Santa Anna, el otro villano que amó a Tampico

Junto a Porfirio Díaz, el puerto jaibo tiene legados, vestigios e influencia en la ciudad de la que fue héroe en la batalla de 1829.
Monumento a la victoria de Tampico en la plaza de la Libertad.
Monumento a la victoria de Tampico en la plaza de la Libertad. (Eugenia Gómez)

Tampico

Tampico es una ciudad que se vio favorecida por dos personajes considerados villanos en la historia de México, Porfirio Díaz, quien impulsó el sistema portuario y ferroviario, y Antonio López de Santa Anna, recordado por ceder parte del país a los Estados Unidos.

Sin embargo, lo que se ha "olvidado" es que fue el once veces presidente de la República Mexicana el que autorizó la fundación del municipio y de quien aún quedan vestigios que detallan su paso por el puerto.

La primera vez que Antonio López vino a la región fue en 1811, llegó a Pueblo Viejo de Tampico, hoy Veracruz, y bajo el mando de Joaquín Arredondo combatió a las fuerzas insurgentes en Tamaulipas que buscaban la independencia de la nación.

Durante su participación en la batalla es herido en un brazo por el bando contrario y a su regreso a Veracruz es condecorado.

Después, por invitación de Agustín de Iturbide, comienza a luchar pero ahora contra los conservadores, dejando de ser soldado y pasando a convertirse en capitán del Ejército Trigarante, recordó José Antonio Álvarez Cruz, historiador y delegado del Seminario de la Cultura en Tampico.

Hacia 1821 los habitantes de Altamira por motivos comerciales, e intereses particulares, pretenden fundar un nuevo asentamiento a la altura del río que fluía donde actualmente se encuentra la plaza Hijas de Tampico.

El cronista de la ciudad, Marco Antonio Flores Torres, rememoró que cuando el general Antonio López de Santa Anna se rebeló contra Iturbide, por desconocer y aprisionar al primer congreso que tuvo México, se dirigió de Veracruz a San Luis Potosí y en su paso instaló un campamento en Villa de Altamira, donde los residentes, entre ellos Juan de Villatoro, primer presidente municipal de lo que hoy conocemos como la urbe industrial, solicitaron el permiso para realizar la ocupación del territorio antes mencionado, el militar da su autorización y el 12 de abril de 1823 acuden cerca de 54 familias en carretas a fundar la zona que, comentó el relator, en épocas pasadas respondió a nombres como Santa Anna de Tampico, Santa Anna de Tamaulipas, Villa de Tampico y Villa de Santa Anna.

Este último permanece grabado en un monumento que se localiza frente a la plaza de la LIbertad, mismo que fue levantado en memoria y recuerdo de los fundadores.

Favoritismo por el puerto

De acuerdo a José Antonio Cruz, tras la victoria del puerto, donde Santa Anna participó en el combate contra una expedición española, la gente lo empieza a reconocer como 'el héroe de Tampico' y cuando él llega a la presidencia en el periodo de 1829 comienza a apoyar al puerto para su desarrollo, otorgándole permisos para recibir mercancías que después serán enviadas a San Luis, Zacatecas, Monterrey, Saltillo y Aguascalientes.

Tampico empieza a crecer y rápidamente su población supera los 5 mil habitantes que se contaban en 1830, por lo que aumenta la construcción de casas, calles y banquetas, además de que se instalan hoteles, restaurantes y sastrerías.

"El impulso que da el entonces presidente hizo que la ciudad se volviera, desde el siglo XIX, una de las más fuertes del estado".

Restos de los fortines

Santa Anna empezó a fortificar Tampico, se empezaron a edificar cuarteles militares de piedra que parecían pequeños castillos. Del cuartel del Ocho todavía se pueden encontrar vestigios en la parte posterior del Hospital Militar, hay una pared de piedra cuyo origen es de 1834 y abarca una cuadra completa, indicó el documentalista, "lo que es un testimonio de lo que hizo Santa Anna de 1832 a 1836".

El fortín de la Cuarentena es otra construcción con restos, por la parte trasera de la Casa de la Cultura.


JERR