Médicos españoles reconstruyen vagina con un trozo de intestino

La paciente tenía estrechez vaginal causada por una fibrosis desconocida; la parte afectada medía apenas un centímetro de diámetro por dos de largo.
Giovanni Bistoni (c) realizó la operación con apoyo de los especialistas Luis Matute y Javier Blanco.
Giovanni Bistoni (c) realizó la operación con apoyo de los especialistas Luis Matute y Javier Blanco. (Especial)

México

El servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Universitario de la Ribera anunció ayer que llevó a cabo con éxito una reconstrucción de vagina a una mujer a partir de tejido de su propio yeyuno, una de las secciones en las que se divide el intestino delgado humano.

El hospital localizado en Alzira, una ciudad situada 36 kilómetros al sur de Valencia, España, informó mediante un comunicado de prensa que la paciente, de 54 años y cuyo nombre se mantuvo en el anonimato por razones de privacidad, “fue intervenida con éxito hace varias semanas” para poder reconstruir dicha zona genital.

Caso complejo

Este tipo de operación fue “un caso complejo, ya que la vagina de la paciente medía apenas un centímetro de diámetro por dos de profundidad, muy lejos de los 10 a 12 centímetros de largo y 2.5 a 3 de diámetro que podemos considerar normal” respecto a las dimensiones regulares de esa zona genital, comentó el doctor Giovanni Bistoni, miembro del servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del hospital universitario.

Bistoni, coordinador de la intervención quirúrgica, detalló que la paciente acudió hace dos años al servicio de Ginecología de esa misma institución, donde se le diagnosticó una estrechez vaginal causada por una fibrosis (desarrollo en exceso de tejido fibroso) de origen desconocido y que prácticamente no está descrita en la literatura médica, por lo que fue canalizada al departamento encargado de las operaciones de reconstrucción quirúrgica.

La escasa literatura médica sobre ese padecimiento, a excepción de un par de pacientes similares registradas una en Turquía y otra en China, “ha dificultado aún más la resolución de este caso, convirtiéndolo en un reto”, aseguró el doctor Bistoni.

De acuerdo con las declaraciones del cirujano español, esta anomalía “le impedía a la paciente mantener relaciones sexuales con su pareja, con la consiguiente pérdida de calidad de vida y autoestima”.

El especialista decidió que la mejor opción era reconstruir “la vagina a partir de la ya existente”, pero para ello haría falta un tejido compatible y resolvieron utilizar “un colgajo libre de yeyuno extraído de la propia paciente”.

Técnica difícil

Para la operación fue necesario emplear una técnica especializada de microcirugía “que solo pueden realizar cirujanos plásticos con un alto grado de entrenamiento en este ámbito”, explicó el especialista valenciano.

La microcirugía, abundó, ha permitido solucionar el problema “en una única intervención, sin apenas dejar a la paciente cicatrices evidentes y consiguiendo una recuperación completa de la mucosa vaginal”.

Bistoni comentó que en la toma de la decisión del tipo de intervención que se debía realizar también influyó el hecho de que la mujer tenía un corte previo de laparotomía (cesárea transversal), “mismo trazo que utilizamos para realizar la cirugía y evitar cicatrices mayores”.

Para la intervención quirúrgica, que tuvo una duración de 10 horas, Bistoni contó con un equipo multidisciplinario de cirujanos plásticos, ginecólogos y cirujanos generales y digestivos del hospital universitario, “lo que supuso un importante esfuerzo de organización interna, que se ha visto recompensado ante el grado de satisfacción que hemos conseguido en la paciente”.

El especialista estuvo acompañado en la operación de los doctores Luis Javier Matute, especialista del área de Ginecología, y Javier Blanco, miembro del servicio de Cirugía General y Digestiva.

Los especialistas aprovecharon la misma intervención para extraer el útero de la paciente debido a la constricción que realizaba de la vagina. Después extrajeron 15 centímetros del yeyuno de la mujer, con sus correspondientes vasos arteriales y venosos.

Ese trozo de intestino sirvió para ampliar el diámetro de la vagina acoplando el tejido en la parte posterior de la zona reconstruida y anastomosando (uniendo) la arteria y venas yeyunales del colgajo con la arteria y vena epigástrica inferior (la que pasa por la ingle y nutre el abdomen) para garantizar su supervivencia.

“De esta forma, hemos conseguido  ensanchar y alargar la vagina de la mujer, que ahora mide 3  centímetros de diámetro y 14.5 de largo, además de que presenta una apariencia estética natural”, afirmó Bistoni

Gracias a esa cirugía “la paciente podrá realizar una vida normal, sin problemas de carácter digestivo o sexual”, aseguró el galeno.

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Ofrecen sus senos para luchar contra el sida

Un grupo de actrices porno japonesas anunciaron ayer que participarán el fin de semana en un evento caritativo contra el sida, en el que por un día entero invitarán a sus fans a manosearles los senos a cambio de un donativo.

Las nueve participantes señalaron a la televisión local que estaban felices por participar en el evento altruista nombrado Tetas y Ayuda y que forma parte de la campaña Para al Sida. “Estoy impaciente por ver a muchas personas jugar con mis senos”, dijo Rina Serina al diario Tokyo Sports, “pero agradecería que por favor sean delicados”, acotó.

El evento será transmitido por un canal para adultos de la televisión por cable nipona. “Nunca pensé que mis tetas podrían aportar algo a la sociedad”, dijo Serina.

Su compañera de profesión, Iku Sakuragi, no mostraba tampoco aprensión por ser manoseada por cientos de personas. “Es por una causa benéfica”, dijo la mujer de 21 años. “Apretuje, done dinero y seamos felices”, comentó.

Este peculiar maratón de manoseos por 24 horas empezará el sábado y está respaldado por la fundación japonesa de prevención contra el VIH/sida.

AFP/Tokio

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