Al rescate de casa y legado de Garza Sada

El inmueble construido en la primera mitad del siglo XX posee características vanguardistas para la época; se prevé que en agosto será concluida su restauración.

Monterrey

La historia de uno de los hombres más poderosos de Nuevo León será contada desde el espacio más íntimo de su vida: la casa que habitó durante 50 años.

Aun y con el proceso de restauración a la que es sometida desde enero, su habitación continúa siendo la misma desde aquella mañana de 1973 en que la ocupó por última vez.

Ahora toda la casa es remodelada por docenas de personas. Por todas partes hay polvo, plásticos cubriendo las ventanas y una excavadora que trata de abrirse paso entre la difícil cantera del cerro del Obispado.

Pero la habitación del empresario y filántropo Eugenio Garza Sada está cerrada con llave, y un letrero indica que sólo personal autorizado puede ingresar a ella.

“La recámara habla por sí misma, de su austeridad, de la sobriedad con la que vivía. Es muy pequeña, podríamos decir que casi monástica”, reflexiona Francisco Suárez Warden, director del Centro de Estudios Eugenio Garza Sada (CEEGS).

UBICACIÓN PRIVILEGIADA

Al pararse frente a la entrada principal, a la que se llega pasando una gran terraza color blanco, el visitante prácticamente tiene toda la ciudad a sus pies.

Cuando don Eugenio se paraba en dicho sitio veía perfectamente a la Cervecería Cuauhtémoc a su mano izquierda, mientras que al centro, un poco cargado a su derecha, se aprecia la torre de la rectoría del Tecnológico de Monterrey, ambas comandadas por él.

El arquitecto Óscar Martínez está al frente del proceso de rescate arquitectónico de la casona, cuya entrada principal era por la calle José Benítez.

“La gran y grata sorpresa fue encontrar que estructuralmente está en muy buen estado, sus problemas se enfocaban en los elementos decorativos, las ventanas, los acabados de madera”, expone Martínez, quien se encargó de la recuperación de la Nave Lewis de Fundidora.

CONSTRUCCIÓN DE AVANZADA

La idea original de la casa fue del arquitecto Herbert Green, también artífice del Hospital Muguerza. Los planos están fechados en 1920, mismos que se descubrieron en una gaveta escondida en el escritorio de don Eugenio.

Para la época, la construcción de la casona fue de avanzada. Su estructura cuenta con vigas de acero, piedra de cantera y concreto –algo inusual en esos años– e incluso cuenta con tiros de aire que le permitían aprovechar las corrientes de viento. Y con las ampliaciones hacia las alas norte y sur (1940-1950) se utilizó ladrillo.

Las fases de construcción serán explicadas a los visitantes una vez que culmine la restauración y el CEEGS se instale definitivamente en la casona.

“Queremos que se muestre la historia de la casa. Al visitar la casa habrá una guía de piezas originales de la misma, con la intención de que tenga una lectura histórica. Queremos que se distinga lo original de lo que se restauró”, indicó el arquitecto.

VIVIENDA SIN LUJOS

A diferencia de la habitación personal de don Eugenio, el resto de las habitaciones y salas de estar son amplios. Cuenta con dos niveles, un ático y un sótano, este último se extenderá para ganarle 350 metros cuadrados a la casona.

Tras la completa restauración a la casona habrá sólo tres espacios que se conservarán íntegramente: el salón de música, su estudio-biblioteca y la recámara.

 Para los involucrados en el proyecto de restauración, la casona dice mucho de los ideales que promovió el filántropo regiomontano.

“Esas partes de la casa son una lección de su vida”, menciona Francisco Suárez Warden.

Su ubicación precisa a espaldas del antiguo Colegio del Sagrado Corazón le permitía apreciar toda la ciudad. Quizá podría decirse que el único lujo que se puede apreciar en la construcción es precisamente la panorámica.

“No se ve que fuera una casa de lujos excesivos, es una casa muy bien situada y creo que para don Eugenio debió ser muy interesante tener esta gran perspectiva de la ciudad”, agrega Martínez.

La restauración de la casona se prevé sea concluida en agosto de este año.

:CLAVES

ESPACIO SINGULAR

El inmueble goza de una panorámica privilegiada. Desde ahí, es posible ver la Cervecería Cuauhtémoc y el Tecnológico de Monterrey, empresa e institución comandadas por Garza Sada.

A diferencia de la recámara, el resto de los espacios son amplios. La construcción tiene dos niveles, un ático y un sótano. Concluida la restauración, sólo una parte se conservará íntegramente.

ACOPIO DE ARCHIVOS, OTRO FIN

El CEEGS busca ser un punto de referencia en materia de investigación, no sólo por ser depositaria de los archivos personales de Eugenio Garza Sada, sino que busca crear un acervo que contenga documentos de empresas y directivos de Nuevo León y del país.

Francisco Suárez Warden, director del centro, indicó que ya se trabaja en sumar archivos de otras empresas de la localidad, que se sumarían al acervo personal del fundador del Tecnológico de Monterrey, el cual ya fue digitalizado. El objetivo es contar con la base de datos más importante sobre la historia del desarrollo económico y social del siglo XIX hasta 1940.

Actualmente forma parte de la Asociación Mexicana de Archivos y Bibliotecas Privadas, institución que apoya los acervos documentales del Museo Franz Mayer, la Biblioteca Carlos Prieto del Casino Español o de Fomento Cultural Banamex.