Su reglamento, la principal arma para preservar el histórico sector

Con 39 artículos que abordan puntualmente qué sí y qué no se debe hacer dentro del polígono de preservación, el reglamento es un documento de vital importancia a pesar de que por muchos años se ...

Monterrey

El reglamento promulgado en 1993 es el principal aliado que tiene el sector histórico del Barrio Antiguo, a decir del abogado Mariano Núñez González, integrante de la Junta de Protección y Conservación.

Con 39 artículos que abordan puntualmente qué sí y qué no se debe hacer dentro del polígono de preservación, el reglamento es un documento de vital importancia a pesar de que por muchos años se le consideró como letra muerta.

Desde la junta han sido testigos del poco interés que han tenido los diferentes niveles de gobierno, en especial la administración municipal de Felipe de Jesús Cantú, aseguran, tanto para el reglamento como para tomar en cuenta la opinión de los vecinos.

“Vaya que quisieron desaparecer la junta, alegando que éramos letra muerta, pero aquí seguimos”, precisa Mariano Núñez.

Hace un año que las autoridades de Monterrey y del Gobierno del Estado firmaron el convenio de regeneración, al que denominaron Nuevo Barrio Antiguo.

Pero continúan los problemas con la publicidad, instalándose panorámicos –que son ilegales en la zona– así como negocios de diversos giros que no corresponden con los objetivos del Barrio.

Ante todo ello, hoy en día la Junta de Protección y Conservación siente que sí se le toma en cuenta.

“Hoy en día, tanto las obras del Metro como las del municipio están siendo vigiladas por la Junta, porque hay una garantía que lo que destruyan tendrán que pagarlo y dejarlo como estaba”.

Cuando se promulgó el Reglamento del Barrio Antiguo de Monterrey, hace 20 años, se le consideró como un documento de vanguardia para su época.

La creación de un fideicomiso, para administrar los recursos asignados a su mantenimiento, ayudó a que la infraestructura creada en 1993 todavía siga vigente.

En opinión de Núñez, el reglamento continúa teniendo mayor importancia por los conceptos clave que maneja: la conservación y la preservación.

“El reglamento y el decreto fueron de vanguardia para su época y se hicieron bajo el carácter de la preservación y la conservación. Creo que esa vocación no debiera cambiarse”, señala.