El reto de salvar el patrimonio industrial de NL

Especialistas en arquitectura, historia y sociología explican los desafíos para lograr la conservación de compañías de menor formato y capital en la entidad, pero que a la vez poseen una especial ...
La Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, uno de los íconos del estado a nivel internacional.
La Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, uno de los íconos del estado a nivel internacional. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

La protección al patrimonio industrial en Nuevo León enfrenta altos retos que van desde la falta de una legislación correspondiente hasta el desconocimiento de su riqueza por los propietarios de las empresas.

Además, existe una conciencia de que sólo las empresas grandes merecen ser conservadas, como es el caso de la Cervecería, la Vidriera o la propia Fundidora.

Estas son algunas conclusiones desprendidas del Seminario sobre Patrimonio Industrial de Monterrey, celebrado recientemente y que reunió a especialistas de la arquitectura, la historia y la sociología.

LA HISTORIA Y LOS RESTOS

Un buen ejemplo de conservación del patrimonio industrial de Monterrey lo han emprendido las tres grandes empresas, las que con sus centenarios de vida se han convertido en íconos del estado.

La Cervecería Cuauhtémoc, la Vidriera Monterrey y el actual Parque Fundidora son claros ejemplos de conservación, ¿pero qué pasa con todas aquellas industrias de menor formato y, por ende, bajo capital?

“Hay empresas pequeñas o medianas que tienen mucho que aportar para la historia de la ciudad, para entender nuestra memoria”, refiere el sociólogo Eleocadio Martínez Silva.

Al patrimonio industrial se le considera como aquellos restos que formaron una cultura de la empresa, que están cargados con un valor histórico, tecnológico o social.

Ejemplos para destacar en Nuevo León hay varios: la maquinaria de la fábrica de tejidos El Porvenir (el Cercado), siendo la primera impulsada con energía eléctrica; o la misma Fundidora de Fierro y Acero, única en su tiempo en América Latina en 1900.

ENFRENTAN MÁS RIESGOS

A diferencia del patrimonio histórico o artístico, el industrial enfrenta mayores riesgos debido a que no se considera que máquinas, herramientas o procesos de fabricación puedan tener una relevancia cultural.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha emprendido esfuerzos por resaltar la importancia de este patrimonio. Además, la oficina del Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) ha emprendido tareas de concientización y difusión para este sector.

“El problema es que no hay un reglamento directo que proteja este sector, entonces, ahora tenemos que dedicarnos a registrar lo que aún nos queda”, opinó César Morado Macías, coordinador del Archivo Histórico de Nuevo León.

En 2010, las autoridades de Nuevo León iniciaron los trámites para registrar a los hornos 1 y 3 de la Fundidora ante el Comité de UNESCO, y que fueran declarados como Patrimonio Industrial de la Humanidad. En la antesala de la sesión, las autoridades locales decidieron retirar la candidatura.

SE NECESITA DIFUSIÓN

Bajo las características económicas que se viven en Monterrey, las empresas están en constante cambio.

Y esta dinámica afecta al patrimonio industrial, donde la especulación por el precio de los terrenos juega casi siempre en contra. Un ejemplo claro fue la destrucción de Ladrillera Monterrey (con historia desde 1851) para dar paso a un desarrollo inmobiliario.

Algo similar podría suceder con el edificio de la embotelladora Peña Blanca, que está en miras de ser demolida para generar un nuevo proyecto.

El problema es complejo, acusan, porque en muchos de los casos los directivos o dueños de las empresas se niegan a otorgar información, alegando confidencialidad o miedo a que ya no se les permitan cambios en la infraestructura del negocio.