Reinstalan mural de Tamayo en la ONU

La pieza fue donada por el oaxaqueño y el gobierno mexicano a la organización en 1971.
Ceremonia en el vestíbulo de la ONU en Nueva York.
Ceremonia en el vestíbulo de la ONU en Nueva York. (Especial)

México

El mural Fraternidad (1968), de Rufino Tamayo, que el artista y el gobierno mexicano obsequiaron a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1971, fue reinstalado en el vestíbulo principal de la sede de la ONU en Nueva York, tras haber sido restaurado por especialistas del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) del INBA.

En la ceremonia, celebrada el lunes pasado, participaron Susana Malcorra, jefa de gabinete del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; María Cristina García Cepeda, directora general del INBA; Juan Manuel Gómez Robledo, subsecretario de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE); David Cohen, presidente de la Fundación Olga y Rufino Tamayo, y Jorge Montaño, representante permanente de México ante la ONU.

La titular del INBA afirmó que "para México es un honor que el mural reciba a los visitantes en este recinto. Alrededor del fuego se gestaron todas las culturas que nos dieron un legado en el que la hermandad y el entendimiento fueron la base sobre la que se construyeron las grandes civilizaciones de nuestro mundo. El fuego y la danza son también el saber y el conocimiento, la conexión con nuestro pasado, del que hemos tomado lo mejor para levantar nuestro propio presente".

García Cepeda recordó que el mural fue creado para la Feria Internacional Hemisfair 68, en San Antonio, Texas: "Tamayo deseaba que el mural Fraternidad estuviera en un lugar que representara el sentido por el que fue creado, y qué mejor sitio que la sede de la ONU. Cuando finalmente se inauguró la obra en la ONU, el 28 de septiembre de 1971, Tamayo dijo una hermosa frase: 'Pinté los colores de fuego. Las llamas en sí son el símbolo más importante de esta obra, porque sin fuego, sin pasión, el amor no es posible'.

"Esta hermosa obra regresa a donde pertenece, luego de haber estado en México, para ser restaurado por expertos del INBA, en el Cencropam. Esto fue posible con el generoso apoyo económico del Congreso de Durango, en cuyas instalaciones estuvo expuesto y fue disfrutado por el público mexicano durante cuatro años.

"Será importante continuar periódicamente con estas labores de conservación preventiva con el fin de preservar este importante patrimonio artístico. A nombre del INBA quiero agradecer la constante participación y el apoyo de la ONU, al Congreso del Estado de Durango por su aportación económica y a la SRE por haber hecho posible su retorno, así como a todas las autoridades que participaron para el regreso de esta gran obra a las Naciones Unidas. Que su presencia aquí sea un mensaje continuo de paz, celebración y entendimiento", concluyó la funcionaria.