Solo 30% de recién nacidos accede a prueba para sordera

Aunque por ley el examen es gratuito y obligatorio para todos, las ONG que apoyan a ese tipo de pacientes afirman que el equipo de detección está subutilizado.
Las personas que no pueden oír representan 12 por ciento del total de discapacitados en el país.
Las personas que no pueden oír representan 12 por ciento del total de discapacitados en el país. (Especial)

México

Uno de cada mil niños nace sordo en México y sus padres pueden tardar hasta tres años en detectarlo, aunque por ley todos los bebés deberían tener una prueba de tamiz auditivo, que es un examen para saber si escuchan.

Fundaciones y organizaciones sociales de apoyo a gente con sordera, como la ONG Escuchar es lo máximo, afirman que los aparatos y el equipo para realizar esas pruebas no se explotan a su máxima capacidad, ya que solo tres de cada 10 recién nacidos acceden a este examen.

Aparatos y especialistas

En octubre de 2011 el Senado aprobó una reforma a la Ley General de Salud en la que se estipuló la obligación de aplicar la o las pruebas de tamiz auditivo a todos los recién nacidos de forma gratuita y como parte de sus derechos en cualquier hospital donde reciban atención sus madres, se les debe ofrecer la prueba.

México es uno de los pocos países en Latinoamérica que cuenta con buena tecnología para detectar los defectos de nacimiento en esta área; sin embargo, los aparatos para realizar este estudio solo están en menos de 10 por ciento de los hospitales —los de alta especialidad o los generales—, donde no se tiene el mayor número de partos.

El Programa de Tamiz Auditivo Neonatal e Intervención Temprana inició en 2010 —un año antes de que se hiciera obligatorio— y en 2012 la Secretaría de Salud reportó que la prueba se aplicó a 57 por ciento de los nacidos vivos, pero desde ese año ya no hay cifras oficiales sobre esta aplicación.

A la par, se adquirió equipo por más de 17 millones de pesos para hacer las mediciones; no obstante, sin personal especializado para operarlo y sin que la población conozca a fondo la necesidad de hacer esos exámenes, los aparatos están subutilizados.

Además, para acceder a este nivel de atención se requiere algún tipo de canalización por parte de los médicos y el sistema no puede hacer frente a la demanda para todos, ya que el número de nacimientos, según el Inegi, se ha incrementado hasta a 2 millones de bebés en 2015.

Actualmente la prueba se aplica únicamente a niños prematuros y con propensión genética a padecer sordera, lo que provoca que algunos que nacen sin escuchar se encuentren en desventaja.

Por ejemplo, en Quintana Roo, según el Inegi, se concentra el mayor número de niños con sordera de nacimiento; sin embargo, solo dos hospitales en todo el estado pueden hacer una prueba de tamiz auditivo.

Sonora es otra entidad que presenta un porcentaje alto de niños con sordera de nacimiento (alrededor de 20 por ciento) y en ese estado tres hospitales cuentan con los aparatos necesarios para hacer las mediciones.

Situación de los afectados

Cuando por alguna razón un niño pierde la capacidad de escuchar viene acompañado con una baja en el aprendizaje del lenguaje y si no se cuentan con las herramientas suficientes, los chicos pueden tener rezagos educativos, de socialización y de pensamiento abstracto.

La sordera es un mal que afecta a poco más de 800 mil personas en México, de los cuales 16 por ciento padece esta condición desde el nacimiento y, de contar con la atención oportuna, pueden recibir tratamiento y atención especializada para llevar una vida normal.

Las personas con sordera abarcan 12 por ciento de los discapacitados y tienen un problema para integrarse a los sistemas escolares, pues la mayoría de los planteles no tienen un programa adaptado.

Como consecuencia, a pesar de que 64 por ciento de las personas afectadas tiene aptitudes para leer y escribir y acude a la escuela, el rezago académico se es uno de sus problemas, ya que 28 por ciento no logró concluir la primaria.

Solo 14 por ciento logra completar ese nivel de preparación y apenas 5.9 por ciento termina la educación básica. En el caso estudios superiores y posgrado, la posibilidad de que accedan a ellos es menor a 3 por ciento.

Esto se refleja en la posibilidad de las personas de acceder a un trabajo pues tres de cada 10 personas sordas es económicamente activa. En su mayoría son empleados u obreros y mayoritariamente se concentran en el Distrito Federal.

Para ayudar a quienes nacen con sordera, el programa de tamiz auditivo tiene cuatro acciones, que son efectuar la prueba en los hospitales, confirmar la hipoacusia antes de que cumplan tres meses, dotar de prótesis auditivas a los afectados e incorporarlos a una habilitación mediante terapia auditivo-verbal antes de los seis meses.