Recuerdan a Rosario Castellanos en el Centro Cultural Bella Época

Entre los actos estuvo una mesa redonda celebrada en el Centro Cultural Bella Época, donde se alberga pecisamente la librería que lleva su nombre.
Carlos Navarrete, Andrea Reyes y Luis Armando Suárez, en el homenaje.
Carlos Navarrete, Andrea Reyes y Luis Armando Suárez, en el homenaje. (Javier García)

México

En Chiapas, en particular en Comitán, se puede encontrar un centro cultural con el nombre de Rosario Castellanos, pero también un mercado, un gimnasio, una tintorería, una tienda de abarrotes... apenas algunos ejemplos de la presencia de la escritora en una tierra a la que le entregó buena parte de su escritura, de ahí que al conmemorarse el 90 aniversario de su nacimiento, se hayan organizado algunas actividades de homenaje a la extraordinaria autora de Oficio de tinieblas.

Entre los actos estuvo una mesa redonda celebrada en el Centro Cultural Bella Época, donde se alberga pecisamente la librería que lleva su nombre: un espacio para la evocación no solo de su vida y de su obra, sobre todo de sus años chiapanecos, lo mismo a través de su labor en el Instituto Nacional Indigenista como de sus libros, cuya trascendencia se podría ejemplificar en una anécdota del antropólogo Carlos Navarrete:

"Cuando empecé a escribir un libro sobre el papel de Rosario Castellanos en la antropología mexicana tuve ocasión de conocer a don Horacio, el dueño de uno de los ranchos más lindos en Chiapas, quien me contó que una vez bajó un helicóptero en su tierra y de ahí vio bajar a una 'mujercita, delgada, bien prendida: me acerqué y le dije 'cómo está doña Rosario. Sabe mi nombre, me dijo. Le contesté: porque soy hombre de bien y toda gente de bien en este rumbo sabe quién es usted'. Eso ilustra mucho de lo que es el nombre de Rosario más allá de los libros, más allá de lo oficial", explicó el investigador.

Ya antes se había leído un texto enviado por Nahum Mugged, uno de los amigos más cercanos de la escritora, y después se ofrecería un performance bajo el título Rosario: Poesía eres tú, a cargo de Tere Estrada, dentro de una evocación en la que estuvieron presentes Andrea H. Reyes, Luis Armando Suárez y Samuel Gordon, pero en especial su hijo, Gabriel Guerra Castellanos —aunque no estuviera en la mesa, sino más bien entre el público—, quien se dijo conmovido por los reconocimientos que recibe la escritora.

"Me enorgullecen mucho los homenajes, los recuerdos, las menciones y, sobre todo, que siga vigente: vigentes las obras, las ideas, muchas de las críticas. Hay una parte que habla bien de nosotros, como sociedad, como país, que nos sigan preocupando esos temas. Pero hay otra que habla muy mal de nosotros, que sigan siendo esos temas, los temas: el de la exclusión de los indígenas, la discriminación de las mujeres, la pobreza, la marginación".

La evocación a Rosario Castellanos primero se realizó en el Centro Cultural que lleva su nombre, ubicado en Comitán de Domínguez, en territorio chiapaneco, y después se desarrolló en la Ciudad de México, donde se habló de las diferentes facetas en la vida de la escritora, incluso de la periodística, que para Gabriel Guerra Castellanos es igual de importante que la literaria.

"Me gusta mucho toda la fase chiapaneca, por supuesto, Balún Canán y Oficio de tinieblas, que lo leí y lo releí cuando el levantamiento zapatista en Chiapas, digamos que sí regreso con cierta regularidad a sus obras y cada vez que la leo, lo hago de manera diferente".

Pero de entre todo ello viene a su mente el primer libro que leyó de su madre, Balún Canán, cuando todavía vivían en Israel, "lo leí en inglés, porque allá iba en el Colegio Americano y tenía más aprendido el inglés que el español, ya después agarré la versión original. Mi mamá por poco me deshereda cuando se dio cuenta".