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Restos de Tulum obligan a replantear teoría de poblamiento

La aproximación facial de cráneos con más de 10 mil años muestra rasgos similares a los de amerindios, pero éstos llegaron a América hace 8 mil años.

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Los restos óseos de una mujer encontrados en 2006 en el cenote Las Palmas de Tulum, Quintana Roo, cuya antigüedad oscila entre 10 mil y 12 mil años, obligarán a replantear las teorías sobre cómo fue el poblamiento de América, afirmó Alejandro Terrazas, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM.

En 2010, como parte de la exposición para los festejos del Bicentenario de la Independencia de México en Silao, Guanajuato, se encargó al Atelier Daynes, un centro francés especializado en reconstrucción de homínidos, la tarea de recrear la apariencia de la nombrada Mujer de las Palmas, la cual revela que no se parecía a los indígenas ni a los chinos.

“Por más que se apoyen en información científica, no deja de ser una aproximación facial —no una reconstrucción—, una idea de cuál pudo haber sido la apariencia de la persona”, acotó el investigador del proyecto en el que también participan el Museo del Desierto, la Universidad de Heidelberg, en Alemania, y el Instituto de la Prehistoria de América.

Aunque se tomaron en cuenta estándares de pueblos indígenas del continente, el resultado de la aproximación facial no se asemeja mucho a éstos. “En parte, pienso, por la interpretación del artista, pero también a que el cráneo no se parece en gran medida al de los indígenas actuales”, comentó Terrazas.

Comparación reveladora

Al analizar los restos óseos, a los expertos les asombró el poco parecido con los pueblos amerindios modernos.

Algo parecido sucede con restos hallados en 2003 en el cenote de Naharon, también en la península de Yucatán. Los cráneos de las mujeres de Naharon y de Las Palmas son intermedios, es decir, no se parecen a los indígenas ni a los chinos, tampoco a los encontrados en el centro de México.

“Había que explicar esas diferencias. Nos parecía que las hipótesis tradicionales no funcionaban”, comentó el investigador de la UNAM en un comunicado de prensa.

Cuando analizaron el cráneo de Naharon pensaron que la diferencia de su aspecto “quizá se debía a que era pequeña y a que estuvo enferma, y tal vez no era un individuo muy representativo”, explicó Terrazas.

Sin embargo, después se encontró a la Mujer de las Palmas, al Hombre de Muknal, a los de los cenotes El Pit y Chan-Hol. Todos se parecían al de los restos de Naharon: con cráneos no muy alargados, pero tampoco redondos, sino intermedios entre los indígenas contemporáneos y los más antiguos.

Se tienen restos humanos de antigüedad similar hallados en el centro de México y de otros lugares del continente. “La comparación obvia era con la Mujer del Peñón de los Baños o con el Hombre de Tlatilco, por ejemplo”, ejemplificó el especialista.

“Hay variaciones, por supuesto, pero ya estaba muy establecido que los esqueletos de la era de hielo eran mucho más robustos y de cráneos alargados que los de los indígenas, que tienden a ser redondos, con rostro plano y se parecen mucho al de los chinos modernos”, resaltó.

Explicación tradicional

La teoría tradicional del poblamiento de América era el modelo de dos migraciones, el cual establece que hace más de 15 mil años entró por el Estrecho de Bering el primer grupo asiático, los paleoamericanos, de cráneos alargados y angostos.

La segunda oleada migratoria de Asia a América se calcula hace aproximadamente 8 mil años. Estos pueblos, llamados amerindios, ya son mongoloides con apariencia redonda y rostro plano.

“La teoría tradicional propone que los recién llegados, los mongoloides, reemplazaron a los paleoamericanos”, señaló el investigador. Se piensa que tenían una demografía diferente, y que los primeros tenían pocos hijos, pero no se explica por qué.

“Son lagunas de la teoría tradicional. La idea de que los paleoamericanos fueron reemplazados casi en su totalidad por los amerindios debe estar apoyada por dos oleadas migratorias”, recalcó Terrazas.

“Es importante considerar que a Yucatán empezaron a llegar grupos humanos hace 13 mil años, es decir, hay una diferencia de dos milenios desde que la primera migración entró por Alaska hasta que se alojaron en la península”, comentó.

Por eso, opinó, el modelo de poblamiento de América se debe replantear, porque los individuos de Quintana Roo no son paleoamericanos y, aunque tienen una forma que todavía no es amerindia, la prefiguran dos siglos antes de que llegaran.

“No sabemos si son los antepasados de los amerindios, pero por la forma del cráneo podrían ser de los indígenas actuales”, opinó Terrazas.

“Hay que comprobarlo y en eso estamos. Hace unos 10 años buscamos obtener ADN de la Mujer de Naharon, pero entonces no se contaba con las técnicas actuales. Ahora vamos a volver a intentarlo”, concluyó.

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