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Viernes , 19.10.2018 / 23:37 Hoy

Ram, la caricatura como arte de vanguardia

Almadía publica un libro con piezas del dibujante oaxaqueño, cuyo arte es tan notable como los de Germán Cueto o Mathias Goeritz, según "El Fisgón".

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Héctor Ramírez Bolaños nació en Tlaxiaco, Oaxaca, en 1923; desde muy temprana edad demostró sus cualidades con el dibujo, por lo cual buscó espacios para mostrar su trabajo. Uno de los más importantes fue la revista Don Timorato, donde desarrolló un trazo que muy pronto lo hizo distinguirse del resto de sus compañeros caricaturistas, una de las razones por las cuales Rius se sintió atraído hacia su obra.

Sin embargo, poco se conocía de Ram —como firmaba sus trabajos—, por lo cual Rius se dio a la tarea de recuperar buena parte de su obra, con la colaboración de Rafael Barajas El Fisgón, que se publica en el libro Ram ha vuelto (Almadía, 2018), considerado como un volumen póstumo en la bibliografía de Rius.

“El personaje rescatado por Rius era un gran artista”, asegura Barajas, “un dibujante de primera. Estoy convencido de que era parte de las grandes vanguardias mexicanas de mediados del siglo XX: un gran artista, poco reconocido, pero que estaba muy al tanto de la producción plástica en México, Europa y el mundo en general, a finales de la década de los 50”.

Cuenta el también caricaturista que a Ram se lo podría considerar como un artista de vanguardia a la altura de Germán Cueto o de Mathias Goeritz; incluso si en una sala de un museo se expusiera a los artistas de la vanguardia mexicana, “allí tendría que estar Ram”, creador que estaba lejos de lo que se ubica como caricatura… y no.

“La caricatura tiene un papel muy importante en la fundación del arte moderno: Honoré Daumier empezó en el impresionismo, el dibujo también pesó mucho en la creación del expresionismo alemán, y muchos artistas de vanguardia de principios de siglo XX fueron caricaturistas, empezando por Monet, Picasso y Duchamp”, explica el también historiador de la caricatura en México.

Trazos de un artista

Desde la perspectiva de Barajas, la libertad que le daba la caricatura a los dibujantes en el siglo XIX influyó en la creación del arte moderno. Entonces floreció una gran diversidad de estilos que retomaron los caricaturistas como un juego y, al hacerlo, los divulgaron al grado de contribuir de forma importante a popularizar el arte moderno o las lógicas de las vanguardias. Un asunto fue que se viera a las vanguardias como algo amenazante, que rompía los cánones estéticos, y otro es que divirtiera.

“Los caricaturistas mexicanos jugaron un papel muy importante en este proceso. En la revista Fantoche hubo un caricaturista que hizo piezas prácticamente cubistas: Alfredo Zalce. Y Ram fue discípulo de toda esta escuela, provenía de esta vertiente: es claro que conoció los dibujos cubistas de Zalce y que sabía de las vanguardias europeas de 1940 a 1950. Sus trabajos son parodias o pastiches de piezas de Matisse, de esculturas de Henry Moore, de obras de Brancusi y de Miró”.

Los trazos de Ram lo diferenciaron de entre el resto de los caricaturistas, más allá de que su obra no sea tan conocida en la actualidad, reconoce El Fisgón, gracias a que construyó un lenguaje propio, aunque algunos de sus cuadros son homenajes a la Escuela Mexicana de Pintura: “Era un artista muy culto, muy enterado y entregó un material muy fresco.

“Creo que dejó mucha huella. Trabajó pocos años, tuvo una vida un poco accidentada, pero considero que influyó a artistas como Rius —como él mismo lo reconocía—, Alberto Isaac y Abel Quezada. La verdad es que es un artista extraordinario: si revisas sus retratos, se parecen a los personajes pero, a la vez, son piezas abstractas”.

Tras su muerte en 1979, sobre su obra se dio un gran problema: no hubo coleccionistas del trabajo de Ram ni tampoco galeristas que se interesaran en su obra ni críticos de arte que hablaran sobre él, lo que ha hecho que el personaje haya sido olvidado. De ahí la importancia del esfuerzo de Rius para recuperar al artista oaxaqueño, según Barajas.

“Ram estaba activo cuando Rius empezó a trabajar; lo admiraba, le gustaba mucho su trabajo. Entonces se le acercó, lo vio trabajar, se inspiró en él e incluso fueron amigos. Supe de Ram por la revista Don Timorato; me di cuenta de que dentro de la publicación sobresalía, fulguraba. Empezaba a ver la publicación y siempre que me encontraba con un dibujo extraordinario, abstracto, fuerte, muy preciso, sintético, era de él. Era de primera línea.

“Se puede aplicar una frase de Rius dentro de Ram ha vuelto: ¿era un caricaturista que quería ser pintor o un pintor que prefería los monos? En los dos campos se hizo ver bien”.

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