Hospital General reconstruye cráneo con técnica innovadora

Cirujano remodela en seis horas la cabeza de un bebé con craneosinostosis sagital, padecimiento congénito que impide el desarrollo normal del cerebro.
Jorgi Puente Espel (derecha), coordinador del área de cirugía craneofacial, operó al menor Jesús López Resendis.
Jorgi Puente Espel (derecha), coordinador del área de cirugía craneofacial, operó al menor Jesús López Resendis. (Blanca Valadez)

México

El Hospital General de México logró por primera vez en la historia médica del país remodelar, en una sola sesión quirúrgica, el cráneo de un bebé que nació con un defecto congénito conocido como craneosinostosis sagital, el cual se caracteriza por el cierre prematuro de diferentes fragmentos óseos impidiendo el desarrollo normal del cerebro.

Se trata de una padecimiento que, de acuerdo con Jorgi Puente Espel, coordinador del área de cirugía craneofacial del citado hospital público, se presenta en 0.6 casos por cada mil nacimientos, es decir, en alrededor de mil 500 bebés al año, considerando que en México hay 2 millones 500 mil alumbramientos anuales.

La intervención

“La cirugía consistió en liberar las zonas que impedían el crecimiento del cráneo  y remodelar  todo el cráneo, el cual crece de manera anómala y esto sucede porque el cerebro intenta buscar por donde crecer, no cabe dentro de esa caja”, detalló el egresado de la UNAM, tras referir que usó sierras para cortar y tornillos para remodelar con la técnica que aprendió en Australia.

El cráneo de un bebé, que no presenta esta problemática, se conforma con placas óseas que no se unen para permitir el crecimiento del cráneo.

Cada uno de los bordes de esas placas suelen cruzarse y se cierran cuando el niño tiene dos o tres años. En este periodo todos los huesos del cráneo se unen y el cerebro ocupa el espacio que requiere.

Pero en un niño con craneosinostosis sagital, explicó Puente Espel y Silvia Espinosa, jefe del servicio de Cirugía Plástica, los bordes se cierran desde el nacimiento sin dejar espacio al cerebro.

Por ello, esos niños suelen presentar como características visibles cabezas alargadas y estrechas, y frentes sumamente amplias.  Además de la deformación craneal, tienden a desarrollar hipertensión craneana, lo que causa una disminución de su capacidad intelectual, déficit neurológico, retraso mental y, en algunos casos, se quedan ciegos y tienen problemas motores.

“La afectación es cognitiva, psicológica y social, porque no pueden integrarse, tienen mala calidad de vida”, dijo el cirujano plástico infantil, quien reconoció que en México este tipo de intervenciones de alta especialidad la realizan menos de 10 cirujanos certificados.

“Este problema se relaciona con cuestiones de genes, con déficit de vitaminas o algunos medicamentos. Hay muchos factores”, aclaró.

El primer paciente

Lo novedoso de la cirugía que se realizó al primer paciente mexicano, Jesús López Resendis, nacido el 6 de agosto de 2014, es que se hizo en un solo tiempo. Duró 6 horas con 15 minutos, dos días estuvo en terapia intensiva y en ese lapso ya estaba alimentándose con leche materna. Al trascurrir una semana fue dado de alta.

En conferencia de prensa, Puente Espel presentó el primer caso de éxito en el país, que fue intervenido el 28 de abril con la nueva técnica que reduce costos y tiempos de recuperación, además de reducir las complicaciones y, sobre todo, elimina el uso tradicional de cascos para moldear por meses el cráneo.

Antes, la cirugía efectuada a este tipo de pacientes se lleva a cabo en dos tiempos e implicaba el uso forzoso de unos aparatos instalados en la cabeza del menor.

Estos cascos especiales tienen un costo aproximado hasta de 40 mil pesos y deben cambiarse cada dos meses. Se requiere, según el caso, de tres o cuatro, elevando el costo del tratamiento a más de 200 mil pesos.

Esa inversión es imposible para una familia de bajos recursos, como la de Jesús, cuyo padre, Rafael López, es pescador y Jacqueline Resendis ama de casa.

“Este tipo de intervenciones son apoyadas por el Seguro Popular para evitar el empobrecimiento de las familias y aunque son costosas, aproximadamente de 100 mil pesos, resultan más eficaces”, dijo César Athié Gutiérrez, director del Hospital General de México.

Puente Espel detalló que hasta el momento Jesús no ha tenido fiebre y ningún dato de infección; sin embargo, se le dará seguimiento por seis meses para documentar su desarrollo psicológico, psicomotriz y cognitivo con diferentes pruebas. Además de que vigilarán de cerca la evolución del cráneo.

En la actualidad hay cuatro niños programados para someterse a esta misma cirugía. No todos son candidatos, precisó el especialista, dado a que el protocolo establece que en caso de presentarse problemas respiratorios primero se debe tratar esa condición.

“Los niños deben estar estables y los suficientemente fuertes para la cirugía. La idea es que también sean operados entre los seis y nueve meses de edad, porque el hueso es más maleable: Sí se puede hacer en mayores de dos años, pero técnicamente es más complicado y puede haber déficit neurológico”, señaló.