Imágenes procaces

EL SANTO OFICIO
Javier Duarte, gobernador de Veracruz, saluda a Francisco
Javier Duarte, gobernador de Veracruz, saluda a Francisco (Especial)

El cartujo estuvo a punto de perder la fe durante la visita del Papa a México. Pero al recordar sus palabras sobre el amor, su devoción resurgió, fortalecida, tanto como salir a la calle a buscar a quienes no habitan en su corazón y darles un abrazo y un beso en la mejilla. De milagro no se encontró con Javier Duarte o con el cardenal Norberto Rivera, de lo contrario habría claudicado en sus buenas intenciones; no tiene el espíritu de Francisco y ni siquiera la condescendencia de Salman Rushdie, quien en la FIL de Guadalajara le reiteró a Carlos Loret de Mola su incomodidad por la compañía del mandatario veracruzano durante la inauguración del Hay Festival Xalapa en 2014.

La imagen de Duarte estrechando, sonriente, la mano del escritor de Los versos satánicos provocó indignación y protestas. Tantas como para suscitar la siguiente, inmediata, aclaración de Rushdie: "Mi asistencia (al Hay Festival) en modo alguno respalda la postura de ningún político. Mi presencia en una fotografía con el gobernador no debe ser vista como un respaldo. No lo es".

Duarte fue uno de los invitados a la recepción al Papa en Palacio Nacional. En las fotografías y videos aparece gozoso, saludándolo, intercambiando algunas frases con él, con la despreocupación de quien tiene la conciencia tranquila y duerme a pierna suelta, aunque en su estado la corrupción, la violencia y las muertes se multipliquen como los panes y los peces del milagro bíblico.

Nunca, como ese sábado 13, el monje había visto tantos políticos saliendo juntos del clóset de las creencias religiosas, dejando ver sus escapularios y rosarios, esperando la bendición, un saludo o una mirada del obispo de Roma; exhibiendo un fervor inimaginable en los dirigentes de un país laico. Ahí estaban también los empresarios y la jerarquía católica, rendidos ante el carisma de Jorge Mario Bergoglio, quien apenas comenzaba su camino por esta tierra de Dios.

¿Quién de ellos lo escuchó realmente cuando dijo: "un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común, este 'bien común' que en este siglo XXI no goza de buen mercado. La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo?".

Javier Duarte y tantos otros deberían haberse puesto el saco, agachar la cabeza, enrojecer de vergüenza y llorar; en vez de eso, cuando terminaron los discursos se abalanzaron sobre el célebre huésped para la, ahora, inevitable selfie. El cofrade protesta ante tantas imágenes procaces impulsadas por la hipocresía de los oportunistas de siempre.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.