el inconsciente colectivo es el trabajo del Hospicio Cabañas, con la figura que asciende de Prometeo en llamas".

"En donde uno ve primero las plantas de los pies y como se lanza rompiendo la cúpula. En este caso es parte de esos ejercicios en donde rompe la narrativa visual y se ve desde una vista aérea".

En el terreno de los muralistas, de David Alfaro Siqueiros la muestra exhibe un cuadro con toda la carga de materiales que gustaba utilizar, entre ellos la piroxilina que le daba una gran sustancia a sus obras.

Igual se ubica a Diego Rivera con una imagen ícono, de una mujer con alcatraces que tal vez sea la más vista y comentada en el museo debido a su masificación.

Impresiona al avanzar por la sala la presencia discreta, casi modesta de un cuadro. El Retrato de un anciano parece flotar en el aire y respirar con su historia surcada en el rostro, y el destello, último aliento de vida, en la mirada.

Se trata de un dibujo de Saturnino Herran que resulta estremecedor debido a la sinceridad de la obra.

"Saturnino Herran no era bueno, era casi sobrenatural. Aparte murió muy joven. Creo que el público en general se va a informar muy bien y va a percibir y a sentir cómo el arte mexicano se fue transformando".

"Pero quienes estudian arte o a quienes les gusta dibujar, nada más pararse frente a esto es una clase porque Saturnino Herran es totalmente extraordinario. Obviamente una serie del Doctor Atl de los volcanes también es muy notable", apuntó.

A Canseco le queda claro que a la galería no se debe llegar para poner los ojos en blanco y caer en éxtasis frente a las obras.

Aseguró, la biografía de los autores es fascinante de tal suerte que si un cuadro genera una carga emocional concreta, al conocer aspectos personales de los pintores se puede sentir una triple emoción, pues no sólo fueron creadores sino actores políticos de su época que intentaron con éxito reflejar la idiosincrasia de su tiempo.

"Es elocuente que te encuentres cuadros de castas, que en realidad uno los ve como vestigios del pasado, pero México sigue siendo un país clasista".

"Cuando uno enlaza estas obras (en donde hay un discurso que minimiza al México indígena y donde los santos, las vírgenes y los virreyes son blancos), con una realidad en donde los personajes de los anuncios espectaculares son europeos pero quienes compramos somos morenos, te das cuenta de que allí hay un sustrato de nuestra identidad".

La exposición avanza con un par de obras representativas de Rufino Tamayo, seguidas por cuadros que son parte de la ruptura con el muralismo.

"El maestro Camarena que es de los últimos grandes muralistas está allí, pero otra de las piezas que destaca es de Gunther Gerzso, que es parte de esta generación que se desvía de lo que muchos vieron como una dictadura estética, junto con el maestro Coronel".[OBJECT]

Para Miguel Canseco, considerar que las piezas virreinales no fueron hechas para su exhibición en un museo sino para que la población se hincara y rezara, y el hecho de que si las obras modernas fueran trasladadas a otro tiempo no tendrían sentido ni propósito, le permite justamente encontrar el hilo conductor en la colección.

Y es el ejercicio de conexión con el espíritu contradictorio de México lo que le resulta más estimulante de la muestra, toda vez que los artistas permitieron filtrar el contexto social y político de su tiempo hasta el inconsciente colectivo de la nación, como si se tratara de pequeños espejos de México.

En la sala los interesados también podrán encontrar visiones excepcionales del pasado y del tiempo contemporáneo mexicano a través de la obra de pintores como Juan Correa, Johann Moritz, José Agustín Arrieta, Germán Gedovius, Rodolfo Nieto, Manuel Felguérez, Ricardo Martínez, Alberto Gironella y María Izquierdo, entre otros.

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