Hay recursos para atender los daños al patrimonio

Para restaurar las 800 edificaciones históricas afectadas por los sismos se contará con dinero de Fonden, Unesco, varios seguros y hasta de la IP.
La iglesia de Atlixco, Puebla, presenta un deterioro severo.
La iglesia de Atlixco, Puebla, presenta un deterioro severo. (Andrés Lobato/Milenio Puebla)

México

Los cerca de mil 200 millones de pesos que se requieren para la recuperación del patrimonio cultural edificado que resultó afectado por los sismos de los pasados días 7 y 19 de septiembre, se pueden obtener de diferentes fondos, lo que garantiza los procesos de restauración de alrededor de 800 edificios que resultaron dañados, aseguró a MILENIO el arquitecto Raúl Delgado Lamas, director general de Sitios y Monumentos de la Secretaría de Cultura.

“Así como tenemos una experiencia acumulada para enfrentar estos infortunios, también la poseemos en la parte económica: en 1999 se creó una vertiente dentro del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) para el patrimonio cultural, que en ese momento era revolvente y con un presupuesto ordinario que, cuando lo ejercías, tenías que reintegrar.

“Ahora no es así: es una bolsa económica que es un porcentaje del Presupuesto de Egresos de la Federación, destinada a enfrentar casos de emergencia para desastres naturales; en él hay una vertiente para la cultura, los monumentos y la infraestructura cultural”, expresó el funcionario.

Explicó el especialista que existen seguros que, por ejemplo, protegen los sitios arqueológicos e históricos bajo la coordinación del INAH, que concursa y licita cada año para todos los monumentos de México, “aunque no para todos los históricos, porque apenas 20 por ciento es federal y patrimonio de la nación, pero la gran mayoría, sean estatales, municipales o privados, cuenta con otro fondo”.

A lo anterior se suma un fondo de emergencia aportado por la Unesco, que no solo está destinado al patrimonio mundial; para ello “hay que llenar formatos y solicitudes para edificios específicos, pero debemos acudir a todo, porque ahora sí ya sabemos hacia dónde dirigirnos. Estamos mejor pertrechados.

“Debemos buscar alianzas con el sector privado. Pero esta es, además, una oportunidad para ver con uniformidad el patrimonio cultural: para limpiarlo, retirar los escombros, apuntalar lo que está a punto de derrumbarse. Tenemos 30 días y luego tenemos que preparar todos los proyectos para la reconstrucción que vamos a presentar ante el Fonden, para lo cual estimamos que el global es de entre mil y mil 200 millones de pesos”, enfatizó Delgado Lamas.

CAER Y LEVANTARSE

De acuerdo con cifras preliminares ofrecidas por la Secretaría de Cultura, alrededor de 800 edificaciones históricas, artísticas y patrimoniales fueron dañadas por el sismo del pasado martes: 200 en Morelos, 150 en Puebla, 50 en Tlaxcala, 30 en la Ciudad de México, 5 en Guerrero y 4 en Hidalgo, aunque en el reporte se especifica que todavía se encuentran trabajando varias brigadas de especialistas en diversas entidades.

“Ha crecido la ingeniería mexicana y los esfuerzos de quienes intervienen en el patrimonio cultural. Hay daños, pero nada que sea irrecuperable, salvo algunas torres y cúpulas que se cayeron, que serán objeto de reconstrucción con toda la información técnica y los planos que ya existen”, comentó.

Desde la perspectiva del funcionario, nada hay que no se pueda recuperar, por lo cual se echaron a andar los instrumentos que se han adquirido con el paso de los años, como la ingeniería especializada en seguridad estructural, “que nos obligó a modificar los reglamentos de construcción de 1987, y la creación del Centro Nacional de Prevención de Desastres Naturales (Cenapred).

“Los monumentos están lastimados en distintos grados. Algunos tienen fracturas que ponen en riesgo alguna parte de su conjunto arquitectónico. Terminó lastimada la Catedral de México, el monumento religioso más importante; en cambio, el Palacio Nacional está indemne.

“Pero si la Catedral está muy lesionada, está en pie. Tendremos que restaurarla, y quizá no haya acceso a las torres hasta que se reparen. Se cayó la escultura de Manuel Tolsá, pero nos dimos cuenta de que él no las ancló sino que simplemente estaban sobrepuestas. Necesitamos revisarlas, restaurarlas y ver si las volvemos a subir o si ponemos réplicas y a las originales las dejamos para el museo catedralicio que algún día se tendrá que hacer”, enfatizó Delgado Lamas.

El experto destacó que si bien los monumentos mayores de nuestro país requieren de una revisión estructural profunda después del movimiento, al final es parte del trabajo cotidiano de la institución a su cargo: “Es como cuando te caes: te levantas todo adolorido, pero te tienes que revisar a ver si no tienes una lesión más grave”.