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Domingo , 16.12.2018 / 14:58 Hoy

Rousset Banda

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Una vida como la de Guillermo Rousset Banda (1926-1996), intelectual como pocos en el panorama mexicano, solo podría haber sido evocada desde una amplia diversidad de voces, experiencias y estudios como los que Antonio Rousset y

Gabriela de la Vega lograron reunir en Semblanzas de Guillermo Rousset Banda. Libro coral que descubre al lector la personalidad y obra —cognitiva, artística, política y personal— de un hombre planetario del siglo XX.

¿Quién fue Rousset Banda?

Más conocido por esa “aura legendaria” que lo rodeó a lo largo de buena parte de su existencia —misma que lo convertiría en el personaje de sí mismo— Rousset Banda fue un hombre que se abrazó a sus pasiones. Primer distingo entre sus pares, los actores que, en un México con escenarios diversos, bien supieron cambiar sus vestimentas a fin de no soslayarse de la comodidad en escena.

Estudioso de la filosofía y la literatura universales, militante político de izquierda, traductor de poesía, editor, ensayista, pedagogo, transitó los mejores años del desdibujado siglo desde la plataforma de su personalidad, en la mayoría de los momentos a contracorriente de grupos o instituciones. Postura que pronto lo hizo único, siempre señalado por los otros. O como dice Antonio Rousset (su hijo) en el texto: “…persiguió y propuso relaciones personales situadas más allá de la estabilidad y seguridad que provee una vida burguesa”.

Si de ejemplificar los alcances de Rousset Banda se tratara, tendrían que anotarse, al menos, su postura en las organizaciones de izquierda en las que participó. Específicamente en el Partido Comunista Mexicano, con el que rompió a principios de los 60, al oponerse a sus maneras autoritarias y su proyecto subordinado al Estado mexicano y al estalinismo. Lo que lo llevaría al desarrollo de nuevas teorías de participación, autogestivas, similares a las que comenzaban a desarrollarse con independencia en otras partes del mundo.

Testigo directo del mayo francés del 68 (vivió un “exilio impuesto” ahí entre 1967 y 1975), desarrolló su pensamiento ideológico y político en correspondencia con nuevas realidades. Al grado de que estuvo cerca del pensamiento trotskista de aquellos años y de la experiencia china, y de donde también surgirían leyendas que lo acompañan durante toda su vida.

Se sabe que Rousset Banda poseía una biblioteca con más de 22 mil títulos; lo que habla de su erudición y gusto literario, poético, el que al lado de sus amigos Juan José Arreola y Octavio Paz logró concretar en la traducción de la obra de grandes poetas: Pound, Rilke, Valery. Traducciones que en sí mismas contenían un corpus teórico muy desarrollado, lo que se conoció como la “versión parafrástica”.

En la clandestinidad de los años 60, encarcelado en los 70, firmando ensayos y artículos con seudónimo, al frente de la editorial Domés y en su apasionada vida sentimental, Rousset Banda nunca renunció a la pasión por sus creencias (y querencias), lo que lo coloca como un verdadero intelectual de su tiempo.

Dice Octavio Paz: “Perder nuestro nombre es como perder nuestra sombra; ser solo nuestro nombre es reducirnos a ser sombra”. En Semblanzas de Guillermo Rousset Banda el lector descubre nombre y sombra del biografiado. Y, por supuesto, luz.

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