Hace 100 años, trece días 'desaparecieron' en Rusia

Tras el triunfo de la Revolución de Ocubre, en 1917, los rusos borraron 'de golpe y porrazo' los días entre el 1 y el 13 de febrero de 2018; entérate por qué.
Tras la Revolución de octubre de 1917, los rusos adoptaron un nuevo calendario.
Tras la Revolución de octubre de 1917, los rusos adoptaron un nuevo calendario. (Especial)

Moscú

¿Qué ocurrió en Rusia entre el 1 y el 13 de febrero de 1918? Nada, esos días nunca existieron. Hace 100 años, tras la Revolución de Octubre, el nuevo orden comunista cambió de calendario, de modo que al 31 de enero le siguió directamente el 14 de febrero.

Así se salvó el retraso del viejo calendario juliano con el gregoriano, utilizado en el resto de Europa e introducido por el papa Gregorio XIII en 1582.

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La joven Unión Soviética estableció que en Rusia se introdujera "la cronología habitual en casi todos los pueblos civilizados". Esto encajaba con la visión del mundo del líder de la revolución, Lenin, que esperaba cambios de régimen en más países. Lenin rechazada una adaptación paulatina, como de un día por año, y decidió aplicar la radical reforma que la Iglesia ortodoxa rusa no podía ni quería seguir.


Desde entonces, Rusia vive a dos velocidades: en el día a día, se sigue el nuevo calendario, pero las festividades religiosas siguen el viejo calendario con 13 días de retraso. Actualmente, el periodo navideño comienza con las navidades occidentales, el 25 de diciembre. Después llega Año Nuevo (1 de enero), la Navidad ortodoxa (7 de enero) y el viejo Año Nuevo (13/14 de enero).

Pero cuanto más reflexiona Rusia sobre sus raíces ortodoxas, más insiste la Iglesia en volver al antiguo calendario. "Un calendario no es solo números en un papel, es parte de la vida", dijo el portavoz adjunto de la Iglesia, Alexander Shipkov, a la cadena Spas TV. Los bolcheviques comunistas solo querían romper la tradición de la población campesina rusa con su reforma, añadió.

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Ciertamente, los revolucionarios cambiaron la vida de los rusos no solo políticamente. Tras el nuevo calendario, en 1918 también introdujeron el sistema métrico, un vástago de la Revolución Francesa, y en el mismo año adoptaron una ortografía simplificada que sigue vigente hoy en día.

El principal problema del calendario juliano, nombrado así por el emperador romano Julio César, es que su año es 11 minutos y 14 segundos más largo que el año solar. Así, a lo largo de los milenios, el Año Nuevo y Navidad caerían en el verano boreal. Pero al representante de la Iglesia ortodoxa Vsevolod Chaplin esto no le importa: "El hemisferio sur también vive con unas navidades veraniegas".


FM