Librerías en proceso de extinción

La llegada de la era digital terminó por dañar aún más el consumo de literatura en papel, por lo que muchas optaron por cerrar definitivamente sus puertas
La biblioteca Navedo duró unos meses fuera del primer cuadro de la ciudad y al final cerró.
La biblioteca Navedo duró unos meses fuera del primer cuadro de la ciudad y al final cerró. (Sear Jasub López)

Tampico

Las organizaciones comerciales en el sur de Tamaulipas aseguran que la falta de lectura ha ocasionado la desaparición de las librerías de sus padrones y las que aún sobreviven indican que hay días en que no venden ningún ejemplar.

Se trata de una crisis que ha generado la extinción de los negocios enfocados específicamente a la venta de libros de la zona sur de Tamaulipas, que aunque nunca fueron muchas, dejaron de ser un negocio en la última década.

Carlos Delgado Argüelles, ex presidente y actual asesor de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Tampico, informó que hace diez años en el puerto había siete negocios que vendían libros y el día de hoy "no tenemos registrado a ninguno".

"No recuerdo todas las que había, solamente la librería Navedo, Acuario y algunas otras que ya no están", explicó el integrante de la Canaco en el municipio, quien refiere que es "el poco interés por la lectura y el internet quien las está matando".

En Ciudad Madero la situación es la misma, las librerías ya no son tan rentables como para mantener abiertos los negocios, pues la Canaco en ese municipio reportaba que había cuatro y hoy no sobrevive ninguna.

"Por la avenida Universidad había algunas librerías que estaban inscritas al padrón de la Canaco Madero pero hoy parece que ya no están, no tenían venta y sus propietarios definitivamente optaron por cerrar.

Estaban sobre Universidad, por esa zona, antes de la calle 10 y también en el centro de Madero, pero pues bueno sabes que las nuevas tecnologías han impactado a este rubro de forma contundente", declaró Alfonso Oliva Nava, consejero de Canaco Madero.

El acceso que las familias tienen al internet ha generado que comprar un libro se convierta en la última opción, pues en muchas ocasiones "la gente prefiere descargar los libros de algunas páginas de internet antes que comprarlos".

Para las librerías que aún luchan por permanecer vigentes, explican que la venta es muy baja y que no rebasa el 10 ó 15 por ciento, e inclusive, hay días en que culminan un día con un total de "cero" ventas.

La librería "Cosmos", que se ubica en la plaza comercial Palmas, es la muestra de que el panorama es complejo pues a pesar de que tienen descuentos del 20, 30, 50 y hasta 70 por ciento de descuento en mercancía, aseguran que no tienen buena venta.

Erika Guerrero y Laura Lobato, son las responsables de atender a los clientes, y quienes reconocen que no supieron en qué momento se dejaron de vender los libros a tal grado de que existe poco movimiento económico.

"La gente ya no viene a comprar libros porque prefiere bajarlos de internet o porque simplemente no les gusta leer, pero que quede claro que en internet los libros no vienen completos y nada va a sustituir al papel", enfatizó Erika Guerrero.

Al no tener clientes que acudan al comercio en busca de novelas, libros escolares, historias y cuentos, en la librería Cosmos han ideado algunas estrategias en busca de compradores, que van desde descuentos hasta exhibir los tomos en la vía pública.

"Como parte de la estrategia de vender libros lo que hacemos es sacar una mesa afuera del negocio para que la gente los vea, se acerque y pues tratamos de crear una cultura de la lectura", explicó Laura Lobato.

Otra de las formas en que buscan incentivar el hábito de la lectura, sobre todo entre los menores de edad, es la de llevar Ferias del Libro a las instituciones educativas durante dos veces al año.

"Hemos tenido buenos resultados porque llevamos los libros a los niños a la escuelas de educación básica, desde kínder y primaria, con el respaldo del Cuentacuentos (Jorge de la Peña) y hemos tenido una buena respuesta.

Los niños ven los libros, los cuentitos, las historias clásicas como El Principito, algunos libros de animales, jueguitos y eso, entonces ellos se interesan y obviamente buscan comprar", explicaron las responsables de la librería.

Sin embargo, la labor sigue siendo difícil, ya que las labores culturales que pretenden despertar el hábito de la lectura tienen que competir contra oponentes muy fuertes como los avances tecnológicos: los juegos de video y los teléfonos móviles.

Por la calle Altamira, casi esquina con calle Colón, en el centro de Tampico, hay un puesto de revistas y periódicos que llama mucho la atención de los transeúntes, ya que se detienen a observarlo y a preguntar.

El motivo es que hay columnas de libros, por su aspecto, son usados y algunos otros están exhibidos en una reja que forma parte del puesto.

El joven que lo atiende explica que aunque poco, hay quién los compra.

"Al día se están llevando como diez libros, pero la mayoría son para la escuela, son libros de matemáticas, de física, de español y algunas enciclopedias, es lo que se lleva la gente", puntualizó el joven que atiende el puesto en la calle.

En el pequeño comercio se pueden observar libros viejos y gastados de sus pastas, desde los que narran la historia de la música, aquellos que ilustran los diversos ecosistemas y los animales que allí habitan, hasta las historias del Indiana Jones.

La Navedo, otra simbólica padecía primero su mudanza a calle Obregón y casi esquina con calle Alarcón, donde hoy ya tiene las cortinas abajo.

Mientras que en la calle Obregón y casi esquina con 20 de Noviembre, también en la zona centro de Tampico, el local en donde se vendían bibliografías y mapas tiene sus cortinas destruidas muestra de que el paso del tiempo cobró factura al no ocuparse