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Viernes , 21.09.2018 / 23:11 Hoy

Recuerdan a Fidel Castro durante la inauguración de la FIL

Norman Manea recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances y recordó a colegas, su niñez y su encuentro con el exilio y la literatura.

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"Mis libros tratan, espero, el enfrentamiento entre la individualidad y la agresión de la Historia, la fe en la belleza el bien y la verdad de la creación, la estimulante simbiosis entre Historia, la fe en la belleza, el bien y la verdad de la creación, la estimulante simbiosis entre Atenas y Jerusalén en el pensamiento europeo, la herencia activa de la literatura centro europea en la construcción de la modernidad. Son premisas importantes para mi biografía y mi bibliografía", fueron algunas de las palabras que brindó el escritor rumano Norman Manea escritor rumano durante la ceremonia en la que recibió de manos de José Narro Robles, secretario de Salud, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Con este acto se inauguró la edición 30 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), organizada por la Universidad de Guadalajara (UdeG), en la que América Latina es el invitado de honor, una ceremonia en la que miembros del presidium manifestaron sus condolencias al pueblo cubano por la muerte de Fidel Castro. En el salón Juan Rulfo estuvieron representantes de los tres niveles del gobierno, académicos y destacados escritores como Mario Vargas Llosa y Fernando del Paso.

“México, aunque geográficamente lejano del enclave de mi evolución, es un vecino espiritual cercano a mi corazón. El hecho de que su país dedique inteligencia y tesón a los ideales humanistas en la perpetuación de la cultura es un hondo motivo de admiración. Estoy profundamente agradecido y doy las gracias por el honor que con tanta emoción y alegría tuve aquí entre ustedes”, fueron las palabras con las que finalizó Manea, un breve testimonio de vida que inició diciendo “Vengo de una región donde vivían personas y libros”, citando a Paul Celan a quien se refirió como el más importante poeta en lengua alemana del siglo XX. Por cerca de 20 minutos el escritor condujo a los asistentes del Salón Juan Rulfo por pequeñas descripciones de su Bucovina natal, que “no solo significa las ricas premisas lingüísticas y librescas de un paisaje espléndido, sino también un estimulante híbrido cultural, de una gran originalidad. Los extraordinarios monasterios rumanos, sus frescos de más de 500 años de antigüedad, el viejo cementerio judío de Siret” rememoró.

Recordó a su colega y paisano Mihai Eminescu y al compositor George Enescu y demás artistas y pensadores como Rose Auslander, Itzik Manger, Abraham Goldfaden, Aharon Appelfeld, Dan Pagis, Yoel Hoffman y Zbygnew Herbert.

El autor recordó la mañana del 9 de octubre de 1941cuando siendo pequeño fue incluido “entre los enemigos de la humanidad y expulsado junto con la familia y los demás condenados del mismo origen, en el vagón de ganado que nos iba a llevar al otro lado del Stix, llamado Nistru, el apocalipsis… En la primavera de 1944, cuando el Ejército Rojo nos liberó del campo, no se nos permitió el regreso a Rumania, así que seguí el primer curso en lengua rusa antes de volver, en abril de 1945, al lugar donde fuimos expulsados.”, rememorando así sus cuatro largos años en campos de concentración Nazi, tal y como lo destacó el escritor Alberto Manguel que momentos antes leyó una semblanza de Manea.

Otro tema que abordó en su discurso fue su primer texto amoroso, inspirado por una compañera de clase, “de coletas rubias y ojos azules, que me seguía en el catálogo: Manea Norman, Norman Bronya. El poema fue leído una espléndida tarde de otoño, en el bosquecillo de hayas en las afueras de la ciudad, delante de la musa indiferente y de un grupo de púberes admiradores”.

Manea también narró cómo continuó su relación literaria y su exilio por diversos países, la forma en como abrazó la militancia comunista y cómo se decepcionó de quienes la ejercían y continuó: “El destino me legitimó al fin y al cabo como escritor de la actualidad, entendida como exilio planetario, que viví por etapas en el exilio fascista de mi infancia, después en el exilio interior de la dictadura comunista y al final en el exilio global del libre mercado, con la doctrina mercantil de compraventa de cualquier cosa, en cualquier lado y en cualquier momento.

En cierto momento lanzó la pregunta: “¿Dónde podemos encontrar el lugar de la cultura y la literatura bajo el asalto de la vulgaridad, el comercialismo y las maniobras políticas del mundo contemporáneo?” y se contestó “Recordé el bloqueo de Leningrado o Petrogrado o San Petersburgo, como quieran, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los cautivos comían ratones y gatos y perros y basura; no se podían defender del frío y las enfermedades, pero sobrevivieron, como iban a testimoniar, leyendo a la luz del candil y las velas a Tolstoi y Dostoievski en las viejas ediciones usadas de sus viviendas… Creo que nuestro encuentro espiritual de hoy honra la heroica fidelidad a los valores de la lectura como el más duradero amigo de los solitarios del mundo, un apoyo fiel en tiempos difíciles, una fuente de energía y coraje, de vitalidad intelectual y pura y simplemente de vitalidad”.

Más tarde en una breve rueda de prensa Manea dijo que Fidel Castro fue un “caudillo que aunque estuvo cerca del comunismo, no tuvo miedo de hablar y luchar por la libertad de su país contra los Estados Unidos”, por lo demás, “se trata de algo normal, era un nombre de 90 años que dedicó toda su vida a la política”.

Acerca de la revelación que hizo Alberto Manguel del nuevo material en el que está trabajando el autor rumano comentó que “en efecto, yo estoy trabajando en un libro, aunque no me gustaría adelantar muchos detalles, empezando el próximo año le daré forma, para publicarlo después”.

Se le preguntó también acerca de su relación con la literatura Latinoamericana así como con sus autores, a este respecto, el escritor reveló “sí conozco la literatura de esta región. Desde luego que leí a Octavio Paz, estuve cerca de él, fuimos amigos. Hay otros escritores que me gustan como Ernesto Sabato y Mario Vargas Llosa”.

FUNCIONARIOS RECUERDAN A FIDEL CASTRO

La ceremonia de inauguración de la FIL, comenzó con cierto retraso y en el presídium se dieron cita autoridades de los tres órganos de gobierno, académicos de la Universidad de Guadalajara e integrantes del comité organizador del encuentro y del comité del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

En su discurso de inauguración José Narro Robles, secretario de Salud federal, que acudió en representación del presidente Enrique Peña Nieto fue quien inauguró la feria, destacó “soy portador de un mensaje de aliento y reconocimiento del Presidente de México para los organizadores, por el esfuerzo realizado”, durante estos 30 años y se refirió a la muerte de Fidel Castro como “un fallecimiento histórico”.

Por otro lado, Raúl Padilla recordó que en la primera FIL en el año de 1987, acudieron 240 casas editoriales, que exhibieron 90 mil títulos, con la asistencia de 182 profesionales del libro, contó con 120 mil asistentes, 83 presentaciones de libros y 142 participantes en los programas literario y académico. Mientras que en los últimos años participan más de 2 mil casas editoriales de alrededor de 40 países que exhiben más de 400 mil títulos, con la asistencia de más de 21 mil profesionales del libro, se cuentan con aproximadamente 600 presentaciones del libro año con año, participan más de 600 autores en el programa literario, además de la presencia de 300 intelectuales, científicos, líderes políticos y sociales en los programas académicos y científicos de la FIL, y que el año pasado asistieron casi 800 mil asistentes a la feria, lo que coloca a la FIL en uno de los eventos más importantes de la lengua hispana”.

En relación a la muerte de Fidel Castro, Padilla López dijo “marca el fin de una época que le dio a Latinoamérica una proyección mundial, y que situó los ojos del mundo en el Caribe, en una época de efervescencia cultural en Cuba durante el boom de la literatura Latinoamericana, y que será la historia la encargada de juzgarlo”.

Tonatiuh Bravo Padilla, además de lamentar la muerte de Castro abordó el tema del triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos y dijo: “en lugar de preocuparnos por el gobierno vecino, la preocupación recae en nuestro proyecto de país, invitando a los ciudadanos del país a trabajar para superarse”. Al término del acto el presídium se trasladó al Foro FIL para inaugurar el Pabellón de América Latina.

GPE

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