La lectura, inquilina de unidades habitacionales

Los desarrollos de vivienda impulsados por el instituto  incluyen un espacio para abrir una pequeña biblioteca; se trata de un proyecto que busca extenderse por los rincones del país.
Programa de Infonavit y Conaculta.
Programa de Infonavit y Conaculta. (Luis Miguel Morales C.)

México

Cuando se promulgó la Ley para el Fomento de la Lectura y el Libro, en julio de 2008, el entonces presidente, Felipe Calderón, instruyó que los conjuntos de viviendas de interés social que se entregan a los trabajadores fueran dotados de una biblioteca básica, integrada por libros de literatura mexicana, historia, geografía, cuentos infantiles y hasta una Constitución política.

Aquella idea no prosperó. Ahora, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) han firmado un convenio de colaboración para que las nuevas unidades habitacionales que se entreguen a los trabajadores cuenten con una sala de lectura, organizada de manera que los vecinos se conviertan en los titulares del espacio, mientras que el acervo editorial lo pondrían las autoridades culturales y, además, la capacitación, de acuerdo con Ricardo Cayuela Gally, director general de Publicaciones del Conaculta.

"Eso implica organizar a la unidad con ese nuevo espacio, a fin de lograr un acuerdo con los nuevos inquilinos, porque ellos son los dueños de ese espacio, para que por lo menos durante 20 años no puedan modificar la naturaleza de ese lugar y no se convierta en la bodega, la cantina o la sala de dominó", dice el funcionario.

El convenio de colaboración para realizar el programa Lee con el Infonavit apuesta por que esa sala de lectura esté presente desde los planes de obra, a fin de que los vecinos estén de acuerdo en que no se cambie el espacio. Es una acción muy concreta que puede tener un beneficio a mediano y largo plazo inmenso, a decir de Cayuela, para lo cual se requeriría infraestructura y un ejercicio presupuestal importante, "pero los beneficios son tan inmensos que estamos apostando a ello.

"Y nosotros les entregamos un acervo con las reglas de operación del Programa Nacional Salas de Lectura para que cualquier vecino pueda ir a pedir un libro en préstamo, leerlo, regresarlo y tener dinámicas de lectura colectiva, talleres, espacio de convivencia. Es una suerte
de equipamiento de las nuevas viviendas mexicanas con una sala de lectura compartida".

Mejor calidad de vida

Durante la firma del convenio de colaboración, celebrada la noche del jueves en el Museo de Arte Moderno, el presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, destacó la importancia que tiene la cultura para mejorar la calidad de vida de la gente, de ahí el valor de poner a su disposición "materiales que puedan enriquecer sus vidas, abrir horizontes, satisfacer deseos de información, ampliar la curiosidad y todos los beneficios que tiene la cultura".

En el acto, el director del Infonavit, Alejandro Murat, aseguró que la institución a su cargo tiene la apuesta de construir hogares que brinden calidad de vida a los trabajadores, no solo en la calidad de la vivienda, sino en todo el entorno; de ahí el programa Lee con el Infonavit, a través del cual se está dotando de pequeñas bibliotecas a las unidades habitacionales. Actualmente se cuenta ya con seis mil bibliotecas familiares, en beneficio de más de 100 mil personas; incluso, adelantó que ya se trabaja en la generación de áreas Wi-Fi en las unidades habitacionales.

La sala de lectura en las unidades habitacionales constarán de un primer acervo de 400 libros, los cuales se entregan como parte del Programa Nacional Salas de Lectura; los vecinos, cuenta Cayuela, se encargarían de administrar y firman un convenio de que están de acuerdo con el proyecto y se comprometen a no cambiar al espacio. Remata: "Si en 20 años no logramos ganar el favor de los vecinos, pues ya qué podemos hacer".

"Me parece algo muy importante, porque es muy probable que los moradores de esas unidades habitacionales tengan una primera experiencia con libros distintos a los de la escuela o los libros de texto gratuito que tenemos todos los hogares mexicanos", destacó el director general de Publicaciones del Conaculta.

Hasta el momento hay 26 unidades habitacionales que cuentan con salas de lectura, entre las que se encuentran Hogares Ceylán, en Vallejo; Las Margaritas y Real de Toledo, en Hidalgo, y Misiones de San Francisco, en Puebla. El objetivo es terminar el año cubriendo a todo el país al menos con una unidad habitacional y su sala de lectura.

Esfuerzos por la lectura

Lee con el Infonavit es un engrane más en el esquema de fomento a la lectura que se impulsa desde la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, donde se desarrolla un programa piloto para la creación de módulos en los centros de trabajo.

"Hay uno experimental ya en Pemex, y en Femsa, públicos y privados, pero creo que también van a tener un gran efecto. Si tú te encuentras los libros en tu escuela, en tu trabajo y en tu casa, ya es voluntad tuya no leer. Además, sin alterar la cadena de valor del libro: comprados a la industria, mediante convocatorias públicas. Entonces, todo se acaba convirtiendo en un círculo virtuoso", dice Ricardo Cayuela.

Además, los acervos de libros que se entregan surgen de un comité de selección y de una convocatoria pública, con lo cual ya se han seleccionado alrededor de 30 títulos para las más de tres mil salas de lectura o espacios de fomento, como los Paralibros.