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Miércoles , 12.12.2018 / 18:46 Hoy

Reconocen la fuerza subversiva de la cultura

Dylan, “enamorado del lenguaje y con lo que puede hacer, y ha encontrado en la canción el vehículo para su don”, asegura Daniel Karlin, profesor de la Universidad de Bristol.

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Bob Dylan, premio Nobel de Literatura: ¿por qué no mejor el de la Paz y todos en ídem? Pero la controversia ha sido una constante en la vida del autor de canciones emblemáticas del siglo XX como “Masters of War”, “Blowin’ in the Wind” y “Like a Rolling Stone”.

Acusado de traidor por cambiar la guitarra acústica por la eléctrica y moverse entre el folk y el rock; criticado por escribir canciones cristianas y censurado por cantar ante el papa, había sido postulado para el Nobel en varias ocasiones.

Daniel Karlin, profesor de Literatura de la Universidad de Bristol en Reino Unido, donde hace cinco años organizó el coloquio Las siete eras de Dylan, alguna vez lo postuló. Al preguntarle por correo electrónico cómo se le ocurrió la idea, respondió que “el criterio oficial para el premio es muy vago: ‘La persona que haya producido en el campo de la literatura el trabajo más notable en una dirección ideal’ (¡sea lo que eso signifique!). Para mí, nominar a Dylan tenía más que ver con reconocer su logro extraordinario en reforzar el nexo entre poesía y canción. Está enamorado del lenguaje y con lo que puede hacer, y ha encontrado en la canción el vehículo para su don”.

Autor de Proust’s Language, libro sobre el uso del inglés en Marcel Proust, Karlin considera que Dylan muestra una manera especial de abordar este lenguaje con una frase de Ezra Pound: por “hacerlo nuevo”. El académico destaca “su uso del lenguaje hablado ordinario (proverbios, clichés) que transforma en formas mágicas de pensamiento y sentimiento”.

En el 2013 el cantautor recibió en París la Legión de Honor porque, como declaró la ministra de Cultura, Aurélie Filippetti, “encarna mejor que nadie, en la opinión de Francia, esa fuerza subversiva de la cultura que puede cambiar a la gente y al mundo”. Aunque no todos pensaban así: el periódico satírico Le Canard Enchaîné reveló que la Gran Cancillería estaba contra tal decisión por sus afanes pacifistas y, válgame el señor, por haber fumado mariguana.

Ser original

En una entrevista para Rolling Stone, Dylan declaró: “Vengo de un tiempo en que tenías que ser original”. Su originalidad ha sido reconocida también por Karlin. “Me encanta Leonard Cohen, pienso en él como un poeta grande y hay canciones que pueden colocarse al lado de las de Dylan, no hay duda, pero lo mismo se puede decir de Lennon y McCartney o de los autores de las canciones de blues y folk que Dylan ama (y de las que roba). De todos modos pienso que Dylan es especial debido a la escala y el alcance de su carrera. Es como una novela victoriana: realmente hay grandes novelas de muchos escritores, pero solo hay un Dickens”.

Solo hay un Dylan, ahora con un premio Nobel a cuestas, que es cuestionado por quienes ven con escepticismo que un rockero logre semejante hazaña. Pero este músico también tiene la literatura como fuente de inspiración. Como escribió en el primer de sus sabrosas Crónicas (Global Rhythm), ha sido un lector voraz que reconoce el valor de todo tipo de libros. Especialmente destaca el impacto que los autores de la Ilustración causaron en él. “Había leído a esa gente —Voltaire, Rousseau, John Locke, Montesquieu, Lutero—; visionarios, revolucionarios... Era como si los conociera, como si hubieran estado viviendo en mi patio trasero”.

En casa de Ray Gooch y Chloe Kiel, con quienes vivió cuando luchaba por abrirse paso en el mundo del folk en Nueva York, se extasiaba ante los libros que desbordan una habitación enorme. “La presencia abrumadora de la literatura que se respiraba en ese cuarto te empujaba de forma implacable a abandonar tu pasión por la idiotez. Las referencias culturales con las que había crecido me habían dejado el cerebro tiznado de hollín.”

La Academia Sueca reconoce su mérito por “haber creado nuevas expresiones poéticas en el marco de la gran tradición de la gran canción americana”. Pero la polémica ya estaba prevista por la propia secretaria del organismo, Sara Danius, quien declaró que “no fue una decisión difícil” y que esperaban no ser criticados. “Esperábamos que las noticias serían recibidas con júbilo, pero nunca sabes”.

Más adelante agregó que le daban el premio “como un gran poeta. Es un gran poeta en la gran tradición inglesa, que va de Milton a Blake y en adelante. Y es un tradicionalista muy interesante, de manera muy original. No solo en la tradición escrita; no solo en la gran literatura, sino también en la literatura menor”.

El crítico David Hajdu considera que el premio tiene que ver con un reconocimiento al movimiento musical del cual surgió el también dibujante y escultor. En declaraciones al New York Times, Hajdu dijo que “es en parte un reconocimiento a toda la tradición que Bob Dylan representa, así que en parte es un premio retroactivo para Robert Johnson y Hank Williams y Smokey Robinson y los Beatles. Debería haber sido tomado en serio como arte desde hace mucho tiempo”.

Dylan seguirá siendo Dylan, el hombre que alguna vez dijo: “Un hombre es exitoso si se levanta en la mañana y se va a la cama en

la noche, y en el ínterin hace lo que quiere hacer”.

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