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Reconquista sustentable del “territorio monarca”

Ante la tala clandestina en la región de hibernación de la mariposa en Michoacán y el Estado de México, organismos y autoridades impulsan alternativas económicas para los ejidatarios.


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La amenaza de los talamontes ilegales no ha sido erradicada de los bosques que componen las 56 mil 259 hectáreas de la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca, por lo que organismos y autoridades trabajan más allá de la vigilancia en programas productivos para revertir la situación.

De acuerdo con un estudio realizado en por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) junto con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el periodo 2014-2015 se perdieron 19.90 hectáreas de la región por tala clandestina, a lo que se sumaron sequías, plagas y deslaves, para totalizar 21 hectáreas degradadas.

Eduardo Rendón, coordinador del Programa Mariposa Monarca y quien realiza un monitoreo de la zona cada año, señaló que para la supervivencia de la monarca es clave que los bosques tengan un dosel totalmente cerrado, es decir, que los árboles tengan 100% de ramas para proteger a las colonias.

El coordinador del Programa explicó que entre los peligros que existen durante la hibernación y que alteran a las colonias de monarca, “el más grande son los efectos de los bosques perturbados: la tala clandestina, el cambio en el uso de suelo, el aprovechamiento de madera irracional o el pastoreo inmoderado que no deja a los bosques regenerarse”.

La tala de su hábitat permite que la lluvia, el viento o las nevadas impacten directamente a las mariposas que están en hibernación. Y aunque la mariposa monarca es un insecto muy resistente que puede sobrevivir aun a 14° C bajo cero, puede morir en una tormenta.

Problema nacional De acuerdo con investigaciones del Instituto de Geografía de la UNAM, nuestro país pierde cada año 500 mil hectáreas de bosques y selvas por la tala ilegal, que abastece hasta 70% del mercado nacional.

El estudio Justice for forests (Justicia para los bosques), publicado por el Banco Mundial en 2012, señala que esta actividad es controlada en 90% por el crimen organizado, con ganancias de entre 10 mil y 15 mil millones de dólares anuales a nivel global.

El organismo internacional señala que en México el problema se ve agravado por un alto índice de impunidad, pues la probabilidad de que el delito de tala ilegal sea castigado es de apenas 0.082%, es decir, menos de uno de cada 10 mil casos.

Apenas el pasado miércoles 7 de octubre la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró cinco aserraderos irregulares en la zona del santuario de la mariposa monarca, en los municipios michoacanos de Ocampo y Zinapécuaro, donde detectó y sancionó ilícitos en la transformación de materias primas forestales de pino, cedro blanco y aile.

En el Estado de México, el secretario del Medio Ambiente, Miguel Ángel Contreras, ha reconocido la presencia de bandas de tala clandestina, principalmente en el área limítrofe con Michoacán, por lo que se ha incrementado la presencia de guardabosques apoyados por elementos del Ejército Mexicano.

A grandes males…

Para terminar con la tala inmoderada, el WWF, junto con varias instituciones de los tres niveles de gobierno, la sociedad civil organizada e incluso la iniciativa privada, trabajan con los dueños de los ejidos y las comunidades donde llegan las mariposas para crear proyectos que les generen insumos económicos, principalmente, a través del manejo forestal sustentable.

“El gran reto es darle el valor agregado a la madera que es producida de este manejo; que los ejidos no vendan ‘en pie’ sus bosques, sino que procesen los troncos de los árboles, que hagan muebles y tengan más ganancias. Esto le quitará presión a los bosques, ya que no habrá necesidad de tala clandestina y la gente se convertirá en cultivadora de los bosques”, afirmó Rendón.

Durante la presentación del informe, Omar Vidal, director del WWF en México, aclaró que “la inmensa mayoría de ejidos y comunidades propietarios de predios en la zona núcleo de la reserva han demostrado su compromiso con la conservación de los bosques de hibernación de la mariposa monarca”.

Además, se hace partícipe a los ejidatarios en los monitoreos sistemáticos que se realizan cada año para saber cuántas mariposas llegaron a México. En noviembre y diciembre, Rendón y su equipo realizan dos visitas al mes a los santuarios para determinar si hay o no colonias. Explicó que cuando todas las mariposas terminaron de llegar y ya están compactadas en los troncos de los árboles, “es una señal inequívoca de que la colonia se va a quedar ahí a hibernar”.

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