La raíz africana del mexicano en el Cervantino

El Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato presentó ‘Sangre mestiza, nuestra tercera raíz, la música y la danza de nuestros pueblos’, en el marco del 41 FIC.

Guanajuato

En el Siglo XVI, tras la Conquista, los territorios hoy conocidos como Oaxaca, Guanajuato, Guerrero y Veracruz se poblaron por nativos africanos, quienes fueron traídos por mar en calidad de esclavos. Con su llegada, ese grupo étnico trajo consigo una parte de sus raíces, de Sudáfrica.

Fue con el paso del tiempo como el sonar de las percusiones, y su cadencia, poco a poco se incorporaron a la música tradicional local. El mestizaje en México se caracteriza por ser resultado de la mezcla de diversos grupos étnicos, los cuales llegaron al territorio nacional como conquistadores, esclavos o sólo inmigrantes.

Derivado de ello, se identifica al indígena como la primera raíz de nuestra raza; la segunda procede de España y por último, África es la tercera raíz, dijeron anoche dos voces en "off" en la Alhóndiga de Granaditas, como parte del preámbulo a la presentación del Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato (BFUG).

Tras la presentación de la agrupación, dirigida por el maestro Roberto Martínez Rocha, inició el espectáculo [i]Sangre mestiza, nuestra tercera raíz, la música y la danza de nuestros pueblos[/i], un amplio abanico de danza folclórica mexicana que data desde los días en que arribaron los primeros africanos, hasta la actualidad.

"La evangelización transformó las manifestaciones que tenían los indios y negros hacia sus dioses y deidades a través de sus danzas. Fue a partir de entonces que una mezcla de culturas entre españoles y negros, hizo que la raíz africana se convirtiera en un elemento de enorme trascendencia en México", explicó una voz.

El BFUG ofreció ese conjunto coreográfico formado por una parte importante del acervo histórico del baile tradicional mexicano, dentro del Festival Internacional Cervantino (FIC), cuya edición 41 terminará el próximo domingo. Comenzó con la danza autóctona que los indígenas han practicado durante varios siglos.

La compañía respeta todos los detalles originales con un especial cuidado en los pasos, el ritmo y en los escenarios. La segunda parte consta de varios bailes tradicionales modernos, cuyas raíces se encuentran en las danzas antiguas ya interpretadas en la prima parte. El colorido y la alegría están siempre presentes.

Con el paso del tiempo, estas danzas se volvieron mestizas, al integrar elementos artísticos españoles y africanos. Se incorporaron así distintos tonos teatrales, gamas de colores, pasos variados e instrumentos nuevos; elementos de los que da cuenta el BFUG porque se esfuerza en representar la complejidad de los rituales, costumbres y simbología.

Lo anterior, para que los espectadores fueran testigos de la riqueza cultural que da valor a la danza mexicana y aunque la compañía es de Guanajuato, presenta los bailes de diversas partes de la República y de varias etnias.

Por su dedicación a la conservación y demostración de bailes tradicionales de la geografía nacional de México, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) nombró a la compañía como parte del Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore y de Artes Tradicionales (COIFF), en 2011.

Fundada en 1985, la compañía tiene 28 años presentando sus coreografías en los escenarios más destacados de México y el mundo, con el objetivo de fomentar el conocimiento de la danza folclórica nacional.

Además, hace estudios para rescatar y difundir el patrimonio cultural e imparte talleres educativos dirigidos a niños.

El director Roberto Martínez lleva 16 años con el grupo y exige de sus bailarines un nivel técnico cada vez más elevado, para alcanzar el mayor impacto posible en los espectadores, además se involucra directamente en cada aspecto de la producción para asegurar el éxito.