• Regístrate
Estás leyendo: “¿Quién puede creer en un dios que no es poeta?”
Comparte esta noticia
Sábado , 26.05.2018 / 07:31 Hoy

“¿Quién puede creer en un dios que no es poeta?”

El escritor regiomontano parte de la certeza de que aquella obra, antes que historia religiosa, es un gran clásico de la literatura.

Publicidad
Publicidad

Jesús Alejo Santiago

La idea de la historia de Evangelia, la más reciente novela de David Toscana (Monterrey, 1961), estuvo en la mente del escritor desde hace varios años, aun cuando no estaba del todo convencido de que pudiera salir una novela de ahí, de un mundo bíblico, de profetas, de dioses, de falsos mesías, "en una época y un lugar en el que nunca hemos estado, pero que de algún modo está metido en nuestra tradición e incluso en la de los que no son creyentes".

Añade el escritor: "Es parte de una tradición pictórica, de historias, de literatura, de formas de narrar. La Biblia siempre me gustó como literatura y así como Cervantes le hace un homenaje a las novelas de caballería, yo quise hacerle un homenaje a la Biblia con este libro".

Es una novela en la cual aparecen ciertos personajes muy emblemáticos de otras de sus obras, como José y el Arcángel ebrio, y que termina por ser una especie de recopilación de sus obsesiones y de su interés por personajes marginados, muchos de ellos fracasados.

"Hay una cosa que siempre me ha gustado cuando escribo: pensar en don Quijote. Pienso en él como un personaje trastornado, poco ordinario, que ve la realidad de una manera distinta. En mis novelas me he encontrado que éste es el tipo de personajes que encajan bien con lo que quiero contar: puedo tener a niños discapacitados, a unos ebrios, a unos cirqueros y, de pronto, resulta una mujer mesías... Ya no me puedo encontrar algo más extraño".

En Evangelia (Alfaguara, 2016), el escritor regiomontano nos presenta a un Dios más humano, obstinado, que puede errar o encolerizarse hasta el berrinche, o un mesías que adquiere otro género: ya no es Jesús sino Emanuele.

"Ya de por sí el Jesús de los Evangelios es un personaje marginado, que siempre está en una situación de aparente desventaja, de sufrimiento, y su reivindicación no viene sino hasta después de la muerte. Si a esto le sumamos que mi personaje es mujer, ya se entiende que vive en la marginación.

"Para mí fue algo muy curioso escribir esta novela, porque nunca había tenido un personaje central femenino; no solo eso sino que mis personajes masculinos eran más bien misóginos, al punto de que a veces señalaban que mi literatura era misógina y, quizá, yo mismo lo era. Durante un tiempo llegué a pensar que la novela la debió escribir una mujer, aunque de algún modo estaba entusiasmado con la idea, como para no intentar escribirla".

En entrevista con MILENIO, David Toscana también reconoce que la Biblia es el abrevadero de muchos escritores no solo por el tema sino también por la prosa, por "una forma de escribir de la que muchos somos hijos. Parte de la certeza de que la Biblia, antes que historia religiosa, es literatura, "un gran clásico de la literatura, con fragmentos aburridísimos".

"A veces se me antojaría rescribir la Biblia, quitarle toda la paja, y convertirla en un compendio de historias tipo Las mil y una noches. Si hablo de hablo de prosa bíblica en español tengo que hablar de la Reina Valera, porque las demás biblias son una porquería".

Reina Valera es una de las primeras traducciones de la Biblia al castellano, realizada a partir de la traducción de los textos originales en hebreo y griego, y es considerada por Toscana como hija del Siglo de Oro español.

"Ahí tenemos una prosa muy viva, tenemos imágenes poéticas, fuerza en las palabras, y si se pierde un poco el significado no importa, puesto que así se escribió originalmente. Ahora, con las traducciones que buscan mucho el significado literal, se pierde por completo la poesía. Y yo digo: ¿quién puede creer en un dios que no es poeta?".

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.