Restaurarán mural de Diego Rivera en Palacio Nacional

La obra monumental Epopeya del pueblo mexicano, de 276 metros cuadrados, será analizada detalladamente a través de drones y con una cámara termográfica.

México

El mural Epopeya del pueblo mexicano, que pintó Diego Rivera de 1929 a 1935, en Palacio Nacional, considerado una de sus obras más reproducidas tanto en México como en el mundo, será sometido a una profunda restauración, esto en el contexto de los 130 años del muralista mexicano.

Lilia Rivero Weber, conservadora de Palacio Nacional, dice a MILENIO que la esta obra monumental de 276 metros cuadrados, será analizada detalladamente a través de drones y con una cámara de termografía.

Con este apoyo tecnológico se podrán conocer a detalle los aspectos que para la vista de los restauradores pasarían inadvertidos, ya que se realizará el monitoreo de algunas grietas que presenta esta magna obra mural como consecuencia del hundimiento diferencial que tiene este inmueble colonial.

La intención es conocer las necesidades de restauración de esta magna obra, y en consecuencia prevenir para que no se tenga ninguna pérdida de algún fragmento de este mural.

Recuerda que en 2009, de cara a los festejos bicentenarios, se hizo un tratamiento amplio de conservación que duró varios meses, gracias a eso, ahora solo se tiene que monitorear y darle conservación preventiva. De hecho, en septiembre del año pasado se realizó todo un trabajo de conservación de la escalera principal y se protegió todo el guardapolvo del mural.

"En conjunto, Conservaduría de Palacio Nacional y el Cencropam del INBA estamos preparándonos este diagnóstico integral que vamos a hacer apoyados con esta tecnología de punta, con lo que podremos verificar perfectamente el estado de conservación de las grietas que se presenta el mural de Rivera.

"Después a los mismos drones se les pondrá una cámara de termografía para realizar un estudio que nos permita ver las diferentes densidades que tiene la pintura mural, con lo cual podremos conocer el estado de conservación de la totalidad del mural, tanto de la parte interna como externa".

Aclara que esta intervención tendrá un costo mínimo, ya que ha emprendido algunas gestiones con diversas instituciones.

"Para desarrollar esta investigación contamos con el ofrecimiento de la empresa alemana Laica, luego de que su director hace unos meses visitó Palacio Nacional y nos ofreció los drones, me dijo que escogiera el espacio y por eso pensé en el mural de Diego Rivera. Y una vez que ellos nos entreguen los resultados de esos estudios, entonces procederemos a establecer un programa en conjunto con Cencropam para determinar los procesos y la duración de la restauración, la cual tendrá que estar lista antes de septiembre del 2016", precisa Rivero Weber.

El fenómeno del muralismo

La historiadora Carmen Saucedo, quien trabaja en la Conservaduría de Palacio Nacional, explica que el muralismo mexicano se dio en un interesante contexto, el de la renovación de los cuadros gobernantes a raíz de la Revolución.

En ese momento, José Vasconcelos como responsable de la Educación Pública se planteó el reforzamiento del nuevo estado revolucionario y pensó que una vía de legitimación sería el diseño de los murales en Palacio Nacional, porque además de inscribirse en el ámbito educativo, era un importante respaldo ideológico de ese Estado revolucionario.

"Al buscar la legitimidad en el poder, Plutarco Elías Calles también emprende la construcción del tercer piso de Palacio Nacional, manda a hacer nuevos salones y a pintar los murales como parte de la identidad cultural. Es el estado revolucionario aportando su propio arte y formas de interpretar la historia", subraya Saucedo.

Aquí, indica la especialista, hay un doble discurso, por un lado el del gobierno, y por otro el del artista, que no coincidía con el del discurso oficial y él con gran libertad plasmó su propia visión sobre la historia de México.

La huella de Diego Rivera

Susana Pliego Quijano, directora de Relaciones Interinstitucionales de la Galería de Palacio Nacional, refiere que desde 1924 cuando Plutarco Elías Calles sube al poder, hay evidencias de que Diego Rivera ya estaba pensando en plasmar la gran historia de México en este muro de la escalera central de Palacio Nacional.

Sin embargo fue hasta 1929, durante el Maximato, cuando empieza a pintar los muros de Palacio Nacional, solo que se tarda seis años en concluir su obra.

En esa época conoce a Dwight Morrow, embajador de Estados Unidos y lo invita a pintar los muros del Palacio de Cortés, en Cuernavaca, y de ahí se va San Francisco y luego a Detroit, posteriormente viaja a Nueva York, donde expone en el MoMA y después pinta el famoso mural de Rockefeller Center, que sería destruido, por toda esa actividad, seis años más tarde terminaría el mural de Palacio Nacional.

"Es interesante ver la capacidad de gestión que tiene Diego Rivera al tratar con diferentes grupos de poder y cómo fue que le respetan su proyecto mural de la escalera principal de este histórico inmueble. Hay muchas cartas que le envían, donde le dicen: Diego ya regresa por favor, acaba las pinturas, Palacio Nacional está a medio terminar".

Los símbolos de identidad

El mural Epopeya del pueblo mexicano lo empieza Diego Rivera en 1929 y lo divide en tres grandes áreas: la primera que pinta es la del México antiguo, ahí toma a como líder a Quetzalcóatl, al dios, al Tlatoani y a la estrella, es el Axis mundi, porque es una serpiente que domina el suelo y con sus plumas de quetzal domina el cielo, y está representada tres veces en el mural.

Al centro de esta gran obra se encuentra un trono de piedra, un Teocalli relacionado con la guerra sagrada, pieza que hoy se puede ver en el Museo Nacional de Antropología en la sala Mexica, detalla Susana Pliego Quijano.

"Es la primera vez que vemos el escudo nacional representado en piedra y para Diego Rivera fue muy importante que esto estuviera al centro, como símbolo de la identidad y de la legitimación del poder".

El mural está divido en grandes áreas frontales, en la parte inferior representó a la conquista militar, ahí se puede ver a Hernán Cortés luchando con las fuerzas armadas mexicas. En el área de en medio se aprecia la Conquista espiritual, la presencia de los frailes, y al mismo tiempo, la quema de los Códices y a la Santa Inquisición.

"Vemos entonces esta dualidad aunque Diego Rivera estaba en contra del Clero, como estaba en contra de las fuerzas militares y en contra de la burguesía, era como la trinidad negativa de la Revolución".

En la parte superior, en los arcos Rivera pintó las guerras, la primera y la segunda intervención francesa, así como la norteamericana y, al centro las de Independencia, Reforma y Revolución, como una superposición de héroes.

Epopeya del pueblo mexicano es una de las máximas obras de Diego Rivera, considerando que Rivera fue un artista tan prolífico y tan polifacético que tiene obras maestras en todas las etapas de su producción creativa.

Pero esta obra en particular, indica Pliego Quijano, tiene la carga de la historia de México, y ha sido representada en películas, comerciales y libros de texto. Se ha reproducido en todos los medios, porque es lo que nos da muestra de nuestra historia, es la historia visual de los mexicanos, por eso se ha considerado obra paradigmática de la identidad nacional.