Del clásico al innovador, los rebozos mexicanos

Según la región donde se confeccione, el rebozo tiene características particulares. Su apariencia y su proceso de creación se han transformado con los años
En total se repartirán 540 mil pesos. El primer lugar de cada categoría ganará un premio de 19 mil pesos, el segundo lugar 14 mil y el tercer lugar a 9 mil
En total se repartirán 540 mil pesos. El primer lugar de cada categoría ganará un premio de 19 mil pesos, el segundo lugar 14 mil y el tercer lugar a 9 mil

México

Símbolo identitario de la cultura mexicana, el rebozo ha vestido a numerosas generaciones. Su complejo proceso de confección lo sitúa en un escaparate incomparable de la indumentaria nacional. Su creación es, además, una labor colectiva que requiere por lo menos un mes de trabajo constante.

Según el uso que se les dé, los rebozos pueden tener distintos tamaños. Su longitud también varía en función de la persona que lo utilizará. Sin embargo, las diferencias más sustanciales dependen de la región de procedencia.

Marta Turok, especialista en textiles tradicionales mexicanos y curadora de la colección de Arte Popular de la colección Ruth D. Lechuga del Museo Franz Meyer, es autora de varios libros y artículos relacionados con la indumentaria nacional. La antropóloga asegura que las prendas se pueden clasificar en tres rubros: rebozo clásico, rebozo regional y rebozo naciente.

  • Rebozo clásico 

Esta categoría incluye tres tipos de rebozo: la chalina —generalmente lisa o rayada, hecha de algodón, seda, artisela, o una combinación de esos materiales—; el rebozo reservista —también de algodón, pero que sólo se teje en Tenancingo; y el jaspe —que consiste en dibujar, amarrar y reservar secciones de la urdimbre que serán teñidas antes de tejer el lienzo.

  • Rebozo regional

Se distingue porque su confección, distribución y uso son locales. Los tejedores que hacen este tipo de rebozo tienden a incluir innovaciones, como plumas y chaquira en lugar de mechas de seda. Los principales estados productores de este rebozo son Veracruz, Michoacán, Puebla, Oaxaca e Hidalgo.

  • Rebozo naciente

Con los años se han producido innumerables variantes de este textil mexicano. Generalmente son confeccionados con materiales de importación y suelen derivarse de textiles como el huipil. Los tejedores del rebozo naciente se dan el lujo de experimentar con empuntados complejísimos y combinaciones de colores excéntricas.

Tercer Concurso Nacional del Rebozo

Liliana Romero Medina, directora general del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), anunció ayer la convocatoria para participar en el Tercer Concurso Nacional del Rebozo. En la edición 2016 podrán participar, en 11 categorías, todos los artesanos mayores de 18 años que elaboren de esta prenda con técnicas, materiales y diseños tradicionales.

El registro de piezas se podrá hacer del 20 de junio al 15 de julio. El evento, realizado en coordinación con el gobierno de San Luis Potosí, culminará el próximo 25 de agosto, cuando se celebre la premiación durante la Feria Nacional Potosina.

Los premios

En total se repartirán 540 mil pesos. El primer lugar de cada categoría ganará un premio de 19 mil pesos, el segundo lugar 14 mil y el tercer lugar 9 mil. Se entregará además un premio de 78 mil pesos a la mejor pieza del certamen. Se admitirá la participación de los rebozos tejidos en telar de cintura, en telar de pedal o colonial y bordados en tela industrial. Un grupo de expertos propuestos por el Fonart, el gobierno de San Luis Potosí e instituciones dedicadas al arte, calificará las piezas el 4 de agosto. 

En el Primer Concurso Nacional del Rebozo participaron 350 piezas provenientes de 14 estados del país. En la segunda, se recibieron 320 rebozos de 11 entidades. Gustavo Puente Orozco, secretario de Desarrollo Económico de San Luis Potosí, aseguró que en la entidad existe una profunda tradición en la elaboración de rebozos y que más de 550 artesanos se dedican a esa actividad.

Agregó que aquel estado es el único del país que cuenta con una escuela para su elaboración, que comenzó a funcionar desde 1953.