Hospital infantil quita grandes manchas congénitas con láser

Aunque el padecimiento conocido como mancha en vino de Oporto no siempre implica un riesgo para la salud, afecta la calidad de vida de los niños que la tienen.
Sara Isabel Martínez fue atendida por Carlos Alfredo Mena, jefe del Servicio de Dermatología del Himfg.
Sara Isabel Martínez fue atendida por Carlos Alfredo Mena, jefe del Servicio de Dermatología del Himfg. (Blanca Valadez)

México

Sara Isabel Martínez nació con una extensa mancha color vino en la mejilla izquierda, un extraño mal congénito que, si bien no siempre representa un riesgo para la salud, sí afecta mucho la calidad de vida de los niños que lo tienen.

Sin embargo, en el Hospital Infantil de México Federico Gómez (Himfg) lograron desvanecer tras siete sesiones con láser aquella especie de gran lunar que tenía la menor, causado por el extraño padecimiento que se conoce como “mancha en vino de Oporto”.

La mancha es causada por una malformación vascular congénita desarrollada en el embrión y es atribuible a mutaciones esporádicas. También hay casos en los que las sustancias angiogénicas secretadas por las células tumorales pueden provocar ese tipo de lunares extensos. No hay una sola explicación.

El padecimiento forma parte las enfermedades  raras; en el caso de Sara Isabel, lesionó únicamente el rostro, pero en otros, explicó Carlos Alfredo Mena, jefe del Servicio de Dermatología de dicho hospital, llegan a producir ceguera cuando se extiende hasta los ojos o en algunas ocasiones evoluciona como tumor cancerígeno que puede poner en riesgo la vida de la persona.

Impacto psicológico

Los especialistas señalaron que en el país alrededor de 1 por ciento de los bebés desarrolla malformaciones vasculares o angiomas tumorales. Aunque algunas lesiones no comprometen la vida, es necesario efectuar la intervención porque provocan cuadros de ansiedad, baja autoestima, además de afectar el rendimiento escolar y los vínculos sociales.

Los compañeros de colegio de Sara Isabel se encargaron de convertir sus primeros dos años de preescolar en una etapa sumamente difícil. La agredían desde verbalmente diciéndole “fea manchada”, “¡tú no eres una princesa, sino un monstruo!, hasta con ataques físicos que apagaron el ánimo de la menor.

Ante esa situación, en ocasiones Sara Isabel respondía con golpes, mordidas y rasguños para defenderse de los ataques de sus compañeros.

“Ningún profesor de la Secretaría de Educación Pública intervino para detener el bullying, me la tachaban de violenta y grosera. No la dejaban jugar. No le querían hablar, la aislaban. Tuve que cambiarla de escuela pero la mirada de la gente aún resultaba morbosa”, explicó su madre, Jessica Martínez Minor, durante la conferencia de prensa en la que los especialistas de Himfg presentaron el exitoso procedimiento.

“Mi hija caminaba con el rostro agachado porque no quería que la vieran, se sentía mal con el acoso de niños y adultos. Ya no quería estudiar”, recordó la madre de la menor.

“Cuando inició en el Hospital el tratamiento con las sesiones láser, hace dos años, comenzó a cambiar. Ya es una niña más segura, puede hablar de su enfermedad y ya dejó de sentirse fea, sabe que sí es una princesa”, comentó.

El tratamiento

En México el tratamiento de este tipo de malformaciones vasculares solo lo aplicaba un reducido número de especialistas del sector público debido a que se requiere de mucha destreza para eliminar la mancha sin afectar el tejido, así como de tecnología de punta, aparatos grandes, sofisticados, computarizados, acompañados de un brazo de fibra óptica que emite luz.

“Son contados este tipo de aparatos en México en todo el país y por ello el acceso de atención se reduce. No hay más de tres o cuatro, son muy costosos”, aclaró el especialista líder en este tipo de atenciones.

En la práctica privada este tipo de intervención resulta onerosa, por lo menos 15 mil pesos por cada sesión, sin considerar otro tipo de gastos, como los honorarios del especialista. En el Hospital Infantil de México la intervención no supera los mil 100 pesos cada dos o tres meses y es gratuita para los afiliados al Seguro Popular.

Carlos Alfredo Mena precisó que para tratar a una paciente con este tipo de cuadro clínico se efectúan diferentes estudios, con enfoque multidisciplinar, para descartar si la lesión llegó al ojo o vías respiratorias, inclusive al cerebro, y una vez establecido el tratamiento terapéutico, se procede al uso de láser, aunque a veces se recurre a la quimioterapia.